


| Escritor: | guadalupe40 |
| Públicado: | 08/10/2007 |
Un día más que aún esforzándose OMAR no logra regresar al hogar trayendo mejor humor. Mientras introduce el coche en el garaje, piensa que inútil parecen después de la reunión mensual en la compañía- los intentos por mejorar su rendimiento de ventas; el nuevo integrante Víctor Roselan apabulló al resto de los ejecutivos con su eficiencia.
La alegría de CATALINA y de sus dos hijos de 7 y 9 años lo contagia y la cena es un intercambio de novedades acaecidas durante los tres días que duró su ausencia. Pero al retirarse a descansar los niños, OMAR muestra su real estado de ánimo diciendo que el importe que obtendrá por comisiones apenas alcanzará para gastos imprescindibles, incluidas las cuotas por los estudios de idioma y clases de gimnasia de sus hijos. CATALINA luego de escucharlo trata de calmarlo diciendo que reducirán al máximo los gastos y que ella cree que sus ventas aumentarán cuando le amplíen la zona, como le habían prometido.
Transcurren los días, lejos de mejorar, la situación empeora, los regresos de OMAR son con quejas y comentarios adversos hacia quién se ha transformado en su obsesión, el recién llegado Roselan. Ya demasiado molesta por su dejarse abatir, CATALINA le dice que ha llegado una invitación de la empresa a un agasajo donde comunicarán la ampliación de zonas... -iremos? - pregunta.
Al regresar OMAR y sin permitir sus consabidos comentarios deprimentes, le dice: -No te enojes querido por haberte desobedecido, pero el lunes comienzo a trabajar, mis padres han colaborado para que organice la casa, contando con su ayuda los niños estarán atendidos... solamente será por la mañana y de lunes a viernes, los fines de semana seguiremos estando juntos y...
El ritmo de la casa se altera, con las salidas de CATALINA el almuerzo es frugal, por las tardes las tareas normales al mantenimiento de la limpieza y acondicionamiento de la ropa y despensa, revisa las tareas de sus hijos, accede a sus pedidos de platos preferidos para la cena, recibe un baño reparador, piensa en OMAR y se entrega al descanso.
Al regresar su marido CATALINA centra su atención en él, escucha sus novedades, transmite las ocurrencias, progresos y adelantos de sus hijos, pasando revista a los gastos y servicios que deben solucionarse. El domingo, descanso al aire libre con amigos muy queridos, al anochecer el hasta mañana es muy temprano dado que OMAR parte en las primeras horas del nuevo día iniciando la monótona revisión de las zonas que le competen.
Al cabo de varios meses decrecen las quejas al disminuir los desequilibrios económicos y esa tranquilidad permite a OMAR detenerse a observar a su mujer, todo el día está arreglada, prolijo y coqueto su vestir, sus cabellos tienen un corte y reflejos modernos, se la nota segura, la casa no muestra faltas que denoten su ausencia; guía a sus hijos con ternura pero poniendo límite a sus caprichos sin requerir su intervención. Con él es tan amorosa como siempre y en las reuniones entre amigos su opinión interesa y resalta por su encanto y simpatía.
Encerrado en su orgullo y a pesar de notar tantos cambios favorables OMAR nunca hizo alusión al trabajo de CATALINA, y piensa que tal vez eso sea la tristeza que por momentos cree descubrir en esos ojos tan queridos. Basta... cretino, se dice a sí mismo, deja de lado tu machismo estúpido y pide perdón a esa esposa macanuda que tienes a tu lado...
Volviendo su atención a la lectura del diario, OMAR no descubre la intensa palidez de su mujer, su silencio y la rapidez con que sube las escaleras que llevan al dormitorio.
Sin aliento. CATALINA abre la puerta del placard, y mientras busca su cartera, revive el momento en que al despedirse el Gerente de la empresa en la que desarrolla sus funciones de supervisión le entregó un sobre y correctamente pero con voz entrecortada le pidió lo abriese al llegar a su hogar. Así lo hace y cree enloquecer al abrir el sobre y recorrer esas líneas, el brillo del broche que cierra el collar es la confirmación a tan dolorosa revelación.
Temblando y desesperada se pregunta por qué debe vivir ese momento, hoy mismo deja de ser empleada en ese lugar que tanto bien produjo en ella, donde se sintió útil, respetada, valorada... ya mismo pedirá perdón a OMAR por haber insistido para trabajar y por haber despertado en Víctor Roselan un amor que no buscó ni sospechó que existiera.
En este hogar se buscará un perdón, pero no el de OMAR por su indiferencia, orgullo y tal vez desamor; de él se esperará un acto de comprensión, analizando sus errores y poniendo lo mejor de sí para evitar no se aleje el amor que reinó entre dos seres qué, sin pensarlo, con sus actitudes confirmarán una gran verdad...
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