Un estremecedor trueno sonó en la noche, los árboles eran marionetas manejados por un viento bravío, el olor a tierra mojada sumaba el último indicio, se acercaba una fuerte lluvia.
Juliana, a través de la ventana de su rosada habitación, ve caer las primeras gotas. Acomoda el caballete, los pinceles, los colores y apresta a reflejar en el lienzo la ferocidad de la tormenta.
Llevaba varios meses instalada en la vieja casona vacacional de la familia, buscando el refugio donde podría dar rienda suelta a su creatividad artística. El mar, la nutrida vegetación de la zona, los médanos eran elementos siempre presente en sus cuadros.
Se aprestaba a dar las últimas pinceladas cuando una bola de fuego, entre los relámpagos, surca el cerrado cielo perdiéndose en dirección al mar.
-Raro fenómeno, pensó Juliana y lo incorporó en la tela dando el toque final a la obra.
En la mañana, camino hacia la zona comercial del pueblo, los vecinos comentaban el temporal que acaeció durante la noche. El camino de regreso lo hizo caminando por la playa, algunos perros jugaban con caracoles depositados por el mar en la húmeda arena.
Cerca de un médano ve un hombre tirado boca arriba, con rastros de haber estado mucho tiempo a la intemperie, soportando la tormenta, con ropa poco adecuada para el invierno. Cuando el desconocido se percató que estaba siendo observado e inmediatamente se incorporó y salió corriendo hacia el bosque con un estado atlético envidiable.
-¿Quién sería? ¿Cómo habría llegado hasta allí?, preguntas que se formuló mientras subía a un médano. Desde allí mirando hacia el mar, descubre los restos de una barcaza contra la escollera, seguramente era víctima de un naufragio.
Apuró el paso y se apersonó en el destacamento policial del pueblo, para anoticiarlos del descubrimiento. Los agentes encontraron vagando al desconocido, lo interceptan, retienen e interrogan, pero el hombre no emite palabra, ni se hace entender por señas. Confundidos lo trasladan con ellos para corroborar datos y hacerlo ver por un médico.
La única forma de buscar identificarlo es a través de las huellas dactilares y comparando fotografías, inmediatamente solicitan verificarlo en los sistemas de seguridad tanto nacional como en interpol, mientras esperan respuestas es revisado y lo encuentran en perfecto estado físico.
Juliana llega a la comisaría y reconoce a la persona como la que había visto en la playa, le dio pena pensó que seguramente estaría atravesando un trauma post naufragio que le quitó el habla.
A la mañana siguiente se acercó nuevamente a interiorizarse por la suerte del desconocido, no tenía pedido de captura, no tenía causas pendientes con la justicia, no era buscado por interpol, ni nadie había denunciado la desaparición de una persona con las características de éste hombre. Los oficiales le comunican que por la tarde deberían dejarlo libre, pues no tenían elementos para retenerlo, aunque lo mejor sería ubicarlo en algún sitio hasta tanto alguien reclame por él o pueda recuperarse.
Los alojamientos del pueblo estaban cerrado en temporada baja, Juliana ofrece el galpón del fondo de su casa donde guardaba las pinturas y los cuadros para albergarlo provisoriamente, se le informa de lo peligroso de la situación, pero ella estaba decidida, además no creía que fuese a pasarle algo malo, si tomaba las lógicas precauciones.
Le informan al hombre que sería dejado en libertad, donde quedaría hasta tanto se recupere, pero éste ni se inmutó.
En el galpón se dispuso un catre, y alguna ropa en desuso. Juliana le acercó un sándwich de milanesa y una coca cola, esta vez el desconocido le agradeció con una sonrisa.
Juliana se ubica dentro de su casa, tomando las precauciones del caso de acuerdo a las sugerencias policiales. Al rato lo ve salir caminando del galpón, va a la calle, Juliana siente curiosidad y lo sigue a la distancia tratando que él no note que era vigilado. Llega a la playa y el hombre se sienta en la arena, cerca de la escollera y permanece allí mirando al mar. Transcurrido poco más de media hora, emprende el regreso, Juliana se apura para volver antes que él a la casa, el hombre se dirige por el camino del bosque.
Al rato de llegar, ve que al misterioso hombre regresar y se encerrarse en el precario albergue del fondo de su casa.
A la noche, cierra con mucha precaución todas las puertas y ventanas, del destacamento policial la llaman para ver si estaba todo bien, se sintió cuidada.
Alrededor de las 4 de la madrugada el motor de un automóvil y una brusca frenada despiertan a Juliana, mira por la ventana y ve salir corriendo al huésped que se sube al vehículo y desaparece en la noche acelerando a pleno.
Espero a la mañana miró hacia el galpón, la puerta abierta de par en par, se acercó y encontró un papel colgado de uno de los cuadros apilados contra una pared.
Thanks for your hospitality. They had never understood to me and much worse if it had had to give explanations. Good bye.
Gracias por tu hospitalidad. Jamás me hubiesen entendido y mucho peor si hubiese tenido que dar explicaciones. Adiós.
La nota no la sorprendió, avisó a las autoridades, pero nadie se alarmó, no dejaba de ser un acontecimiento más para la estadística.
Un grupo de chicos del pueblo, después de la jornada escolar matutina, jugando entre los pinos del bosque descubren semienterrados unos trapos blancos, sogas, un casco, elementos nuevos para suplir la carencia habitual de juguetes.
Muy lejos de allí, una reunión muy importante se desarrollaba. La junta de jerarcas escuchaba atentamente.
-La nave entró en emergencia, no tuve más remedio que eyectarme, dejando que se estrelle a una gran distancia de la costa mar adentro. informaba el comandante
-Su accionar ha sido correcto, afortunadamente su temple nos ha evitado un grave problema, hubiese sido muy difícil dar explicaciones a la opinión pública mundial. Si reconocíamos nuestra accionar con los F117A, ya no seria un secreto que la tercera guerra empezó y no es por el petróleo, es por el agua potable.
Horus
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