Capítulo final

Capítulo final

El crepúsculo transforma la ventana en un espejo. La débil luz del sol poniente se entremezcla con la luna que asciende perezosa. Julia permanece meditabunda. Tiene en el regazo la nota que le enviara su jefe: “ Ha desaparecido el Gran Real, el anillo que perteneció a Manco Capac, expuesto en la Galería de Arte. Debe iniciar la búsqueda.”

Es joven, esbelta como un junco, activa. Cuando terminó el secundario decidió ser investigadora a pesar de la oposición de sus padres. A los veinte formó pareja con un ex miembro del ejército, que había participado en la represión. Él le facilitó una vida cómoda, así, y pudo desarrollar la carrera.
-       Seguro que ya lo han sacadodel país- piensa mientras observa los planos. El cofre estaba en la vitrina. Solo había una puerta de acceso, con custodia. Lo habían traído desde Lima junto con otros objetos incaicos para ser exhibidos con motivo del día del aborigen.

El perfume de los tilos invade la sala. Lucio, su marido, se satura con el verdor del parque. Es un hombre de unos sesenta años, canoso, bronceado, atlético. Pasa horas leyendo o entretenido con la colección de cajas de fósforos. Posee miles, de todos colores, tamaños y regiones.

La música de Bach se une al canto de una calandria traviesa que se ha posado en el balcón. Julia sabe que ese oficio es riesgoso pero siempre le gustó vivir “ al límite”.   

Las sombras de la noche envuelven tímidamente la sala. Los leños se desmenuzan en el hogar.

Prepara un maletín con los elementos más necesario ya que tiene la posibilidad de viajar.

Fuma un cigarrillo. Está tensa. Entra al cuarto donde Lucio guarda”sus tesoros”. Le gusta contemplar las piezas nuevas.

 - China... japonesa... tailandesa. ¿Y ésta? ¡Cómo pesa!— la toma. Es dorada con jeroglíficos pero está ubicada en forma perpendicular a las otras.

La aproxima a la lámpara que reposa en la mesa de roble. Las piedras preciosas de un cuerpo impactan su visión. Saca la foto y compara.

.-¡No puede ser! ¡El Gran Real!- exclama asombrada.

. Siente el frío metal del arma en su rostro y se estremece.

-        -Lo lamento, amor. Eres buena profesional. Lástima que lo hayas encontrado. No tengo alternativa. –la voz de Lucio le parece lejana, desconocida. Ve en los ojos del hombre el brillo de un lobo hambriento.

Julia observa el cielo sembrado con las primeras estrellas. El viento entona un cántico mortal. Piensa que está recorriendo el último capítulo de su vida...

-        
Registrarte y comentar la historia

Comentarios:

Escrito por: JuanCruzBordoy       29/04/08 22:49
Hacerse amigos Hacerse amigos                 Enviar correo Enviar correo
¡Muy buena tu historia!Y qué final...
Un abrazo,miguel juan bordoy.
Páginas: 1

Imprimir

Enviar historia
© Historias, poemas y otras contribuciones pertenecen al autor, el resto pertenece a Escribe Ya.
Condiciones    -     Privacidad    -     Acerca de Escribe Ya    -     Preguntas frecuentes    -     Anunciar    -     Publicar cuentos
Nuestra red: Adelgazar sin trucos