Capítulo 1- Un nuevo Amanecer

Categoría(s): Amor, Aventura, Intriga
   AVISO: es un proyecto de novela, tengo escritos más capítulos, pero me gustaría que me dijeran lo que piensan.
También quiero avisar que es lo primero que escribo en mi vida, que no está muy pulido, pero que intento hacerlo lo mejor posible ^^
Por último, espero que les guste y tanto como si les gusta como si no, dejénme algun comentario, por favor 

_____________________________________________________________________________________

 

 

Era un día como otro cualquiera en la pequeña ciudad. Los habitantes adultos se levantaban para comenzar otra jornada de trabajo, no muy diferente a la del día anterior, aunque para los chicos más jóvenes, ese día significaba que les venían dos días sin tener que dedicarse a los estudios… ¡era fin de semana!

 

 

    Y así fue pasando el día, hasta que los habitantes salieron de su trabajo y se disponían a terminar la jornada con un poco de ocio… Durante toda la semana habían estado anunciando cosas de una especie de feria sobre fenómenos biológicos, y todo el mundo estaba deseando ver la extraña criatura de la que en todos los pueblos de alrededor ya se hablaba…

 

 

    Así que, en una gran calle de la ciudad, llamada comúnmente Collado, por estar entre dos montes, se situaron los puestos con los animales y plantas más raros que la gente había visto por el lugar, pero lo que más deseaban los transeúntes era llegar al final de su trayecto… llegar a la plaza donde moraba el mayor milagro o error de la naturaleza, como algunos lo llamaban ya.

 

 

    Todo el pasaje de tiendas desembocaba en la plaza, donde había una gran carpa. Un hombre a la puerta iba cobrando los tickets para ver a los fenómenos, mientras que las personas que ya los habían cogido, entraban ansiosas a la carpa, donde estaban media hora hasta que volvían a salir con la mayor cara de asombro que había en el mundo.

 

 

    Los que aún esperaban en la cola, preguntaban a sus conocidos por lo que allí habían visto pero no les respondían nada claro.

 

 

        - Verdes como la esmeralda… el demonio… pálido… pálido como un muerto…-Decían las asustadas ancianas que salían tiritando de la carpa.

 

 

        - Bah, yo también podría caer desde diez metros sin hacerme nada…- aseguraban los machotes de la ciudad cuando salían, aparentando seguridad.

 

 

    Y los niños más pequeños, que apenas contaban con diez años salían en brazos de sus madres, llorando a pleno pulmón, mientras uno de los padres decía:

 

 

        - Te dije que no era bueno traerle aquí, ¿has visto el horror que era eso?

 

 

    Estos comentarios ponían aún más nerviosos a los que estaban en la cola, que esperaban aterrorizados y a la vez ansiosos. A medida que avanzaba la tarde y la tarde se hacía noche, la cola se iba haciendo más pequeña, y los que aún esperaban para el último turno se morían de curiosidad…

 

 

 

    Cuando ya hubo salido la penúltima tanda, cinco minutos después entró la última, quizá las personas más aterrorizadas y ansiosas que habían pasado por el recinto…

 

Unas altas gradas se alzaban alrededor de un círculo de unos 10 metros de diámetro, donde había una gran jaula, que llegaba a lo más alto del toldo que cubría el lugar, y que estaba cubierta con un gran telón negro.

 

 

    Los espectadores se sentaron en las “comodísimas” gradas, que una vez se hubieron “acomodado” todos, cubrieron con unas verjas electrificadas las gradas para “su propia seguridad” dijeron los guardias. Si el ambiente ya era tenso antes de aquello, luego se debía de poder casi cortar con un cuchillo.

 

 

    Cuando hubieron pasado 5 minutos, una voz retumbó por todo el lugar:

 

 

        - Bienvenidos, gentes de a pie. Nunca podréis ver las maravillas que vais a llegar a ver aquí, en el circo de lo sobrenatural.

 

 

Y dicho esto, salió una figura arrastrando una jaula, la abrió y se alejó de ella.

 

 

Una criatura del tamaño de un felino mayor salió de ella, y se quedó dando vueltas alrededor de la jaula que estaba en el centro de la carpa. La criatura parecía tener todos los órganos a flote, aunque no dejaba ninguna huella de sangre, ni parecía estar a punto de morir. Mientras daba vueltas, cerca de las gradas, mirando ferozmente a los espectadores, la misma voz que había habado anteriormente decía.

 

 

        - Damas y caballeros, vean al tigre sin piel… Lo encontramos en una de nuestras giras alrededor del mundo, cuando hacíamos una visita a Hong-Kong. Una de nuestras… ehm… cuidadoras… lo encontró cuando paseaban a una de las criaturas que exponemos. Parecía que una tigresa había parido un tigre en aquel lugar y un depredador aprovechó un descuido de la madre para intentar comerse a la cría. Pero cuando la… cuidadora lo cogió, vio que estaba profundamente dormido, pero, para su asombro, no estaba muerto, si no que tenía esta anomalía, lo que le hace único en su especie. Descubrimos, haciendo unos análisis de sangre, que le faltaban varios alelos que tenían el código genético mediante el cual se construía la dermis y la epidermis… sin duda un caso excepcional, aunque no más excepcional que el siguiente…

 

 

    Y al “tigre sin piel” le siguieron “El babuino con los ojos en el trasero”, “El zorro de nueve colas”… y cuando la gente ya se empezaba a destensar, porque ya había visto que la gente exageraba (sin duda para dar publicidad al evento) La voz volvió a tronar:

 

 

        - Y ahora…-todos los focos apuntaban a la jaula cubierta con el telón negro-. El fenómeno más extraño de la naturaleza… Créanme cuando les digo que hacemos bien en tenerlo aislado… Por el bien de personas como ustedes…

 

 

    El ambiente se tensó y todos los espectadores se inclinaron hacia delante en sus asientos para ver lo más deseado…

 

 

 

    Entonces el telón se fue recogiendo, y en un principio no pudieron ver nada, hasta que se concentraron…

 

 

    Una especie de murciélago colgaba, dormido, de una barra superior de la gran jaula. Una mata de pelo verde caía a través del hueco que dejaban sus alas al cubrirse de la luz y protegerse del frío.

