
Black-skin
Nada, nada, abundancia de nada. Todo es nada, una indefinida apariencia, un bullicio lejano de diálogos muy diversos. Bruma de tabaco entramada de risas, tonos agudos, graves y cuchicheos sordos. Luces fluorescentes entornan el lugar, gente que viene y va. Las conversaciones giran de un tema a otro, casi sin tiempo para respirar. En la selva de rostros una figura se anima más nítida, destaca por sobre el resto en mi opinión.
Lo primero es su sonrisa, ligeramente carnosa, de rosado suave, natural sin esfuerzo por marcarse, luego están sus ojos marrones incrustados en piel blanca y más atrás componiendo, armónicamente, su cabello largo y marrón oscuro, con tintes de tostado claro. La mujer se ha insertado en mi mente.
Está conversando, su charla se dirige a mí. Sí, se dirige a mí, y estoy
sentado en frente, pero no me veo como ahora. Mi apariencia es como de 20 años menos. O me parece que así me veía hace mucho tiempo.
Me veo contemplándola, mientras mis manos juegan con una taza de café y se tientan por rozar las suyas.
Es muy seductora, su cóctel de sonrisas y miradas me tiene cautivo prestándole atención.
El vapor de los cafés sube, traza piruetas y se eleva muriendo en breves
instantes. Nadie lo nota, la charla sigue su curso y yo sigo cautivo...
Afuera el clima se adivina agradable. La radiación ha disminuído, pero no lo suficiente como para quitarse la 'black-skin'.
Ya no es posible sentir el contacto directo de un abrazo, un beso en la
mejilla o un apretón de manos. Todo es oscuro, gracias a la tecnología de
los polímeros, se descubrió que el negro de ciertos plásticos sirven de
escudo a la radiación.
Al nacer los enfundan en una 'black-skin' que se adapta como una segunda
'piel negra', que se estira según van creciendo.
Ya no recuerdo como es mi cuerpo sin la black-skin.
Atrás queda el bar, atrás queda el deseo de un nuevo encuentro con esa mujer.
Camino sin brújula, el paisaje es muy diferente al que llevo en estos momentos en mi 'memory card' adosada al cerebro principal. Es muy bueno poder guardar mis pensamientos en esta pequeña tarjeta de memoria auxiliar.
En frente, junto al abandonado shopping 'La gobernación', nombre heredado por la función que el viejo edificio tenía: Casa de Gobierno, está el ícono de esta región, la Catedral Negra, llamada así por la envoltura black-skin que la cubre. Es única. Ningún otro gobierno consideró necesario cubrir con una piel sus valores arquitectónicos.
Durante la caminata rastreo mi memory card, en el cuarto módulo hay un registro... lunes 11 de setiembre del 2001. Inicio del fin.
Hoy todo es negro desde aquel apocalíptico inicio.
'Buscando imágenes'... el comando me envía el resultado de la búsqueda al cerebro.
Un avión se estrella contra un segundo edificio, el primero ya está en
llamas. Miles de personas son ejecutadas en esa maniobra bélica. La
respuesta no se hizo esperar. Todas las naciones se unieron en la última
gran ofensiva militar. Nadie ganó. Perdimos todos...
(Este texto lo escribí en agosto del 2003)