Caminando

   

    Bien. Con confianza diría. Ahora camino por la senda de la victoria, o sea, aquella que por los terrenos de la comodidad va siendo forjada paso a paso, y cuyo trayecto recorrido se queda sólo en recuerdos. Lo que falte pertenece a la incertidumbre, en parte; a la oscuridad, en color; ¿donde está  la luz? Ahí también, más adelante, que es aquella que no se ve aun, siéndo ésta una que se infiere nada más, por mientras, y a la negrura también se le experimenta, por los sentidos.

    Luz ahora. Mi sentir es de iluminación. Mis pasos alumbran y mi escencia es simple, y es como una llave que a cualquier puerta puede abrir. ¿Cual puerta quiero abrir? La cómoda.

 

...

 

    Te cuento que acabo de caer en un extraño hueco. Extrañísimo. No es tan oscuro como se pudiera imaginar, pero no logro enfocar los ojos en los de la persona que me mira. Huele bien. Percibo el aroma del triunfo asegurado y del fracaso superado.

 

...

 

    Hace poco sentí el máximo olor de todos, mientras sufría el indescriptible dolor físico: esa caída fue terrible. Valió la pena tanto sufrimiento, y mis piernas, que buscan no tropezar, me dejan discernir que no les importaría volver a hacerlo si de volver a oler el representativo de la plenitud se tratara. Sin embargo, mis piernas no volverán a ser las mismas de antes.

    Por cierto, aun me sigo preguntando quién me miraba... 

 

 

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