Rafa no dejaba de alardear que su éxito en los negocios, era debido a su cuidada imagen personal. En varias ocasiones dejo caer que yo no llegaría nunca nada, porque estaba anticuada y desfasada. Y para rematar, cuando se iba se despidió de mi diciendome: Hay que renovarse Inesita.
Una de mis mejores amigas, Rosa, sostiene las mujeres tenemos una cierta tendencia al sadomasoquismo en nuestras relaciones con los hombres y nada más cierto.
Hay que renovarse Inesita. La irónica frase martilleaba mi cabeza. Mi mente la traducía como: Inés, Rafa te ha visto fea, pasada de moda. No le gustas. Y se me hizo insoportable la idea.
A la mañana siguiente di una disculpa en el trabajo, y no fui. Salí a la calle y me dirigí a la zona de las tiendas de marca, vamos a las tiendas caras. Esas en las que jamás había puesto un pie, y cuyos precios hacían que mi tarjeta VISA temblara de puro pánico, hoy fueron mi objetivo. ¡Ahora va saber ese idiota de Rafa si estoy desfasada! . Me decía mientras me dirigía de nuevo a casa, cargada de bolsas, decidida a dar un cambio a mi imagen personal.
A partir de ahora mis acciones en ese mercadeo de belleza, en el parece ser tenemos que cotizar las mujeres, para ser valiosas en el mundo, van a elevarse considerablemente.
Como parece ser que esa finísima aguja de quince centímetros que separa el talón del suelo, marca la frontera que existe entre las mujeres con éxito en la vida y las fracasadas mileuristas como yo. Decidí que el principio del cambio, consistiría en introducir mis pies en unos zapatos de tacón, que contradicen todos los principios ortopédicos existentes. Luego vino el resto.
¡Adiós queridos pantalones vaqueros, compañeros de tantas batallas!. ¡ Bye Bye sencillas camisetas que tapasteis mis encantos torácicos tanto tiempo!. ¡ Aurevoire lencería pacata con la que recorrí tantos kilómetros de mi vida!.
Hoy empieza el primero de mis días como mujer sofisticada en pos del éxito. Seré una mas en el olimpo de las triunfadoras de labios de colageno, que tanto gustan a todos los Rafas del mundo.
Que tiemblen, Jessica Parker y sus amigas de Manhatan.
Inés Rivera toma la calle
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