(aun sin titulo)

Nunca debí conocerte.

 

Entre las tinieblas hay un ser, que llora y sufre por la sed, sed de un cáliz que todos tenemos pero pocos bebemos.
Sangre, la sangre es vida sin sangre no hay energía pero aun así sin ella los corazones muertos resucitan, palpitan, viven.
Capítulo 1.

 

¡Corre! Corre sin detenerte, la oscuridad viene, ¡Te atrapa! Continúa sigue corriendo tienes que encontrar la salida  ¡Espera! ¿Qué es eso? Es… una persona, ¿Quién es él?
Mira una salida Corre, corre ya casi lo has logrado, ¡Vamos, cruza! Abre la puerta…
 – Salte de ahí ¡ya! – Lorena había despertado de su horrenda pesadilla. Un poco agitada ella se levantó y se dirigió a la concina por un poco de agua. La oscura noche estaba por desaparecer dándole lugar a un nuevo día. La joven observaba desde la ventana el tierno y rojizo amanecer que estaba a punto de llegar.
La chica observaba tranquilamente sin dejar de ver por la ventana se adentraba en sus pensamientos, todo era tan tranquilo, tan poco atractivo, gris, sin una sola gota de diferencia, tan aburrido. Se hacía tarde. Lorena despertó, tenía que arreglarse, tenía que estudiar. La joven salió hecha un suspiro, ella pedaleaba con tremenda fuerza y velocidad para poder llegar pronto a sus clases, se pasó los altos, tomó los atajos mas peligrosos y rápidos que conocía ella tenía que llegar.
“Debo llegar, ¡Date prisa, muevete! Vamos más rápido… ¡ALTO, DETENTE!–
Demasiado tarde, antes de   que Lorena pudiera pensar en detenerse ya estaba el cuerpo de un sujeto tumbado en el suelo, inconsciente y bajo el vehículo de dos ruedas que había atentado contra él.
– ¡Oh! por Dios, ¿Qué he hecho, se encuentra bien joven?– Dijo Lorena a gritos, agitando bruscamente al muchacho. – Por favor discúlpeme, perdóneme, soy tan torpe… ¡Discúlpeme!
–Esta bien, te disculpo pero ya deja de gritarme. Y no me hables de usted, aun soy joven.– Dijo al fin el muchacho quien despertó por el gran escándalo que Lorena estaba haciendo.
Lorena dejó de gritar y berrear en aquel momento, estaba tan asustada, temblorosa y pálida. Temía haberle hecho daño a aquel chico.
–Lo lamento, es que estaba tan espantada, perdóname de nuevo.
– Por favor no te disculpes, fue solo un accidente, yo venía distraído y tu muy apurada, ¡AUCH!
– ¿Hay algo que pueda hacer por ti?
– Si dejarme levantar está en la lista, escojo eso primero.
A Lorena le asombraba el humor con el cual el joven enfrentaba la situación, ella no comprendía como el podía estar tan tranquilo. Lo acababa de arrollar una mujer en bicicleta y aun no se le quitaba de encima a pesar de que llevaba unos 15 minutos pensando en esto seguía encima de él.
Lorena despertó de su trance y se movió rápidamente para dejar al muchacho levantarse.
–Lo lamento mucho, mira nada más te he ensuciado todo y tu chaqueta está rota.
– Al menos no fue un hueso ¿No lo crees?– Dijo el muchacho sacudiéndose la empolvada manga de la chaqueta. Era sorprendente que después de todo eso siguiera con una sonrisa en el rostro.
– ¿Cómo lo haces?
– A ¿Qué te refieres?
– ¿Cómo lo haces? Es decir ¿Cómo puedes seguir tan alegre después de todo lo que ha sucedido?
– No es nada difícil, no hay un como ni un porqué, solo lo hago.
– Bueno, permíteme ayudarte, podría coser la manga de tu chaqueta.
– Muchas gracias.
Lorena levantó su bicicleta y se encaminó hacia su casa llevando con ella a un total desconocido el cual había arrollado camino a la escuela.

 

 

Capítulo 2

 

Lo siento, puedo sentirlo hirviendo y recorriendo todo tu ser. Puedo oler su suavidad y sabor tan fresco y rebozante. Cáliz maldito, adictivo gota a gota. Lo puedo ver, la vida, la energía con que siente esta extraña sensación. En los ojos de esa criatura no hay nada más que tinieblas, soledad luminosa, color mortal. Pero aun se puede percibir un poco de sed.

