CABELLO BLANCO

Categoría(s): Narrativa

 

Domingo. Mientras las mujeres se aprestan a preparar el almuerzo me propongo bajar a la playa para sacarle punta a la inveterada costumbre de rumiar la vida en solitario y de paso pensar en algún tema nuevo. Por otra parte me gusta el homicida sol del mediodía. Como todos los años habíamos alquilado el chalecito de siempre en aquel balneario alejado del ruido.
-          No te tardes - dijo mi madre - a las “dos” almorzamos.
-          ¿Oíste bien tarambana? -, agregó mi hermana menor siempre truculenta sin motivo aparente. La del medio estaba dale que te dale a la pinza de las cejas.
-     Eso mismo, eso mismo; musitó sin desviar la vista del pequeño espejo.
-          Sólo me largo un rato; voy, me pego un baño y listo. Eso de tarambana se lo podés decir a tu novio…par de papanatas.
-          ¡ No te metas con Claudio, tarambana oloroso¡
-          ¡Ufff¡
Me calcé las chancletas, los lentes de sol y la remera de los Rolling. El short que llevaba puesto sólo me lo había sacado en tres días para bañarme o practicar prosaicos menesteres. <  En algún momento mamá me lo pedirá para lavarlo sin excusas >.
Tropezando descuidadamente bajo por la pendiente más pronunciada eludiendo la escalera de madera. El nivel del mar queda a varios metros por debajo del borde superior de la carretera. El trabajo de las olas durante milenios lamió la costa arcillosa conformando enormes acantilados de tierra y arena que limitan ampliatoriamente, año a año, el estrecho margen de arena fina y blanca que se interpone al mar. La mano del hombre intentó aplacar la furia de las olas levantando modestos espigones o rompe olas que dos por tres son tapados por la arena trashumante. En invierno y con el viento bravo desde los cuatro costados, tales artificios de nada sirven; el agua cubre completamente la playa y la osadía incansable de las olas supera sin dificultades la precariedad de los míseros obstáculos hasta romper indeclinablemente contra los acantilados arcillosos en cuestión. Pero en verano todo el entorno furibundo se aplaca y las arenas suaves acogen nuevamente con amabilidad al caminante o el mero “sombrillero”. Zambullirse en esas aguas procelosas, esmeraldinas y reverberantes de sol, renueva año a año el placer contenido durante nueve o diez meses de ropa gruesa y bronquitis.
Me libero de la camiseta y demás indumentos, excepto el short naturalmente, e intento una carrera decidida hacia las aguas cortando de una, con los brazos y la cabeza, la ola que se aproxima deliciosamente espumosa. Sumergido y con el chucho de frío inicial atemperado, gozo de la libertad total que proporciona la profundidad del agua clara y acogedora. Salgo a respirar para luego arquear nuevamente el cuerpo en un nuevo chapuzón. A esas horas del mediodía de fuego no hay un alma en la playa.
La marea me acerca al extremo de un espigón: saco la cabeza chorreante de agua atinando medio ciego a agarrarme del borde de un escalón. Horrorizado retiro las manos que habían rozado imprevistamente unas piernas emplumadas que cubrían varios dedos puntiagudos y filosos como garras. Me eché hacia atrás despavorido. Con sorpresa inaudita observo un joven hermosísimo con dos alas enormes y blancas (concluidas en puntas rosadas), plegadas sobre el cuerpo velludo y musculoso. Los órganos sexuales reposan suavemente en el hormigón del escalón superior sobre el cual se halla encuclillado.
Tiene el aspecto de un ángel luminoso y diabólico: Cabellera rubia rodeada por una trenza y la mirada  inquieta y profunda que parece perforar desde el fondo de las cuencas violáceas. La nariz apolínea y los labios abiertos en una sonrisa franca y tranquilizadora. Me escruta con atención.
-          No te asustes, no te haré daño. Acércate y conversemos hasta que deba desaparecer.
-          Pe…pero, ¿Quién eres? Es monstruoso tu aspecto.
-          Soy un objeto de las circunstancias, quizá un caprichoso amasijo de fango que adquirió vida merced a elementos con espíritu poético. Volúmenes sin cuento. Obra de inmortales llenos de deleites reverentes de su propia y ardua plenitud. Te advierto que debes llevarte hasta el sepulcro el secreto de mi existencia, de otro modo vivirás mortificado eternamente y tus hijos serán presa de mis instintos.
-          Cómo te has atrevido a salir a la luz tú, producto de las tinieblas... si es posible imaginarte. ¿Cómo vives?, ¿Dónde?
-          Bueno…es una historia lóbrega y apesadumbrante que te volvería hielo la sangre. Y veo que te estás diviertiendo… De aquí en más estaré tras tus pasos y a cambio del secreto te beneficiaré impidiendo males que te aquejen imprevistamente. Salgo de mis lugares una vez cada mil años…y ahora debo regresar a ellos pero:…Siempre ten presente que estaré expectante de tus actos.
De pronto sus ojos cambiaron de dirección y su nariz se transformó rápidamente en un instrumento ganchudo y afilado. Se dirige hacia una hermosa dama que despreocupadamente acaba de introducirse en al agua algunos metros más allá. El gesto no me pasó inadvertido.
-          ¡¡¡¡Vete por favor:¡¡¡Huye¡¡¡ grité angustiado y con horror. Se hallaba distraída en saludar con gestos airados a lo que podría ser un grupo de amigos que venía bajando por la escalera de acceso. En principio no entendía la razón de mis ruegos, pero fue dar vuelta la cara y comprender todo inmediatamente. Un ave de enorme porte la tomó de los cabellos con sus garras poderosas sacándola del agua tal como si fuese un pez, luego se elevó casi verticalmente perdiéndose rápidamente de mi vista en pos de confines que ignoro.

 

 

 

 

 

Registrarte y comentar la historia

Comentarios:

Escrito por: S_Bustamante       18/06/08 00:09
Hacerse amigos Hacerse amigos                 Enviar correo Enviar correo
!Chuchas que me dio miedo el desenlace, compadre! No sea asi, ?no ve que la gente se muere de ataques al corazon?...
Me gusto a morir, pero mejor, no se repita el plato con otra parecida.
Un abrazo.
Online
Escrito por: LitoSanBarreix       17/06/08 15:23
Hacerse amigos Hacerse amigos                 Enviar correo Enviar correo
Salud Salvino -- Me conmueve tu grandeza - Un abrazo amigo de imaginación en-
tornillada . Un abrazo -lito
Escrito por: pacomartin       17/06/08 00:29
Hacerse amigos Hacerse amigos                 Enviar correo Enviar correo
Perfecto y fantástico! Final medio mitológico, medio diabólico pero fascinante. Muy bueno (me gustan tus escenas de playa...)
Escrito por: Pamy       16/06/08 17:33
Hacerse amigos Hacerse amigos                 Enviar correo Enviar correo
Wow! menuda historia! excelente poeta!, no me gustaria encontrarmelo a mi he? ufff! un abrazo amigo, te dejo mis estrellitas! ************
Pamela Ayla.
Páginas: 1

Imprimir

Enviar historia
© Historias, poemas y otras contribuciones pertenecen al autor, el resto pertenece a Escribe Ya.
Condiciones    -     Privacidad    -     Acerca de Escribe Ya    -     Anunciar    -     Publicar poemas