Castigo.
Recogí el hilo que colgaba de su boca, tiré de el y me sonrió, en el extremo que se presento ante mis ojos pude ver amarrado un trozo de carne.
Nos miramos sonreímos cómplices y nos devoramos aquel tesoro, nunca mas salimos de nuestros cuartos.
|
Imprimir |
Enviar historia |
