El baño del tren fue incomodo para esta pareja que su primer encuentro se convirtió en una desesperación por el sentir de dos mundos que esperaban tener una colision de arrebato sexual.
Sus ropas algo arrugadas se fueron acomodando de forma improvisada, el extasis de los dos personajes todavía corroe sus cuerpos, pero con hambre de mas. Dos perfectos desconocidos caminan a pasos a prisa, tomados de la mano sin cruzar palabra, buscando un nuevo rincón en donde seguir consumando su placer.
Una esquena deshabitada se convierte en un desenfreno de pasión, el la empuja sobre la pared ello lo jala a su cuerpo, el muerde sus labios, ella acaricia su nuca baja sus manos y aprieta el trasero de este cabello desconocido para que sus sexos se encuentren un poco mas.
Una ambulancia con sirena prendida y aturdidora interrumpe, ellos retoman su camino.
Arriban a un hotel desconocido por mutuo consentimiento. La recamara una suit de paredes color melon , una ventana abierta de cortinas delgadas que flotaban por la suave brisa del exterior, un avanico de techo de una sola velocidad, velas viejas al igual que las sabanas de la cama, del baño escapaba el eco de un goteo constate provocado por la regadera vieja.
La cama fue tomada por sorpresa en un arrebato de pasion, de golpe los cuerpos cayeron entrelazados, las ropas estorbaban, el la despojo de las suyas al igual que ella a las de el, los labios de ella eran mordidos al observarlo, el no podia creer tal espectáculo divino representado en ese cuerpo de mujer madura hermosa.
Ella lo abrasa por la nuca toma con una mano, con su mano libre toma una de sus manos y se la lleva a su sexo para que el sienta lo humedo que se encuentra, después busca su pene lo acaricia y se lo lleva a su vagina y se produce de nuevo el coito esplendoroso.
Sus piernas lo entrelasan con desesperación, mientras el observa su rostro y sus pechos, su cabello cubriendo la almohada. En un acto de descontrol sus cuerpos caen al suelo.
En el suelo ella se apoya sobe la cama y le da la espalda, el observa esa magnifica escena en que el trasero magnifico de esa dama maravillosa espera que lo reciba, el la toma de las caderas y la penetra de nuevo. La lengua del caballero no se hace esperar y le rosa la espalda delgada, mientras su nariz se encuentra con el dulce aroma del venir de su dama
Ella cae rendida en la cama, el siente este estruendo en su pene y responde al orgasmo, ahora el cae rendido en su espalda.
Jadeantes caen al suelo. dan el ultimo respiro cierran sus ojos se abrazan y quedan dormidos .
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