Caricias (concurso)

Caricias (concurso)

Acariciaba su piel desnuda, tan solo se reflejaba la luz de la Luna que entraba por el ventanal de la habitación. Su piel se erizaba al paso de mis manos acompañada por mi respiración, quería sentir su olor dentro de mí. Su olor era especial, inundaba mis sentidos de felicidad y orgullo. Orgullo de sentir a esa mujer mía, quería poseerla y que ella disfrutara tanto como yo.

Subía despacio acariciando su torso, pasé por sus pechos, pechos que tanto había anhelado y por los cuales había suspirado, pero mi deseo estaba más arriba. Mis caricias hacían que ella se arqueara de placer y su boca dejaba escapar pequeños gemidos, que no hacían más que llegar a mis oídos como la sintonía más maravillosa del mundo.

Seguía mi camino pasando por su cuello, allí me detuve y comencé a besar suavemente, intentaba hacer que mis labios apenas rozara su piel, sentía como su dermis cobraba vida al paso de mis labios, llegué hasta su barbilla y una vez allí me detuve. Tenía el corazón a mil, necesitaba tomarme un respiro y observar aquella mujer que tan feliz me hacía, no solo deseaba su cuerpo, su compañía hacía que cada día disfrutara de la vida al máximo, su sonrisa me levantaba el ánimo cada vez que llegaba frustrado del trabajo. Con un comentario suyo, era capaz de despejar un día nublado por la cantidad de frustración que hacía mella en mí la vida diaria.

Yo estaba encima de ella, observaba sus ojos. Su mirada me derretía, es una mirada de comprensión y amor, si tuviera que describir a un ángel lo más seguro es que describiera su mirada con el nombre de mi mujer. Ella emanaba tranquilidad y seguridad, nosotros no teníamos hijos pero cada vez que una pareja amiga se acercaba con los suyos y ella los cogía en brazos, estos al cabo de un rato estaban dormidos como si transpiraran tranquilidad y durmieran sobre una cama de algodón.

Acerqué mis labios a los suyos y nos fundimos en un largo beso, nuestros cuerpos se fundían en uno solo, el amor que nos teníamos llenaba la habitación. Yo caí rendido a su lado y justo ante de dormirme la abracé, teniendo miedo de que cuando me despertara ella ya no iba a estar allí.

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Comentarios:

Escrito por: carontex       06/07/08 20:09
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historia recepcionada !!

suerte!
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