Las cosas desde hace tiempo que no andaban bien. Despues de mucho andar por lejanas tierras, su retorno marcó una etapa nueva en todos nosotros.
Yo, enamorado, como un bebe de su mamadera, no queria ni siquiera pensar en dejar de ver a Ediht. Ella, algo mayor que yo, me enseñaba la vida desde un punto de vista mas maduro, mas sensual y mas erotico, yo enbobado, la queria a mi lado todo el tiempo, para acariciarla amarla y disfrutarla.
En casa, ya no nos quedaba nada, solo lo escencial, las camas, el comedor , la cocina y el amor de familia que nos mantenia unidos. A mi no me importaba, yo sobrevivia lejos de la depreción, yo era feliz, a pesar que me daba cuenta perfectamente de la situación.
La tome de la mano y la mire a los ojos. -Vamos, te voy a presentar a mi familia.- Ella, mujer madura, no se inmuto y me siguio como un perrito faldero sigue a su amo, sin decir nada.
Mi madre al vernos, se puso nerviosa. Mujer atenta por naturaleza, no tenia nada que ofrecer mas que una amena charla. Fue la primera mujer que lleve a casa.
Con su natural conprencion y su experiencia, porque la tenía, Ediht, comenzo a charlar con mi madre de temas de los cuales ni me enteré. Asi pasaron horas sentadas en los cajones rancios, cubiertos con cojines que mi madre adaptó, esos eran nuestros sillones.
¡Glorioso dia!, mi amor no se asusto al ver mi realidad, no corrio ni se escondio, al contrario, mas se aferro a mi y eso mas me hizo amarla.
Mi padre, sentado en el comedor con los codos apollados en la mesa y sus manos afirmando su cabeza, mostraba desesperacion. La barba de dias, el ceño fruncido y los años cargandole los hombros hasta curbarle la espalda, nos dijo con voz dolida y entrecortada que habia hablado con su hermana, que vivia en otra ciudad, al otro lado de la capital, y que ella nos recibiría, que no veía otra solución, que ahí ya no teniamos nada que hacer. Esa era su decición.
Yo me exalté, grité, reclamé. ¡¡¡¡¡¿¿¿¿Como podia querer alejarme de mi mujer?????!!!!!! , esa que tanto me costo encontrar, ella que tanto me habia entregado sin esperar nada a cambio , esa mujer que me amaba por lo que era y no por lo que podia tener. No lo entendia. Pero mi padre, con voz firme, me dejo en claro que mi opinion no contaba, que era lo mejor para todos y que el tema ahí quedaba.
Triste, melancolico, no podia imaginar estar sin ella, no podia imagiar como seria estar en otra ciudad, tan lejana, tan desconocida. Mi mundo estaba ahí, tenía amigos , todos me conocian, era importante, participaba en esto y en aquello. Conocia cada rincon, cada arbol, cada camino, ahí estaba todo mi pasado.
Simplemente para mí, el mundo no tenia otra forma ni sentido mas que la que los 16 largos años esculpieron a mi alrrededor.
CONTINUARA...........
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