 

– ¡Ah! Permíteme presentarme, mi nombre es Osvaldo.
– me llamo Lorena, mucho gusto Osvaldo. Perdóname fui muy despistada al no presentarme. Como ya te has dado cuenta soy muy torpe.
– No eres torpe, solo que no estabas prestando atención. Mejor cambo el tema, ¿Qué edad tienes?
– ¿Te interesa mucho saberlo? – Contestó Lorena con cierta desconfianza.
– No, solo preguntaba por conversar pero si no quieres… Bien empezaré yo, yo tengo– Vaciló un poco y después respondió: – 22 años.
– No lo creo, te ves más joven. – Comentó Lorena bajando la guardia.
– Pues como ves, tengo 22.
– Mentiroso, pues yo te diré que tengo 17.
– Vaya yo apostaba a que tenías 16.
En ese momento Lorena soltó una risa inocente e infantil, muy pura a opinión de Osvaldo. La conversación se prolongó y lo que al principio pareció ser una desgracia se convirtió en una salida de rutina para Lorena.
– Eres muy extraño. – Dijo por fin Lorena en cuanto dejó de reír.
– ¡Jo! ¿Y yo soy el extraño, Quien me arrolló con una bicicleta?– Dijo el chico cruzándose de brazos y haciendo una mueca de burla.
– Tienes razón, bueno eres extraño a comparación de la gente normal y poco despistada.
– OK así está mejor.
– Aquí es.
– Entiendo, con razón llevabas prisa vives demasiado lejos.
– Es verdad.
Capítulo 3

 

Vida, ¿Qué significa? Para unos es sufrir, una dramática maldición. Para otros es un regalo del cielo, una bendición irremplazable. Para otros más es una oportunidad única de hacer lo que uno desea sin remordimiento alguno y para otros más es una experiencia aburrida, realmente rutinaria sin aprovechar. Estos últimos seres son lo que vagan por el mundo buscando el principio de una vida; ahí estaba yo sin gota de alegría y con un frío cáliz corriendo por mi apático cuerpo.

 

“Este chico me agrada, no sé como. Apenas sé su nombre, no he hablado mucho con él pero algo tiene, no es solo apuesto hay algo más en el. No lo entiendo ¿Qué estoy diciendo, porqué no dejo de mirarlo?– Lorena rió una vez más  de lo que Osvaldo le había comentado. – Es muy alegre y gracioso aun no comprendo como lo hace, siempre sonriendo, ¿Será así todo el tiempo? No lo sé, pero me gustaría saberlo supongo que sería de mal gusto preguntarle.”
La chica seguía buscando la aguja que se le había caído al intentar tomar la chaqueta de Osvaldo, eso ya hacía media hora.
– ¿Por qué no te das por vencida y tomas otra aguja?
– Porque si no encuentro esta aguja ahora va a aparecer mañana o pasado mañana y creeme que no será agradable volverla a encontrar.–Dijo Lorena un poco apenada y con voz temblorosa.
– Sigo sin comprender.
– Que si la llego a encontrar después será clavada en uno de mis pies y no va a ser lindo. – Dijo con la misma voz temblorosa.
– Y ¿Ahora porqué estás nerviosa? – Volvió a cuestionar Osvaldo con una voz infantil.
– ¿Porqué esto, porqué el otro? ¿No te cansas de hacer preguntas todo el tiempo?
– No, soy demasiado curioso. – Volvió a decir Osvaldo con una sonrisa burlona.
– ¿Porque eres tan curioso?– Lorena alzó la cabeza y vio la sonrisa de Osvaldo. – ¿Te estás burlando de mí?
– Vaya, ¿ahora quien es la preguntona?– Comentó el muchacho entre risas.
– Ya, deja de burlarte de mi, está bien soy algo torpe y despistada pero no soy un bufón.
– No es que te considere un bufón es que eres una niña divertida. – Finalizó riendo Osvaldo – ¿Sabes? Me caes muy bien niña, ¿que te parece si dejamos todo esto y te invito a comer?
– Claro, ¿Por qué no? – Contestó la chica al instante encantada. Eso no era normal, ella era muy desconfiada pero este joven le inspiraba algo de seguridad.
La chica tomó su bolsa después de haberse cambiado y muy sonriente salió de su casa tomada del brazo del muchacho.

