¿Baños en el metro?

Categoría(s): Historias

Recuerdo bien, que cuando se construyo la linea del metro aquí en la Cd. de México, núnca hubo baños públicos, creo que una de las razones es que los citadinos somos peor que puercos y dejáríamos aquello empastadito, relleno y vorboteante  en cascada.

U otra de la razones, sería porque el gobierno no invirtió más dinero en el proyecto..."a cagar, a sus casas".

En fin, ahora ya hay baños públicos, pero fuera de las estaciones, que por unas monedas puede uno descargar hasta el alma.

El caso es que recuerdo muy bien, que por aquellos días, me gustaba Dolores (La cucaracha), y jámás supe porque le decían asi, por que en verdad estaba bien la chica.

Un dia nos quedamos de ver en el parque que quedaba serca de la secundaria en donde asistiamos juntos a clases, ella iba en segundo grado, yo estaba ya en mi último año de estudios.

Pero como de costumbre, siempre andaba como lapa el "Coyote", (Ramiro), que a ese si sabíamos porque le decían así.

A mi no me importaba, la verdad, yo estaba seguro que yo le gustaba a la Lola, y con el verbo ensallado, sabia que caeria a mis pies.

Ese día que la cité en el parque, porque yo no tenía las dos últimas clases y por lo tanto, los martes salía temprano.

Llegue, perfumdo , me senté en el lugar indicado, guardé el mono de peluche que le regalaria ese día en mi mochila escolar.

Pero no llegaba, entonces me dio hambre, y pues me engulli primero una cocacola para la sed, seguido de frituras de maíz bien picositas.

No se sació mi hambre, entonces opté por comerme unas gorditas de chicharrón, y un par de quesadillas, una de hongos con queso y la otra de sesos.

Uhmmm, satisfecha mi hambre y después de meterme a la boca como 5 pastillas halls de menta, para no dar el tufazo a cilantro y cebolla, quedé como nuevo.

Al cabo de 10 minutos llegó la Lola, embituda en una minifalda, top al hombligo, calsetas de colegiala a la rodilla y sus sapatillas bajas. El pelo lo habia soltado, y le caía ondulado a los hombros, una hembra de verdad hermosa.

Y detrás de ella, aunchhh, el "Coyote", como queriendole oler los pedos o si estaba mestruando, con su cara de lujuría.

Ya sentados los tres en la banca del parque, por más que le hice señas al mendigo del "Coyote", no se largaba el tipo, ahi me di cuenta de que él tambien queria saborear las delicias de la Lola. Opté por decirles que nos fueramos al cine o a algún lugar dónde pudieramos platicar mas ameno.

Nos subimos al metro, y ahi fué cuando empezó mi desgracia.

Senti la primera patadita en mi estómago, seguido de un retortijón espantoso, apreté los labios para que no saliera ningún ruido y mucho menos, el olor pestilente y hediondo que casi traen los pedos.

El chicharrón, las frituras y los sesos, ya estaban cobrando la factura por haber sido engullidos.

Después de 5 estaciones, vino el otro reparo de mi estómago, ahi cerré hasta los ojos, seguido de unos sudores fríos, la vista hasta se me nubló, y apreté rodillas, culo y esfinters, para que no saliera el premio mayor.

La Lola ya me veía con cara de preocupación, mientras el otro pendejo le decía que solo estaba actuando para llamarle la atención.

A 5 estaciones más, se me doblaron las rodillas, el estómago lo sentia reventar, y mis intestinos reclamaban ser evacuados con urgencia, en pocas palabras "ME ESTABA CAGANDO".

Jalarón de inmediato la palanca de emergencia, y entre un "poli" y el " Coyote", me sacaron del vagón. La Lola pedía una ambulancia, mientras yo gritaba desesperado "UN MALDITO BAÑO".

El "poli" nos decía que solo eran para uso del personal autorizado, pero al verme la cara verde, morada y de todos los colores por no derramar ahi la sustancia olorosa ante tanta gente, como que se ablandó, no después de que el "Coyote"  le pasara un billete por debajo del "agua".

Como pudieron, me dejaron solo en el baño, y creo imaginar las caras de los de afuera, ya que yo chillaba, ahuyaba y gemia como poseido por el demonio.

Al cabo de diez minutos terminó mi viacrusis "cacal". El "poli" entró a revisar, haber sino en vez de cagar, me había metido sustancias ilegales por la nariz o venas, ya que me dijo que hasta la calle se oían mis quejidos y lementos.

Para cuando llegó la ambulancia, y me trasladaron a mi casita, La Lola y el "Coyote" ya eran novios, tremendos arrumacos y tentoneos se venían dando dentro de la ambulancia, mientras yo acostadito en la camilla, con un par de sueros metidos en los brazos, solo los miraba, maldiciendo, "Por que cabrones no hicieron baños en el metro".

 

Mixtli

 

 

 

 

 

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