- ¡Vamos cabròn, pasa ya el cilindro, que mi garganta se esta secando!- Le decíael Flash al Pollinacio. - Pera wuey, deja le doy otro trago.- Le contestaba. Pinche albitro ciego, ese jue faul- Gritaba un tipo cerca de ellos. No mames wuey, que madrazo se llevo el Garrido- Decía otro, mas allá de ellos. - Ya casi te la acabas, pajarraco. - Naaa, si solo fue un traguito. - Ya vistes, casi se acaba el tiempo y tu equipucho mierdero no remonta el marcador.- Le hizo notar el Flash al Pollinacio. - No chingues, solo faltan 10 minutos, ya valió madres.- Se lamentaba el Pollinacio. - Chance wuey, ya sabes que tu equipucho a veces se cajetea rico y remonta marcadores, ¿que paso la semana pasada? - Tienes razón pinche flaco, chanzon y tenga oportunidad.- Se dio ánimos el Pollinacio. - ¿Ya se acabo el trago wuey, ya ves cabròn, que pinche goloso eres? - Yaaaa, no chilles wuey en el carro hay otra botella, además esto ya se jodio, ya faltan solo 2 minutos, vamonos cabròn, ya mucha gente se esta saliendo del estadio. - Ta bien wuey, vamonos. En 15 minutos salieron del estadio y caminaron directo al estacionamiento donde habían dejado el Renault. - Abajo del asiento de atrás esta el pomo, flaco. - Pera, deja lo busco, si, acá esta. Chido gordo, es un brandy, ¿Y los chescos? - ¿No quieres que te de de beber en la boquita, pendejo?, horita pasamos a un Oxxo y compramos refrescos y cigarros. - Que pinche trafico cabròn, y solo para venir a ver perder a tus aguiluchas. - Así es el fut wuey a veces se gana, otras se pierde, ¿pero a poco no te divertiste wuey? - Si, claro, oye, ¿viste la vieja esa nalgona que paso serquitas de la porra y todo el mundo le metió mano? - Ja, ja, ja, ja, como no, su wuey, el muy pendejo, no supo que hacer, ja, ja, ja, ja, ahí esta un Oxxo. El Pollinacio detuvo el Renault y el Flash se bajo a comprar unos refrescos, una bolsita de hielos y una cajetilla de cigarros. - No mames wuey, ta todo bien caro. - Pus si son mas de la diez de la noche, ya sabes que dan mas caro y mas en estas pinches tiendas. Vamonos para la cuadra. - Vamonos, pera, deja sirvo dos cubas, no arranques wuey, se me va a caer todo, ya listo, ¿así esta bien tu cuba? - Así esta bien, ahora si, vamonos wuey. El Pollinacio encendió el Renault y en 45 minutos llegaban a su barrio. - Chale Flash, no hay nadie en la calle. - Si ya veo. ¿No habrán ido a alguna fiesta? - No, no creo, por que el Cachetes de Monedero me hubiera dicho, que si su carnal, el Popoponcho, tenia tocada. - ¿No estarán en casa del Alma Grande? - Pude Flaco, vamos a ver. Y encamino el Renault 5 calles más hacia la casa del Alma Grande. - Chíflale pinche Pollinacio. - Fiuiiiiiiii, Fuiiiiiiiiiiiiiiii, Fuii, Fuiiiii. - Nada buey. - Fiuiiiii, Tufuiiiiiiiiuiiiii. ¿Nada? - Nada gordo. - Vamonos afuera del edificio, ahí para estar un rato, ¿Qué hora es? - Las 11:45 p.m. - Vamos a echarnos un par de cubas y nos largamos, ¿va? - Va. De nuevo el Pollinacio arranco su Renault y se regresaron las 5 calles para estacionarse frente del edificio donde siempre se reunían todos los amigos a echar la copa, pero al dar la vuelta algo les llamo la atención, en la esquina, en la caseta telefónica, se encontraba una mujer hablando, eso no les extraño, sino el hecho de que estaba en minifalda y blusa corta. El Pollinacio paso despacito por la esquina, para poder ver de quien se trataba. - Es la Meche, wuey.- Le dijo el Flash. - A ver wuey, bájate para ver que onda.- Le pidió el Pollinacio. El Flash se acerco tranquilo y se puso detrás de ella, la cual se notaba que llevaba ya varios tragos ingeridos, además, estaba un vaso medio lleno en la parte superior del aparato telefónico. El Flash alcanzo a escuchar algo de la plática que ella sostenía: Vete a la mierda, puto cobarde, te espere toda la maldita tarde para que trajeras dinero para tus hijas, y de seguro andas con tu puta, no quiero que vengas para nada a la casa, ¡No pendejo!, te he dicho que ni madres quiero verte. Si ando peda, ¿¡Y!? Eso te vale madres, ¿acaso te importo yo o tus hijas? Así que deposítame el dinero cabròn y ahí de ti si no lo haces. Adiós.- Y colgó el aparato telefónico. El Flash se le acerco un poco mas al verle llorar. - ¿Pasa algo, Meche? - Hola manito, nada, solo que ese pendejo olvídalo. ¿Dime que heces, de donde vienes? - Venimos el Pollinacio y yo del estadio azteca, fuimos a ver perder a sus aguiluchas. Meche volteo a ver el Renault y saludo al Pollinacio. - Uta madre, se me acabo mi cuba, ¿me regalas una manito? El Flash se acerco al Renault y agarró la botella para servirle una cuba a la Meche. - ¿Qué onda Flaco? - Anda peda la Meche, bájate wuey. - No, espera, síguele hablando a ver que onda. El Flash, cuba en mano se la ofreció a la Meche. - Bájate Pollinacio.