 

 

 

 

 

 

 

 

Capítulo 4

 

¿Que es esta sensación? Me siento extraño, mi poder se agota…Me siento débil, ¡no te alejes! necesito de tu vida, de toda tu jugosa vida, la necesito para poder seguir ¡No te vayas, por favor quédate!
Cada ser necesita de un elixir para vivir, para ustedes los hombres es el agua y el vino. Para otros es algo mucho más difícil de beber pero aun así todos somos portadores de este.

 

Ambos muchachos disfrutaron hablando todo el camino y el resto del día, sobre sus personas, sus vidas, hablaban también acerca de sus familias. Parecía que ambos chicos en menos de un día habían forjado un lazo más fuerte que una simple amistad.
Ya era tarde los muchachos estaban pasando una velada increíble caminaban por la calle mientras se conocían cada vez más. Mientras más andaban, más pasaba el tiempo, más tarde se hacia y menos querían dejar de andar. Comenzaba a hacer frío y la negra manta de la noche cubría el cielo, con excepción de las estrellas que se fugaban de la eterna oscuridad.
Los jóvenes muchachos pasaban una maravillosa velada.
– ¿Sabes? Desde que te vi me agradaste mucho, quisiera verte más seguido– Mencionó Osvaldo antes de despedirse totalmente de Lorena.
– Tu también me caíste muy bien– Sus mejillas que ya estaban bastante rosadas por el frío se tornaron aun más rosas –. Y ya sabes lo que se te ofrezca aquí estoy. – Respondió la chica con cierto brillo en los ojos, como dos pequeñas estrellas que brillan intensamente en la oscuridad de la noche.
– Está bien, hasta pronto. – El joven se despidió y avanzó tres pasos dándole la espalda a Lorena después se volvió para ver de nuevo a la chica: – Cuídate Mucho.
– Igual tú. – Dijo la chica algo desconcertada, era extraño que alguien a quien apenas conocía se despidiera diciendo “cuídate mucho” Pero lo olvidó después de un instante e hizo una seña con la mano para despedirse. Y se quedó observando como se retiraba ese muchacho alto y de cabello castaño oscuro, quien se perdía fríamente entre la oscuridad.

 

“No puede ser, ¿Qué es eso? ¿Acaso es un parque? No, es otra cosa. ¿Pero que?
Hay muchas plantas ¿Qué son esas piedras?  Y… Espera, ya sé donde estoy– El viento sopla con tremenda fuerza. Las hojas toman vida y emiten su danza junto con las manos del viento y su musical encanto. Vuelan y se deslizan con ayuda de su aliado el viento. De pronto todo se vuelve silencio y segundos después se interrumpe con un escalofriante crujido. – ¡OH, por Dios! – Poco a poco la figura de un bulto que pende de una rama se vuelve cada vez más nítido hasta distinguirse un cuerpo sin vida y después este se deslava con la ayuda del viento el cual vuelve a soplar cruelmente. Y todo se vuelve a tornar en silencio, a lo lejos se escucha un aullido doloroso seguido por un goteo que rompen espantosamente la tranquilidad”
– No, no, ¡No, basta!– Lorena volvió a despertar de su sueño de nuevo muy alterada. Sollozaba y sentía una enorme palpitación en el pecho. Era un uno de sus muchos sueños alocados pero este, en especial este le inquietaba, venía con un mal presentimiento. – Un día más, Lorena parpadeó y vio el nuevo cielo. Era hermoso. Las nubes cometían su danza con el viento haciendo relucir sus dolores gris, blanco, azul y el suave rojo que indicaba un nuevo amanecer.
La joven volvía a su vida normal después de haber vivido algo extraordinario el día anterior. Salió de nuevo pedaleando a toda velocidad, ahora con un poco de más cuidado. Al llegar al instituto donde estudiaba guardó su bicicleta y entonces se dirigió a su aula de clase.
– ¡Lorena! ¿Qué sucedió porque no llegaste ayer a clase?– Dijo una joven delgada de mediana estatura y cabello corto negro. Sus ojos castaños miraban con cierta duda a su amiga.
– Calmate “Lú” no fue nada malo lo que sucedió es que solo no llegué a tiempo
– Eso no es excusa, tu siempre llegas de cualquier manera te las ingenias pero llegas. “Vale más tarde que nunca” ese es tu lema.
– ¡Hay! Pero si aun no termino, mira tengo mucho que contarte, checa, todo comenzó ayer que venia para acá…– Entonces Lorena le contó a su amiga todo lo que había sucedido el día anterior.
Después de clases Lucía acompaño a su amiga a su apartamento mientras intentaba sacarle cada detalle de su encuentro con Osvaldo, el cual ante lo que Lorena decía parecía el tipo perfecto.
– Es en serio Lu, Osvaldo es alguien fuera de lo común, parece ser alguien serio y dedicado aunque si que sabe como divertirse pero parece alguien maduro en realidad…– A la joven se le fue la voz cuando vio una enorme sorpresa frente a su puerta, Un enorme adorno floral se encontraba colocado en la entrada del hogar de Lorena este tenía oculta entre las plantas –pero no tanto como para no verla– una pequeña tarjetita con un recado anónimo, el cual la chica leyó con ansias:

