


| Escritor: | lady_dy |
| Públicado: | 08/01/2008 |
Cariño, este mes es difìcil para mi. No puedo evitar añorarte al ver los sitios donde estuviste por ùltima vez.
Estas aqui en el silencio de tu habitaciòn. Te veo en tus cosas que dejaste en tu dormitorio, en las tareas del colegio, en tu letra linda y fina. En tus planes de trabajo, en tus respuestas llenas de actitudes positivas. Te veo en todo lugar. Ni un instante dejo de sentir tu amado ser.
Mi alma se oprime al ver tu sitio vacìo y no ver tu mirada chispeante ni tu sonriza felìz diciendome: ¡Buenos dias mamà!...
Estabas estudiando, siempre estudiando. Cumplias con tu deber feliz, contenta. ¿Dònde irè para olvidar?...
Aveces veo el mundo como sombras. Hoy volvì andar por el mismo camino, donde antas veces nos viò pasar, llegando al verde parque donde tanto te gustaba jugar. Mirè el columbio, donde te paseabas, tan velòz, tan alta que aveces me asustabas. Pero para darte seguridad te gritaba: ¡Arriba Karoll, siempre arriba!. Como admiraba tu espìritud arriesgado, tu espìritud valiente. En mi imaginaciòn, te veìa pasear a tu hermanita, siempre era tu prioridad, nunca perdiste la paciencia con ella. Luego al crecer te pasaste a la cancha de basquet. ¡Còmo querìas crecer! y practicabas carrera olìmpica... para mis adentros pensaba: Corres como una gacela.
Yo era felìz, por Tu eras felìz. Caminè hoy por el solitario parque. ¡Que inmenso me parecìa!. Vi a una madre caminando con su hija y a una empleada cojer de la cintura a la niña y pasarla al pasamanos ( instrumento de jercicio para niños). Mirè, como la abrazaba, la acariciaba, oìa sus risas...¡Que envidia sentì!.
Todo mi ser gemìa por poder abrazarte asi, por poder verte una vez mas, por poder escuchar tu risa, en ese parque donde creciste, bajo mi cuidado, bajo mi amparo y mi amor. Caminè y caminè casi sin fuerzas y caì en un frìo banco de màrbol. Casi sin respirar mirè al cielo, mirè los àrboles, vi unas palmeras que se mecìan frente a mi rostro. Mis brazos estaban caidos rendidos, sin fuerzas, solo miraba el cielo y decìa: ¿Por què, Dios mio?. Mis làgrimas caìan y caìan como torrentes pequeños de dolor Mis manos se desesperaban y sufrìan por extenderte y tocar tu fràgil cuerpecito.
Cierro mis ojo y te veo amor...te miro y escucho en mi loca fantasìa tu vocecita...¡te quiero mamà! me decìas siempre, ¡Abrazame fuerte, bien fuerte! y luego sonreìas. Ahora se que para mi jamàs moriràs. Quiero pensar que todo esto es pasajero ¡te amo! ¡te amo , hija mìa!. Nunca me puse a pensar que eras un ser mortal. Para mi solo eras fruto de mi ser, carne de mi carne y sangre de mi sangre; y tan enteramente mìa, que aùn no se como estoy viva sin tÌ. Quiero pensar que te transformaste en todo lo bello que se puede sentir y hacerme felìz.
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