Te voy a dar la mano como si fuera la primera vez. ¿Lo recuerdas? Yo tengo una idea de lo que pasó. Para ti quizás sea nuevo. Observa. Yo te lo muestro. Volvamos a encontrar ese punto medio entre tu timidez y mi imparable frescura. Que la convergente ráfaga de palabras silenciosas vengan a desnudarnos. Justo antes de saborear tus inocentes motivos. Engalanados de placer y emoción damos paso a una mirada furtiva, de esas que acaban en sexo con ropa. Ahora miénteme un poco hasta que lo sientas. Ahora vuelve a notar mi piel. Vuelve a notar mi piel. A notar mi piel. Mi piel, tu piel. ¿Quieres parar un poco? Voy a volver a mirarte para que sepas que estoy aquí. Para que la imaginación no te juegue una mala pasada. Somos tú y yo extenuando la luz hasta que amanece. Aunque hemos dicho que la imaginación no vale... ya no tengo ganas de mirar a otro lado, vamos a cerrar los ojos. En la noche se cierran los ojos para ver más de lo que ellos te permiten. ¿Estás bien? Quiero que acabemos juntos. Vamos a dar un puntada mágica que soporte la fuerza desgarradora del momento. Ahora. ¡Sí! Creo que voy a centrarme en los primeros pasos de mi vida, pero ahora sin tropezón ni caída. Ahora firme ando hacia tu interior caliente, sin caídas, por favor. Es tu primera vez, hagamos de ella una persona mayor. Que el dolor pase por la fricción del olvido, y viceversa. Esto ya casi está. Vamos. Es el momento de apretar si estas agarrando y soltar si estás apretando. Yo contigo. ¡Buff! Estos sollozos blasfemos han desencadenado una secuencia imparable de auténtico jugador de cartas. Las he jugado bien. Mi verdad llega hasta el fondo. La última mano nunca fue como la primera. Te voy a dar la mano como si fuera la última vez.
|
Imprimir |
Enviar historia |
