Bloody Tears

Categoría(s): Novela, misterio, sobrenatural
En sueños te conocí,
Y del amor peregrino,
He adivinado el camino
Para llegar hasta ti.
Tras aquel sueño corrí
Con el dulce y loco empeño
De ser tu esclavo y dueño...
Pero aun tú no me contaste
Por qué camino llegaste
penetrar en mi sueño.

 

“Misterio”
 Manuel Machado (1874-1947)

 

“*’*’*’*’*’*’*’*’*’*’*’*’*’*’*’*’*’*’*’*’*’*’*’*”
Primer Capitulo

 

 

Solo el sonido de los autos al pasar por debajo de la ventana de su departamento, sonando como el pasar del agua en un río. Era todo lo que acompañaba su sueño, ese sueño que entre mas pasaba el tiempo mas extraño se volvía.

 

Un extraño corredor de algún castillo de estilo medieval, el sonido del chocar de las espadas, gritos iracundos llenos de odio, venganza, un leve velo de rojo, sangre, sangre regada por todas partes, en todo el lugar se escucha un llanto desgarrador y un nombre que al abrir los ojos en cada amanecer desaparecía de su mente, de sus recuerdos.

 

Y así como en cada mañana Sean abrió los ojos tratando de recordar el sueño que noche tras noche desde que era apenas un niño pequeño lo había atormentado, inventándose  historias al respecto y sin atinarle nunca al significado de aquel sueño. A sus diez y nueve años el joven de ojos ambarinos ya había escrito aproximadamente unos cien cuentos acerca de caballeros y princesas medievales, unos veinte ya había sido publicados con gran éxito , pero él seguía escribiendo, por que a él  no le interesaba el dinero que le proporcionaban las regalías de los cuentos,  solo escribía con el afán de esclarecer sus sueños y encontrar alguna respuesta, siempre fallida.

 

Y como todas las mañanas entro al baño y tomo una breve ducha para después dirigirse a su pequeña cocina en donde prepararía un desayuno ligero a base de pan tostado y mermelada de fresa y leche, solo para acomodarse frente al computador y seguir escribiendo su siguiente historia. Horas y horas trascurrían frente a la pantalla del ordenador; por la tarde se separaba de este solo para comer, lo que hubiera en el frigorífico estaba bien para él, comía y volvía al ordenador, más tarde en la noche tomaba un vaso de leche tibia, apagaba la computadora e iba a su cama a dormir, a seguir soñando e intentando descifrar el sueño que le tenia obsesionado.

 

Esa era su cruel e insensata rutina, a menos que alguno de sus escasos amigos le llamara e incitaran a salir de juerga, era entonces y solo entonces cuando dejaba el ordenador y su intimo departamento, sin dejar nunca a un lado su extraña obsesión y divertirse un breve pero “sano” momento.

 

Aquellas veces en que la noche parecía interminable entre copas de licor, tabaco y la música estridente de los antros mas cotizados de la ciudad, en compañía de sus cuatro mejores amigos: Maudy, Katrina, Patrik y Markus “El Raz”.

Era un suplicio para su atormentada cabeza, no podía soñar, no podía concentrarse, no podía escribir ni hablar nada al respecto, en especial por que sus amigos que le impedían rotundamente hablar acerca del tema que lo tenia tan obsesionado; a fin de cuentas terminaba tan embriagado que olvidaba por un instante el tema. Fuera de esto, su rutina seguía día tras día...

 

Pero esta mañana su mundo daría un giro de 360º.

 

Despertó, tomo una ducha rápida y desayuno como de costumbre y al sentarse frente al ordenador cuando alguien interrumpió tocando el timbre de su monótono y apacible hogar.

 

“¡Demonios!”

 

Exclamo disgustado y fue a abrir la puerta. Sorpresa fue al encontrarse con su padre al cual no veía hacia más de cinco años, desde que este y su madre se habían divorciado y el había quedado bajo la custodia de la ultima.

 

-¡Papá! – dijo sorprendido - ¿Qué milagro, que te trae por aquí?

 

-Vine por que sentí la necesidad de verte, fui a casa de tu madre, pero me dijo que ya no vivías con ella y me dio esta dirección y... aquí me tienes.-dijo esto ultimo tras un suspiro.