 

 

 

        - ¡Despierta, criatura de la noche!– tronó de nuevo la voz del presentador, notablemente más emocionada que las veces anteriores.- ¡¡Despierta Ángel caído!!

 

 

    Entonces un sonido sordo retumbó en las lonas, y lo que antes parecía un murciélago abría las alas molesto… Sólo que no era un murciélago…

 

 

    Las alas, negras como el carbón salían de un cuerpo humano… un cuerpo de mujer. Su cuerpo, semidesnudo, y escuálido. Era muy pálida y su cara, aún con los ojos cerrados parecía feroz, y más aún ahora que le habían molestado con los focos de luz.

 

 

    Cuando la criatura abrió los ojos, todos se estremecieron. Sus ojos eran de un color verde eléctrico y parecía que iban a estallar en cólera. Miró a todos los espectadores y les dirigió una sonrisa malévola. Algunos chiquillos ahogaron un grito.

 

 

        - No se alarmen señores -dijo la voz del presentador al ver que algunos ya comenzaban a levantarse-. Están en una zona de alta seguridad… los barrotes están electrificados y ella, además, está en una jaula totalmente segura…

 

 

    La gente se calmó un poco y comenzó a mirar con gran asombro al engendro que ante ellos se encontraba.

 

 

        - Bien… Este espécimen lo...-el presentador parecía que dudaba-. Lo... lo encontramos en unas escaleras de una de las calles de esta ciudad... En aquellos momentos era casi una adolescente normal, pero le habían empezado a salir una especie de pinchos por la espalda, que luego descubrimos que eran las garras de sus alas... Bien... la acogimos -la "mujer" rugió de forma amenazadora-. LA ACOGIMOS y le dimos un cobijo donde estuvo a nuestra merced hasta que un día se volvió agresiva y decidimos castigarla...

 

 

    La bestia rugía a la cabina desde donde el presentador hablaba, dispuesta a romperle el cuello se soltó y cayó de pie al suelo, habiendo dado varias vueltas en el aire. Pero pareció cambiar de idea, e intentó dirigirse a los espectadores, los que hicieron gestos de mofa, ya que pensaban que la bestia no podría hablar, pero de su garganta no salieron sonidos guturales, si no una voz dulce y melodiosa, que no parecía quedar demasiado bien con aquel cuerpo:

 

 

        - Por favor, no le escuchéis... Él me raptó... Yo aquel día simplemente lloraba... y el me secuestró. Por favor... decidle a mi madre que estoy aquí... Mi madre es...

 

 

    Pero no pudo terminar la frase, ya que un espasmo le recorrió todo el cuerpo y la dejó sin habla.

 

 

        - Lo sentimos mucho, señores espectadores... Esta bestia tiene el don o más bien la maldición de persuadir con su dulce voz angelical... pero no os engañéis por su tono de ángel... no es más que un asqueroso demonio...

 

 

    Entonces los espectadores volvieron a mirarla con una mirada de asco, miedo y fascinación... excepto una mujer que parecía confusa.

 

 

    Cinco minutos después los espectadores salían hablando animadamente sobre lo que allí habían visto...

 

 

    Dentro de la carpa, el presentador había salido del sitio desde donde había estado hablando durante todo el espectáculo. Se acercaba con paso decidido, apretando un control remoto casi continuamente, mientras sonreía viendo como sufría la muchacha.

 

 

       -No, bonita, no vas a hablar... Y tampoco te dejaré con movilidad otra vez... Puede que sea bueno para el negocio... Pero eso te da demasiada libertad... no quiero darte falsas esperanzas...

 

 

    Entonces la chica se desmayó a causa de las corrientes que corrían por todo su cuerpo. Él lo había estado esperando... así se podría divertir un poco... Abrió la verja y se acercó al cuerpo de la chica, que agarró con agresividad y empezó a manosear...

 

 

    Tan absorto estaba en sus pensamientos no muy buenos, que no vio la sombra que le vino por la espalda. La chica estaba consciente, tenía una mirada de odio e ira reprimida que daba verdadero terror aunque se iba tornando a una sonrisa de satisfacción, al ver que el hombre había abierto mucho los ojos, asombrado al ver que un ala de la bestia, plegada de tal forma que parecía una lanza, le traspasaba todo el torso.

 

 

    Una vez hubo muerto, la muchacha quitó su cadáver de encima de ella, sonriendo amargamente...

 

 

       - Tal vez esto hubiera terminado de diferente forma... Aunque ya nunca me volverás a llamar engendro de la naturaleza... TÚ lo eres

 

 

    Y salió volando de la carpa, viendo en el horizonte un nuevo amanecer y todo un mundo por explorar...

 

 

Registrarte y comentar la historia

Imprimir

Enviar historia
© Historias, poemas y otras contribuciones pertenecen al autor, el resto pertenece a Escribe Ya.
Condiciones    -     Privacidad    -     Acerca de Escribe Ya    -     Preguntas frecuentes    -     Anunciar    -     Publicar relatos
Nuestra red: Adelgazar sin trucos