BARRO
BARRO
El gorro de lana le cubre completamente los largos cabellos hasta las orejas y gran parte de la frente. Hace un mes que cumple con el turno de 24 a 8 en la fábrica textil y se desplaza en bicicleta para recorrer los cuatro kilómetros que la separan de su domicilio soportando habitualmente temperaturas bajo cero. Un saco de lana gruesa y una bufanda multicolor la protege mínimamente más los pantalones frisados y las botas amarillas del establecimiento.
El viento, fiel aliado del frío, hace de ese recorrido un verdadero tormento, incluido zanjas y recovecos que debe sortear en el camino de tierra y parte de la carretera principal. Cuando llueve llega hecha un harapo arrollada al manillar, aterida y calada de agua.
Durante el trayecto y para olvidarse del hambre que le revuelve las tripas, se distrae pensando en los almácigos de lechugas y arvejas que cultiva empecinadamente en el fondo del rancho conjuntamente con varios naranjos y limoneros que se abichean dos por tres. Piensa con regocijo en la olla de guiso; la comida fuerte del día que el cocinero de la fábrica reparte a la hora del descanso. Una conquista del sindicato que costó sangre, sudor y lágrimas. Sucesivas movilizaciones realizadas en base a ese y otros puntos reivindicativos lograron que al menos por unas horas el estómago deje de chiflar.
Está a mitad de camino. Ya sobre la carretera un camión con acoplado frena bruscamente a pocos centímetros. El chofer fue tomado por sorpresa en la oscuridad de la noche debido a que la bicicleta no cuenta con ojos de gato ni señal alguna de presencia. Salvó la vida arañando. El conductor del camión, comprensivo se ofreció a acercarla lo más posible a su destino. Luego de pensarlo por unos segundos mirando a la cara al individuo, accedió. El hombre cargó la bicicleta entre los fardos de forraje y le abrió la puerta del acompañante.
- Tenga más cuidado señora
la próxima puede ser la última. Créame que la vi ya casi encima, diga que iba despacio y tuve tiempo de aplicar los frenos que si no
- Tiene razón
perdone pero nunca me ocupo de arreglarla para transitar por la carretera. La verdad que la plata me alcanza sólo para comer. El hombre de la casa no tiene trabajo y mi madre está conchabada con cama en una casa de la ciudad. Viene por acá los fines de semana solamente y nos arrima algún peso. Yo cuido del tipo y de mis tres hermanos chiquitos. El es zafrero de la papa y pasa mucho tiempo sin trabajar. Va al boliche o se queda mirando la televisión. Nuestro padre murió en un accidente.
- Quiere tomarse un matecito
ahí está el termo y el mate a medio empezar. Por ahí atrás hay unas galletas. Préndase sin miedo. ¿Cuánto falta para que se baje?
y perdone que le haga esta pregunta pero hoy el camión no puede entrar por esos caminos
Está muy recargado de lo contrario la alcanzaba con gusto a su trabajo.
- Muy amable pero no, no es necesario. Una cuadra después de mojón 240 me deja rebién y luego sigo yo sola.
Se sirve un par de mates y come una galleta.
Arriban al punto indicado. El detiene el vehículo y le tiende la mano. Ella hace lo mismo y siente un calor diferente, viril y fraterno que la sacude por dentro.
- Sea más prudente y arregle esa bicicleta.
- Si
lo tengo que hacer de una buena vez. ¿Me puede bajar la chiva?
- Claro
El hombre como si fuera una pluma baja el vehículo del camión dejándolo a disposición de la mujer.
- Bueno ha sido muy amable
hasta más ver.
- Hasta más ver señora
¿señorita?
Monta en la bicicleta y se pierde entre los meandros de un camino vecinal.
- Señorita, le grita. ¡¡Adiós
compañero¡¡.
- A ver vos
Raulito, venite a la cama conmigo. Está con frío mi muchacho, venga que al lado mío se va a calentar el cuerpo bien de bien. A ver
esa manito póngamela aquí y acarícielo bien y después que se ponga grande y grueso se lo mete en la boca ¿sabe?
El niño siente un olor repugnante pero cumple con lo indicado durante un rato relativamente corto.
- Ese calzoncillo que lleva puesto está un poco sucio; vamos a sacárselo para lavarlo mañana y después se me queda boca abajo en la cama. Vamos a jugar un rato. Duele un poquito pero usted es guapo y de a poquito ya he visto que se me está acostumbrando
- No señor
otra vez no.¡¡ Duele, duele mucho¡¡. No señor
¡¡Aaaaaaaaaaaaaagh¡¡, no señor
¡¡Noooooooooooo¡¡. ¡¡Mamá ¿dónde está
mamá?¡¡
- Cállese la boca gurí de mierda que lo van a escuchar. Le da una palmada fuerte en la nuca.
El barrio duerme. Desde una de las casas de lata Fiorentino le regala a las estrellas heladas algunas coplas tangueras
Un ladrido de perros a la luna
Y el amor escondido en un portón
Los sapos redoblando en la laguna
Y a lo lejos la voz del bandoneón
Qué duro eres con los lectores, Luis! Te gusta apretarnos para dejarnos el regusto que quieres. Eres duro.... pero eres muy bueno escribiendo...
Alguien como tú, que en su pensamiento formó la melancolía como día y como noche la alegría. sodican
Me hiciste recordar el tipo ese de Austria, que tuvo encerrada a su hija por 20 anos en el subterraneo de su propia casa y le hizo siete hijos. A bestias humanas como aquella que tu has denunciado, personalmente les cortaria los huevos y haria que se los comieran sin cocinar. Por desgracia, !aun para ellos se aplica la ley de los derechos humanos! !Cinicos! Cuando se sabe muy bien que muchos de los legisladores, legulelos, policias y gente "bien"que los protegen o defienden en las Cortes, pertenecen a mafias internacionales de pederastia.
Vale, companero. Felicitaciones.
Serrgio
la narracion impecable, y real, duele muchisimo saber que hay gente hecha de pura mierda abusando de criaturas, mira, me revuelve el estomago este tema, pero jamas callar, denunciar, hay muchos montruos sueltos.
Amiguísimo: muy bien narrado, duro y terrible, hay que animarse y vos lo hiciste y bien, pero llega y duele y movivliza pero...es tan real y tan difícil de tratar, vos lo hiciste con maestría.
besitos
Lili
Tu relato, sutilmente ejecutado, posee un final no menos atroz que real. Lamentablemente nuestros aturdidos oídos se están acostumbrando a escuchar casi a diario historias como ésta. Como cierre de mi comentario, permíteme plagiar a Cloro Fila: "Desgarrador. Qué podría decirte".
El placer de leernos es mutuo, Salvino. Un abrazo desde el interior de Argentina.
Por la gran puta que lo pario a la imagen y al sonido- Esas cosas se desparraman por el mundo - El relato 10- Un abrazo hermano -litosanbarreix
Está bien. Me ha gustado leerlo.
Duro amigo, un relato bien llevado, la pobreza el desamparo y las miserias humanas se confabulan en una historia triste y terrible.
Me sorprendió el final, fue una puñalada al corazón que se desangra de impotencia, rabia y vergüenza.
Un abrazo
Desgarrador. Qué podría decirte. Sé muy bien de esta realidad que radiografías, sé muy bien cómo se esconde el miedo, el abandono, a veces, simplemente "por tener que salir a luchar el mango". He escrito sobre esto también, pero aquí, al leerte, tus letras son para mí como una lente de aumento que me quema al sol, directo al corazón.
Increíblemente escrito. Demasiado, para mí.
Un abrazo