 

Sean sonrió alegre, recordando que su madre lo había corrido de su casa cuando esta se entero de las sus preferencias sexuales aunado a esto, el hartazgo que sentía por su obsesión. Ahora el era mayor de edad y tenia el suficiente dinero para sobrellevar su vida, las regalías de los libros le habían dejado a fin de cuentas algo bueno.

 

-¡Pero pasa, no te quedes allí parado, adelante!- dijo Sean.

 

-¡Gracias, ah te traigo un regalo!- dijo el padre de Sean tomando de  la pared del pasillo

un alto y ancho paquete envuelto en papel.

 

-¡Aquí tienes!- le dijo una vez entrando dentro del departamento.

 

-Y ¿qué es?

 

-Si quieres saberlo, debes abrirlo.

 

Sean volvió a sonreír, pocas veces lo hacia, estando sobrio, por que cuando se embriagaba se reía de cualquier estupidez.

 

Abrió ansioso el enorme paquete que era tan alto como el, era un cuadro o algo parecido y tal como el suponía, era un enorme cuadro, un retrato en el que se mostraba a dos jóvenes, un matrimonio de tiempos renacentistas.

 

-Se lo mucho que te agradan esas cosas y las vestimentas medievales y renacentistas, todo lo antiguo, por eso te lo traje.

 

-¡Gracias, no debiste!

 

-¡De nada, no tienes que... a demás es un cuadro que tu bisabuelo atesoraba mucho decía que...!

 

-¡Sí!

 

-Decía que esa joven pareja tenia su propia leyenda, en especial el hombre, él era un misterio, me platicaba cuando era muy joven.

 

-Y ¿qué tipo de leyenda era?

 

-Nunca me la contó, dijo que era demasiado joven para entenderla y así pasaron los años hasta que él murió llevándose con él la leyenda del joven de la pintura.

 

-¡Ahhh, ¿qué raro era el abuelo, no crees?!

 

-¡Sin duda, pero era buena persona, un excelente ser humano!

 

-¡Eso si no cabe duda!- dijo sonriendo nuevamente.

 

Siguieron platicando el resto de la mañana y parte de la tarde, sin que Sean prestara la atención suficiente a lo que su padre decía, ya que como de costumbre estaba inmerso es sus divagaciones, sumado a esto aquella imagen del joven matrimonio, tan lleno de misterio, misterio que se hacia más patente cuando en un momento Sean fijo sus ojos en los del joven pintado con tal precisión que pareciese que tenia vida.

 

Un joven atractivo durante el tiempo que vivió y pintaron aquel enorme retrato. Ojos grises como la luna de plata, cabello negro como el ébano, la piel blanca como el marfil, demasiado pálida que casi carecía de color de no ser por aquel botón de rosa que eran sus labios rojos, tan rojos como la sangre que corre por sus venas. Un pequeño adorno colorido colocado en aquel rostro fino y andrógeno que lo conquisto.

Más allá del enorme retrato del joven, no había nada, ni siquiera se tentó en ahondar más en aquella otra persona que complementaba el retrato. La mujer sentada en la enorme silla no importaba, no era más que un simple adorno alrededor de la hermosa imagen del joven de ojos de plata, del joven de semblante frágil y tierno, severo al tiempo y lleno de fortaleza.

 

“¿Quién eres!”

 

Pregunto al joven del retrato.

 

Su padre se marcho esa misma tarde a Europa, Sean sabia que era muy probable que no vería a su padre durante mucho tiempo, pero no le importo... De hecho, nada más que sus sueños ocupaban su tiempo y sus pensamientos y ahora su padre había agregado más intrigas a su vida, el hombre del retrato le era muy familiar y Sean sabia que tenia algo que ver con sus sueños, por que esos ojos grises y el cabello negro lo hacían recordar algo que siempre olvidaba al amanecer. 

 

*~§~§*§~§~*

 

Retomando una vieja novela que tenia olvidada en alguna carpeta de mi compu, editada y mejorada.

 

 Dedicado a Gery, Gabry, Ysa y Zuzeth...

 

 

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Comentarios:

Escrito por: Joker       09/08/08 05:35
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Cuánto suspense...
( Y qué exclamativo el padre de Sean XD)

Gracias por la dedicatoria, bienvenida a la página!!

I love U
Escrito por: ysaiasnunez       09/08/08 05:31
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Interesante... a ver ¿quién será ése vampiro? rebaba*
Páginas: 1

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