Y allí yacía, víctima del feroz impacto de la bala que salió del arma que tantas veces le salvó de un cruel destino. Víctima del arma con la que había dado fin a tantas vidas. Ahora era él el que sentía el frio metal en su ombligo, preso del pánico que cada ve sentía más cerca la muerte.
Pero allí estaba ella, su verdugo, sosteniendo aún en la mano la humeante pistola, observando al caído hombre en un gran charco de sangre Se oía el trote de los tacones, rojos como la sangre, de la mujer acercándose al gran lago que se había formado. El humo del cigarrillo que se estaba fumando se mezclaba con la del arma. Un solo disparo había bastado para destrozar a aquel sanguinario
Solitario, apenas nadie me conocía desde que mi padre falleció. Tras la muerte de mi mentor me convertí sin querer en un hombre arisco, esquivo y sarcástico.
Tras varios meses de desasosiego y ansiedad descubrí que a mi padre lo asesinó un hombre borracho, que estaba en la cárcel, pero que ya no está. La política y las leyes en este país están de capa caída. Por eso he dejado de confiar en ellas y me tomaré las represalias y la ley por mi cuenta.
Te escribo esta carta a ti porque eres la única mujer en la que confío, y en realidad la única persona que podría entenderme.
He matado a ese hijo de puta. Desde una azotea con mi rifle de francotirador. Estaban sacándolo de la cárcel para llevarlo a comisaría y que pasara las últimas horas allí en su pueblo. Vergonzoso. Me cuidé de todos los detalles, y estuve esperando más de 10 horas a hacer el único disparo que acabaría con ese asesino. Y así lo hice. Disparé y la bala se estrelló sobre la cabeza del tipo, mientras dos de los policías le estaban esposando para meterlo en la furgoneta. Rápidamente los policías se pusieron a cubierto, y montaron un dispositivo de búsqueda, pero ya no había a quien buscar, nunca sabrán que yo existo.
Salí rápida pero tranquilamente de allí. El disparo fue a más de 1500 metros de distancia. Ya sabes que mi padre me enseñó a disparar, y él era el mejor.
La respuesta al por qué he hecho esto es fácil. Por venganza. Él mató a mi padre y merecía la muerte, y la muerte es lo que ha tenido. En este país ha nacido un nuevo vengador.
Tendrás noticias mías en los telediarios, periódicos y radios. Solo recuerda esto: tres leyes
Un saludo Es mi ley, es mi venganza
no habrá perdón.
TELEDIARIO
Hoy han asesinado a un hombre de mediana edad al que le faltaban apenas horas
para salir de la cárcel. Rodeado aún de policías el asesino disparó desde más
de un kilometro y medio de distancia. En el lugar del disparo el asesino dejó
las siguientes frases. Mi ley es la que ahora no hay, es la venganza de todos.
Temed criminales, pues no habrá perdón para vosotros. ¿Es este un nuevo
asesino en serie o solo otro loco que has
|
Imprimir |
Enviar historia |