- Le dijo la Meche.- O mejor aun, vamos a mi casa a acabarnos la botella, es viernes por la noche, hay que divertirnos. Si se acaba la botella, arriba tengo más. El Pollinacio llamo al Flash y le dijo: - Quédate tu wuey, yo me voy, si no llego, ya sabes que mi vieja se pone como león. - No mames wuey, ¿Cómo me vas a dejar con la Meche solo?, y anda peda. - Que buenas patas se le ven ¿eh? - Si cabròn, esta rica la Meche, y siempre le eh traído ganas. - Pues, por eso, mejor me voy wuey, allá tu lo que hagas, toma la botella y los refrescos y los hielos, solo déjame dos cigarros. - ¿Qué onda Pollinacio?, ¿Te vas?, no chingues, te pega tu vieja, ja, ja, ja, ja, ja.- Se burlo la Meche. - Así es Meche, pásenla chido, ya me voy. Y sin decir más, encendió su carrito y se marcho. - Déjalo manito, vamonos a mi casa a escuchar música y seguir chupando, ¿va? - Va, Meche. Caminaron hacia el edificio y subieron tres pisos. Llegaron al departamento en donde se escuchaba música. El Flash se imagino que había más gente con ella, pero al abrir la puerta y que le invitara a pasar, noto que no había nadie. - ¿Y las niñas, Meche? - Dormidas manito. - ¿No se despiertan con la música? - Tal vez, pero ya saben que cuando tomo sola en casa, no me interrumpen. - Ta, bien. - ¿Qué quieres escuchar, manito? - Lo que sea Meche, mientras deja me sirvo una cuba y te sirvo una. - Si, gracias manito. En unos instantes se escucho en el aparato una canción de desamor y contra ellos. El Flash se sentó en un sillón de la sala y la Meche frente a él, pero ella se sentó en el suelo con las piernas encogidas. Lo que estaba viendo el Flash, empezó a alterarlo y encender su sentido cachondo, ¿y al son de las copas?, lo único que hizo fue seguir charlando y admirando tan rica vista. La Meche se levantó y cambio de música. - Vente, vamos a bailar. El Flash la abrazó y comenzaron a bailar una balada, él podía sentir todas sus curvas y voluptuosidades, como se pegaban a su cuerpo, que deseaba fundirse en ese momento con el de ella. Mientras el Flash viajaba en el torbellino de sensaciones y del placer, ella lloraba y sollozaba ahogadamente recargada en el hombro de él. Terminó la canción y se quedaron mirando fijamente el uno al otro y se dieron un beso caliente y jugoso. El Flash empezaba a explorar con sus manos aquel rico y caliente cuerpo, cuando una voz infantil los desconcentró. - Mami, ¿ya te vienes aacostar? La Meche le dirigió una mirada de, ni modo wuey, es mi hija, al Flash, hizo una mueca y le dijo que en unos minutos regresaba. Y se metió a la recamara con niña en hombros. El Flash suspiró, se terminó la cuba, le bajo al volumen de la música y se recostó en el sillón, al cabo de diez minutos, y de que ella no regresaba, se quedó dormido. Al despertar, el Flash noto, que el aparato estaba apagado y él estaba tapado con una cobija ligera. Se talló los ojos y se despabiló un poco. Miro su reloj y vio que eran las 8:30 a.m. Se levantó del sillón y se metió al baño, primero orinó, después se lavó la cara y se acicaló el pelo. Salió del baño, iba a despedirse casi susurrando, cuando la hija mayor de la Meche le habló: - Dice mi mama, que gracias por todo, que fuiste un caballero, pero que no te vayas sin despedirte de ella, esta en su recamara. - Gracias Claudita. Y la niña desapareció en su recamara. El Flash, tocó suavemente la puerta de la recamara de la Meche y le invitaron a que pasara. Vio a la Meche semi tapada y acostada en su cama. - Ven manito, siéntate a mi lado, aquí ven. ¿Sabes? Me duele el cuello y la espalda, además fuiste un caballero, gracias. - De nada Meche, los dos estábamos ebrios y bueno, lo que necesitas es un buen masaje para quitarte esa molestia en tu espalda y cuello. - ¿Me darías el masaje, manito? - ¡Claro! Y el Flash no salio de la casa de la Meche sino hasta el domingo en la mañana, a eso de las 11:00 a.m., en donde se encontró al Pollinacio, con cerveza en mano, invitándole una al Flash le pregunto: - ¿Y que onda wuey?, ¿Qué paso, como te la pasaste? - Hijole Pollinacio, ¿sabes?, no me acuerdo, ¡los caballeros notenemos memoria, pendejo! Y los dos se echaron a reír.