Del marco salen las lágrimas de arena que van surcandole la carne tenue y ya causan estragos. Las cejas en "A" dicen varias palabras que no significan más que un par de cejas en una "V" invertida.
La frente crece en demedro de los años, como un peine para el que ya no lo necesita.
De su desnudez no quedará menos que un uniforme negro, de corbata negra, de zapatos negros.
La galería tras su paso se ve desvanecida poco a poco, deglutida por la cámara, comiendole las lágrimas de aire, la arena de sal, la carne de nadera, las cejas de hueso, la frente de letras.
Pero los zapatos impecables del otro lado piensan pisan el marmol para no salir en la foto, para no salirse de foco, para salirse a las 9 al café de la esquina, para salirse de la hora del té, para salirse.
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