


| Escritor: | heschi |
| Públicado: | 15/07/2007 |
Estiré mi mano izquierda para poder tocarla,inmediatamente sentí su suavida,era como la piel de un niño de meses.No podía resistirme a ese tacto tan especial que elevaba mi imaginación.De pronto sentí las ganas de acariciar a la que tenía a mi otro lado,fue la mayor rica y dulce experiencia que he tenido en la vida,y fui tan feliz en poder acariciarlas a cada una con mis manos.Me sentí el hombre más afortunado en la vida que no aguanté las ganas de llorar de felicidad.estaban desnudas,sin ninguna mentira y con ganas de ser acariciadas.Sabían jugar muy bien su papel,y con su aroma adornaron todo el lugar,que la soledad salió corriendo de celos al ver tanta felicidad juntas,eramos ellas y yo en una escena de miguelange en una catedrad sagrada e impecable.
La lluvia del otro lado nos ayudó a impirarnos en una historia de delia fiallo donde el romanticismo alumbraba más que un arcoiris de mil colores.Eramos los dueños de nuestras historias,en ellas navegamos por un mar de pasión,por un lago de placer y éxtasis.Era inresistible detenerse a tan hermoso acto,por que los tres sabíamos que no sé iba a volver a repetir,por que nuestra unión no era eterna por que ellas sé tenían que marchar a otro lugar donde quizas no puedan dar ese calor que ahora me dan.Nunca las olvidaré por que eran las dos rosas más hermosas del jardín de los placeres,sé que habrán otras rosas,pero como ellas nadie más.
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