BIENAVENTURANZAS

Categoría(s): Patricio Levi

 

   Así están las cosas. (La centrifugadora de nitroglicerina.)

 

   Bienaventurados sean los que sueñan con la muerte que viene a rescatarlos en su legendario ferry negro envuelto en niebla de pólvora, que llega triunfal al muelle y despliega su amplia pasarela solo para ellos. Si pudieran ver sus rostros rejuvenecidos, resplandecientes.

 

   De este rebaño de soldaditos, la gran mayoría se acostumbrara a la muerte y al horror en poco tiempo, a la casi totalidad del resto le tomara algunos años asimilar esta realidad, y algunos pobres diablos no se acostumbraran nunca… ¡nunca!. Pobres diablos, atletas del dolor, elefantes asiáticos, mártires, filántropos devorados por el pueblo que soñaban salvar, presos políticos autores de poemas ilegales, amantes de la vida, tipos con conciencia social, los ingenuos, los subversivos de fantasía, los peces flacos, premios Nóbel de la Paz, tropas de ecologistas vegetarianos, dulces masoquistas, hábiles soñadores, los traidores del poder, los esclavos de sus sentimientos, almas de colosales envergaduras encerradas en cuerpos sumamente frágiles, y muchos mas de la misma calaña que los medios de comunicación globales y los programas culturales insisten en mantenernos en su desconocimiento. Ciento catorce sitios de la Internet presumen de fotos exclusivas del perro de Busw. Esta montaña de “información” es una porquería, una pestilente inmundicia.

 

   Bienaventurados sean los dragones que llevan en sus pechos un pedacito de témpano a modo de corazón. Fantástico alter ego cuyo tórax de coloso esta inspirado en fortalezas medievales y bóvedas blindadas. El corazón de utilería que no engaña a nadie bombeando agua teñida de rojo por filtros de papel crepe.

 

   Bienaventurados sean los temerarios, los dotados con inflamadas esferas testiculares de semental. Los que piensan que pueden hacerle frente a todo. La secta de Sartre. Los que sienten que el mundo esta hecho a su medida.

 

   En no pocas regiones del siniestro orbe, donde el miedo y el dolor reinan con mano dura, los hombres contemplan la muerte como una especie de bendición, como un raro privilegio. Y la desean naturalmente. En lugares como estos los valientes, en cierto modo, tienen la vida resuelta. Pero para un cobarde la cosa es bien distinta. Su patrimonio genital no le alcanza para convocar al lungo de la guadaña, solo le queda resignarse a seguir boqueando, solo le queda continuar formado en la extensa fila al final de la cual la Madre Naturaleza despacha a los seres con sus gentiles manos.

 

   Bienaventurados sean los ciegos.

 

   ¿Te has encontrado cara a cara con el horror? ¿Nunca te ha atrapado la visión de un alma destruida en un cuerpo destrozado? ¿Nunca te ha acorralado la fealdad del mundo y te ha momificado vivo con su beso de nitrógeno líquido? ¿Alguna vez has contemplado a un hombre cercado por ruinas frescas, tratando de adivinar debajo de cual de las innumerables pilas de escombros se encuentra aplastada su familia, escarbando como si fuera un perro? Te quedan las retinas calientes para siempre.

 

   Bienaventurados sean los que perdieron la audición durante las primeras explosiones.

 