 

“Quisiera verte de nuevo, sinceramente me has impactado.
Te invito un café hoy en la tarde a las 5:00 p.m.”

 

El reverso de la tarjeta contenía el anuncio del lugar donde se verían, aun así Lorena no encontró firma alguna que le indicara quien había enviado el precioso arreglo, aunque ya sospechaba de quien era el admirador secreto.
– Vaya, ¡Que tacaño! Pudo comprar un arreglo divino pero no fue para comprar una tarjeta y en ves de eso te da una tarjeta de propaganda ¿Pero que se ha creído?– Criticó Lucia algo inconforme.
– Vamos Lu, de que te quejas si ni siquiera es para ti, a lo mejor así es su estrategia de conquista.– Dijo Lorena a su amiga un tanto disgustada por el comentario.
– Pero aun queda una cosa pendiente, ¿Quién es? ¡Ah! –La chica soltó un estruendoso chillido de emoción que hizo que su compañera se echara para atrás–. Y ¿Qué tal si es aquel chico de la escuela que siempre se te queda viendo? Ese si que es un primor.– Comentó Lucia con ansias.
– No lo creo, ¿Y si es Osvaldo?
– Pues solo hay una forma de saberlo.
– Tienes razón Lucy, por cierto, ¿Qué hora es?
– Cuatro y media, ¡Ah! Rápido tienes que arreglarte.
Lorena no tenía idea de que hacer en aquel momento, comenzó a corretear de un lado al otro dando pequeños saltitos entre pasos, como si con eso fuera a detener el tiempo o a ser más rápida, dando uno que otro tropezón pero al final logró estar lista y reluciente.

 

Capítulo 5.

 

