Capítulo II

Categoría(s): cuento, cuento.
-Esperó a que lloraran un poco, era la única forma de demostrar su dolor-prosiguió ellos quisieron de seguro gritar; pero no pudieron, luego de todo esto tomó un vidrio roto de una ventana que tenía rota en su cuarto, les cortó las palmas de la mano, luego les cortó la palma de los pies.
Alguna vez ha tenido un dolor de ese tipo? Sentir que la piel se abre y abre, se abre lentamente, sentir el dolor correr toda tu humanidad, y no poder hacer nada para impedirlo, saber que no hay final para ese dolor, por que en verdad nunca tuvo una partida, saber que no es el último dolor, por que no fue el primero y que, como no es herida de muerte, te acompañará hasta el último suspiro de tu existencia.

Un frío que me hizo temblar recorrió mi alma entera, una gota de sudor que calcinó mi frente cayó muy despacio hasta llegar al suelo. En un segundo las dudas entraron en mi. Acaso había escogido bien mi profesión? Yo amaba la psicología pero no estaba preparado para esto, todo era ya demasiado.
-Luego de dejarlos sufrir un poco más- siguió contando, casi emocionado- como dije las cortó las palmas de la mano pero con cuidado de no llegar a las venas, por que si lo hacía morirían y si pasaba esto ya no había razón para torturarlos, quien quiere torturr a un muerto?

Después de esto empezó a carcajearse como nunca, quizás por perverción pero era algo que no me incumbía de todos modos, yo solo necesitaba la historia para hacer el perfil del paciente.
-Oiga¡ Mes escucha? Bien, sigo. Les cortó transversalmente los muslos, creo que en ese momento se desmayaron, una persona común puede soportar dolor; pero no tanto. El cuerpo también se cansa, además que el desangramiento hace que se pierda la lucidez.
Entonces, al ver que se desmayaban se contentó con cortarles las caras de un modo casi artístico y les cortó la yugular, allí acaba la linda penuria. Ah¡ Un detalle más, solo por si lo necesita, allí atrás está el baño.

Fui corriendo hacia él, no podía soportar mñas el asco.
Vomité sin haber comido siquiera, me encontraba agitado y mi corazón latía sin disminuir su intencidad.
Un leve dolor de cabeza se intensificaba y unas arcadas anunciaban una segunda y luego tercera ronda de vomitos.
Luego de una hora logré salir reestabecido del baño, el oficial aún inmutable estaba sentado en el salón principal.
-Yo...podría entrar, conversar un momento... hablar con él?- dije con un ambiente frío y temeroso.
-Hágame el honor- me dijo con una sonrisa burlona dirigiendo su brazo entero hacia la puerta metálica.
Cruce el portón plomo que dividía los dos salones, al entrar lo ví recostado sobre una mecedora sucia de madera. Tenía los ojos llororsas, como los de un niño que ha llorado toda la tarde.
Lo ví y no sentí un solo aire de culpabilidad en él, sino más bien, un torrente de profunda timidez.

-Hola...
Registrarte y comentar la historia

Comentarios:

Escrito por: EITILEDA       08/12/07 23:37
Hacerse amigos Hacerse amigos                 Enviar correo Enviar correo
Me gusta como vas llenando, aunque solo sea el amague del principio, los personajes de contenido. Las descripciones fluidas y sin desperdicio. Los dialogos toman formas muy reales. Me dejó intrigado el personaje tan cruel, pero a la vez tímido, voy a tener q seguir leyendo, así es la vida.
Escrito por: kaylita       07/12/07 06:09
Hacerse amigos Hacerse amigos                 Enviar correo Enviar correo
Ya quiero la tercera parte…
Escrito por: Rina       07/12/07 05:10
Hacerse amigos Hacerse amigos                 Enviar correo Enviar correo
Uy, ya me quede con la curiosidad y emocion al saber que pasará ahora...llevas bien la historia...que fuerte lo que describes al principio...esperare por la tercera entrega
Nos estamos leyendo
Besos
Páginas: 1

Imprimir

Enviar historia
© Historias, poemas y otras contribuciones pertenecen al autor, el resto pertenece a Escribe Ya.
Condiciones    -     Privacidad    -     Acerca de Escribe Ya    -     Preguntas frecuentes    -     Anunciar    -     Publicar poemas
Nuestra red: Dietista online