


| Escritor: | jazhi |
| Públicado: | 27/11/2007 |
Título: Carta a un Padre
Autor: Jazhi
Nota: No es nada personal
------------------------------------------------------------------------
Carta a un padre
Padre:
Te escribo para preguntarte cómo estás. Cómo ha sido todo este tiempo lejos de casa. Cómo es el mundo allá afuera. Cómo vives ahora.
La verdad, muchas veces me pregunté si aún guardabas nuestro recuerdo en tu corazón. Tantas veces quise saber si te acordabas de tus hijos. No te imaginas cómo te extrañamos nosotros, mi hermana y yo. Además, ella era sólo una niña cuando tu partiste, no como yo, que ya sabía perfectamente lo que sucedía. ¿Sabes lo que es verla mirarme con esos ojitos, y que pregunte: dónde esta papá? Seguramente no lo sabes.
A veces, en las noches, pensaba en ti, mientras oía a mamá llorar en su habitación. Me decía a mi mismo que tú estabas bien, que volverías al día siguiente, a buscarnos a nosotros y a mamá. Que saldríamos a pasear, o a tomar un helado. Nunca antes salimos juntos. Me levantaba en las mañanas, y, en el colegio, todos murmuraban: mira, el chico al que su padre lo dejó. No sabes lo que es la vergüenza.
Luego el tiempo fue pasando, y yo fui creciendo, con hermosos recuerdos grabados a fuego en mi corazón. ¿Recuerdas cuándo yo sólo era un niño, y salíamos con mamá a la plaza? ¿Recuerdas cuándo nació mi hermanita? ¿Nos recuerdas acurrucados en un rincón, mientras tú y mamá discutían? ¿Me ves a mí abrazando a tu hija, mientras tu golpeabas a mamá? ¿Ves los ojos de tu hijo cuando te fuiste? ¿Escuchas a tu hija diciendo: papa, te quiero? No, no lo haces.
Cuando crecí, ¡no sabes la falta que me hiciste! Nunca tuve a nadie que me explicara cómo dirigirme a una chica, cómo tener buenos amigos, cómo aprender a salir de los problemas. En las noches recordaba cuando tu y yo jugábamos con mi pelota, y mordía mis sábanas, recordando que un hombre no debe llorar; fue la única enseñanza que me diste. Creo que escuché más veces esa frase que un te quiero, hijo.
Recuerdo cuando comencé a encontrar mi identidad. Recuerdo que el negro era mi color, y que lo vestía cada día. Veía a las personas apuntarme como un bicho y murmurar a mis espaldas. A pesar de todo, yo seguía igual por dentro, mis sentimientos eran los mismos, aunque con algo más de timidez; pero todos los sentimientos se escondían tras la corteza del chico duro que no debe llorar. ¿Sabes lo que es trabajar, estudiar y cuidar a mi hermana? Yo comencé a ayudar a mi mamá a salir adelante, y, mientras lo hacía, más me retraía en mi mismo. A veces necesité una mano que me ayudara a levantarme, que me ayudara a comenzar de nuevo. Pero esa mano nunca estuvo, y aprendí eso con todo el dolor de mis caídas.
¿Sabes que me hice un tatuaje? ¿Te imaginas lo que es? Dos manos unidas, y, abajo, la inscripción de la fecha en que te fuiste, grabada en mi memoria, la fecha en que nos dejaste solos, en que nos destruiste para siempre. ¿Te imaginas cuánto cambié? Tatuajes, piercings, pelo largo, ropa negra. Todo lo que quería era algo de atención, alguien que me dijera lo que no estaba bien, pero ese alguien no existía, se había ido a probar suerte a la gran ciudad, dejando a sus hijos solos, y a su mujer destrozada.
¿Alguna vez te enteraste que estuve a punto de morir? Sí, fue un día que fui a la ciudad, y te vi. Te vi fuera de una gran casa, elegante, por cierto. Feliz, con una nueva familia. Vi a tu hijo jugando contigo, con una pelota. Vi a tu señora con un niño en los brazos, sonriente. Miles de recuerdos me invadieron, y, en esa familia, pude apreciar lo que nuca tuve, lo que me quitaste. Esa noche, todo fue un desastre. No te diré lo doloroso que es cortarse con un cortaplumas. No sabes lo que duelen las muñecas. ¿Sabes que pensaba mientras escuchaba gente gritar a mí alrededor? Al menos mi padre es feliz.
Para terminar, sólo quisiera decirte que no te guardo rencor ¿Cómo guardarte rencor? Me destruiste de por vida, maltrataste a mi madre, dejaste sólo a mi hermana, nunca te preocupaste por nosotros.
Sólo decirte que, en todos estos años, he tenido tu imagen grabada en mi corazón. Y sé que eres feliz, y yo soy feliz con eso.
Ya no te necesitamos, no te preocupes. Estoy casado (ni te enteraste), tengo dos hijos, y los amo con todo mi corazón. Los trato como un hijo se merece, no se si sabes cómo es eso. Mi madre murió una noche, creo que ya no aguantó más. Estaba muy cansada, muy desgastada por todo el daño que le hiciste. Estuvimos con ella en los últimos momentos, ¿y sabes lo que dijo? Perdonen a su padre, el los quería mucho.
Sólo por eso te he escrito, en memoria de mi madre, aquella mujer que siempre estuvo conmigo. Y creo que, a pesar de que lo quiera negar, necesito decirte que te extraño, que me has hecho falta, que te necesito, y que te quiero mucho. Y que no me avergüenzo de las lágrimas que caen en este papel, porque tú me enseñaste que los hombres no lloran, y, esa única enseñanza, estaba errada.
Ojala me recuerdes como yo lo hago
Tu hijo.
|
Imprimir |
Enviar historia |