¿Que es esta sensación? No estoy agonizando pero me siento fuera de lo normal.
Me siento bien pero duele, no hay ninguna herida pero aun así siento la ausencia de sangre, todo esto no es normal… Todo se ve tan iluminado… Auch, sea  lo que sea no duro mucho tiem…
– Lorena, no olvides tu chamarra… Recuerda no ponerte nerviosa, sabes muy bien que cuando te pones nerviosa eras muy despistada… Lorena no llegues tarde…Lorena, ¡Lorena!
Lucia apuraba demasiado a su amiga y esta estaba cada vez mas presionada. Además de que se la pasaba preguntándose como es que un chico al que apenas conocía le enviara regalos y le invitara a salir.
– Lorena, despierta– Lucia parecía tener toda la confianza en que su amiga estaría bien aunque no conociera a Osvaldo, ella no c0omprendia la confusión y el pendiente que Lorena sentía.
Estando ya lista la chica salió al encuentro de Osvaldo aunque muy temerosa de que fuera peligroso. El miedo desapareció cuando Lorena logró encontrar al joven, observó en su mirada un brillo de confianza total, como si nunca hubiese habido algún signo de terror.
El muchacho se acercó lentamente y con una sonrisa en el rostro la recibió, su mirada lucía una enorme alegría, daba la misma impresión que tenía desde que Lorena lo conoció, se mostraba de una manera despreocupada, alegre, era una de esas miradas contagiosas, rebeldes, juguetonas, de esas miradas que te dicen que todo va a estar bien.
– Vaya, Lorena luces linda hoy… Y creo que así es siempre.– Dijo el chico tomando la silla de la mesa para que Lorena tomara asiento.
– Muchas gracias. – Dijo Lorena con timidez, Viendo a Osvaldo con una mirada inocente. Después tomó asiento. – Dime, chico misterioso, ¿Hasta donde planeas llegar con esto?– Cuestionó la joven sin quitar la vista de Osvaldo, ahora su mirada se mostraba un tanto soñadora.
– ¿Sinceramente? … Hasta tu corazón. – Respondió algo serio pero a la vez se mostraba juguetón y coqueto.
Con estas palabras Osvaldo pareció dar en el blanco, Lorena en ese momento sintió el flechazo suavemente al oír esto.
La conversación se alargó y continuó agradablemente al finalizar pasaron a despedirse.
– Si gustas, te acompaño a tu casa. – Propuso Osvaldo.
– Si claro, gracias, me gustaría tener compañía en el camino.
Así fue varias veces, él la invitaba ella aceptaba, coincidían en la mayoría de los casos todo iba de maravilla no sucedía nada malo. Comenzaron como amigos, siguieron así por un tiempo pero ambos sabían lo que querían, el uno al otro. Nada más, se querían.
Caminando por la calle, iba una joven, mediana estatura, cabello largo castaño es cual oscilaba a la par del viento. Ella caminaba sin prestar atención a lo que ocurría a su alrededor, hundida en sus pensamientos y sumergida en sus profundas y comunes ideas. Andaba sin rumbo, seguía pensando, simplemente andaba.
– ¡Hey, Hey Lorena!– Un joven de cabello negro, tez blanca y una maravillosa mirada le llamaba desde el otro lado de la acera.
Lorena miraba torpemente hacia diversos lados para identificar de donde provenía esa voz tan familiar, Finalmente el chico se colocó de un salto frente a ella.
– ¡Lorena, que gusto verte!
– Hola, Osvaldo, ¿Cómo te ha ido? Creí que ya te habías olvidado de mí.
– ¿Olvidarte? Jamás de los jamases, eso es imposible, ¿Cómo olvidar una niña tan linda como tu?
– ¡Basta! Me vas a poner nerviosa–Comentó la joven ya más roja que un tomate
– ¿Nerviosa tu? No me lo imagino. – Respondió el chico en tono sarcástico.
– Pues, si aunque no lo creas me vas a poner…
– ¡Lorena!– La interrumpió el grito de una muchacha de mediana estatura, piel pálida como la cera y delicadas facciones.
– ¿Qué tal Lucy? Que bueno que llegas, mira te presento a Osvaldo.
– Mucho gusto Lucia, ¿Me creerías que Lorena no deja de hablar de ti? Ya me daba curiosidad conocerte.
– Lo mismo te digo, mucho gusto en conocerte.
– Osvaldo, ¿Te gustaría acompañarnos? Vamos a un lugar que acaban de abrir aquí cerca. – Invitó Lorena.
Balbuceo un poco, después dijo: – No lo sé, estoy un poco apurado pero me encantaría, ¿Cómo se llama el lugar?
– Creo que se llama: “La guarida de Asmodeo”
El chico palideció notablemente y se quedó mirando a Lucia un tanto espantado: – ¡Ah! Ya veo, no, lo sé creo que mejor en otra ocasión.
 
                                                        Capítulo 6

 

–Teníamos un trato– Reclamó una pálida criatura de grandes ojos.
–Así es pero tú no cumpliste tu parte, tenías que dar tu alma.
– Te la daré pero quiero más tiempo… Necesito un poco de más…
– ¡No te atrevas a mencionarlo! El elixir es demasiado sagrado como para que un ser tan sucio como tu lo mencione tan fácilmente.
– No me interesa, solo dámela quiero más, ¡Dámela quiero más tiempo más vida, más sangre!
Gritó con profunda desesperación aquella alma en pena que tanto anhelaba la vida.
– ¿Y que recibo yo a cambio? – Gruñó el demonio mostrándose al fin ante la tenue luz de las ardientes llamas del infierno.
– mi alma y mi lealtad.
En ese momento la bestia volvió a rugir y con una estruendosa y escalofriante voz dijo: – ¡Idiota! Eso ya lo tengo, tráeme algo más valioso.
– Pero ¿Qué? –Cuestionó el esclavo

 

 ... la terminare luego el mano escrito lleva más pero aun no he tenido tiempo de publicarlo lo siento espero les guste hasta luego.

gracias

Registrarte y comentar la historia

Imprimir

Enviar historia
© Historias, poemas y otras contribuciones pertenecen al autor, el resto pertenece a Escribe Ya.
Condiciones    -     Privacidad    -     Acerca de Escribe Ya    -     Preguntas frecuentes    -     Anunciar    -     Publicar cuentos
Nuestra red: Dietista online