   Alaridos de mujer firmemente sujetada por las muñecas surgen de los callejones profundos. El llanto de un niño cruza la noche de orilla a orilla. Lamentos teledirigidos se estrellan contra nuestros tímpanos aniquilando toda indiferencia (ya ni eso se nos permite). Rumores de jueces. Estertor sísmico. Pornografía acústica, un viento deforme. Carcajadas orgásmicas corriendo frenéticas por los pasillos de los palacios gubernamentales. Jadeos histéricos desde una fiesta secreta en el sótano de una droguería. El sonido del percutor cayendo sobre una recamara vacía. Hidrófonos en el fondo de los barriles (todo un exceso). Chisporroteos de mechas que culebrean entre los cadáveres mientras de fondo suenan campanadas de cristalería aristocrática en medio de una ceremonia de condecoraciones, tintineo de cristalería trago largo y chapoteos desesperados en pantanos de whisky y efervescente champagne extra brut. Pasan barritando los misiles sobre la cúpula de la catedral. Crujidos de vigas. Redoble de borceguíes sobre el puente. Frenética colisión maxilar. Gritos de águilas. Silban agudamente los cables negros de alta tensión. Resoplidos de lanzallamas siembran chillidos de ratas. Ratas antropomórficas. Órdenes metálicas en los altavoces, mentiras metálicas en ondas de baja frecuencia. Estática en los receptores. Explosiones apagadas. Zumbidos de hélices que rompen la barrera del sonido. Quizás dos mach. Efecto doppler del grito de un hombre sometido a una despedazante fuerza centrifuga. Aullidos cetáceos completan revoluciones en torno al geoide atravesando muros, montañas y lagos suspendidos; además desatan un diluvio de pájaros muertos. Un sollozo licántropo me solidifica la sangre.

 

   Bienaventurados sean los topos y las serpientes porque de haber sabido hubiésemos preferido el silencio que exuda la morgue y heterogéneas tinieblas antes que esta cacofonía de últimos alientos sobre este fango púrpura y la sangre escarlata.

 

   Bienaventurados sean los que se desmayaron con la primer descarga, los que aman despacio y mueren deprisa, los que se embriagaron y partieron, los que ya no piensan dar ni media vida por esta migaja que nos queda.

 

   Bienaventurados sean los que murieron y morirán estando aun en el vientre materno. No todos tenemos la “suerte” de vivir lo suficiente para merecer nuestras cruces y nuestra muerte.

 

   Bienaventurados sean los que saben resignar sus sueños porque de ellos es el futuro.

 

 

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Comentarios:

Escrito por: Maledetapalabra       22/11/07 18:24
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Bravo Patricio,por lo que te lleva a decir esto,te bienaventuraste a ejercer un lugar de cristo-profeta realista, Son verdades que muchos como vos, Cristos que pasaron algunos por mi esquina dicen, el reino de la masacre prometida ya llego, mejor me voy, o no mejor miro en mi corazon a ver si hay un recuerdo o un sentimiento o alguien que me inspire una sonrisita que me invite a empezar otra vez de nuevo
Escrito por: Siniestro       06/11/07 20:33
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Muy bueno, algunas partes me parecieron extras o relleno (perdón por la definición) pero en general muy llamativo, "Bienaventurados sean los que murieron y morirán estando aun en el vientre materno. No todos tenemos la “suerte” de vivir lo suficiente para merecer nuestras cruces y nuestra muerte" muy buena frase, me identifico con ella.
Escrito por: guadalupe40       23/09/07 21:20
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Realmente fuerte, pasado de revoluciones diría, pero revoluciones de un alma que asume lo sucio y negativo que nos rodea...Guadalupe
Escrito por: ysaiasnunez       10/09/07 07:56
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mmm... me ha gustado, una parte me chocó un poco, lo que viene después de: Bienaventurados sean los que perdieron la audición durante las primeras explosiones.

Pero lo entiendo perfectamente. Más que una historia es una crítica en estado puro hacia uno mismo. Me pareció original. Después que leí Mariposa iba a leer este, pero ya había leído varios cuentos ya y estaba cansado, pero ya lo he hecho, y me ha gustado el resultado. Muy bueno... cada vez te superas más... pero... Los acentos... ¿dónde están? ¿Será una de las Buenaventuranzas? XD

Un abrazo amigo.

Ysaías Núñez
Escrito por: DILCIA       02/09/07 04:56
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Que fuerte!, duro y drástico. Quisiera que no sea cierto, ser ciega sorda y muda para sobrevivir.
Páginas: 1

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