Atizapan Raíces de mi Pueblo: haciendas y ranchos en Atizapán y tiendas de raya

Categoría(s): Historias

                                               Haciendas y ranchos en Atizapán y tiendas de Raya

                                                                             (rene)

 

Una vez que terminó la época prehispánica el 13 de agosto de 1521, había que darle tierras a los soldados españoles que vinieron con Hernando Cortés Bizarro (Hernán Cortés), estas tierras fueron las “encomiendas” fue un sistema político y económico que dominó al inicio en la “Nueva España”. Fue un sistema de represión y explotación sobre la población indígena y sobre los mismos negros que había separado de sus tierras africanas. Ante esta situación, la corona española en un intento por evitar las atrocidades de los “amos”, las prohíbe dos años después. Pero es hasta 1545 cuando dejan de  tener vigencia y empiezan a nacer las “Haciendas”.
   Durante los primeros años de la colonia por 1537 se dieron las tierras a los naturales de estos lugares, por ejemplo en ese año se dotó de tierras a los habitantes de Tizapan, Calacoayan y San Mateo. Las posesiones eran de dos tipos: Comunales y la privada en algunos valles y montes donde ya estaban establecidos.
   En la primera, la dio Antonio de Mendoza, en lo que eran las caballerías, se le decían también “tierra de macehuales” en ella se sembraba; maíz, trigo, haba, albergón, magueyes etcétera, su producto era para pagar tributos y diezmo al  alcalde, corona española y el clero. En la “privada” cosechaban para ellos, para la población indígena, en algunas propiedades era imposible la agricultura por lo que hacían leña, madera y carbón para poder subsistir. 
 En un inicio, al término de las encomiendas los españoles pidieron tierras, se les daban una o dos caballerías, la caballería tenía  42.7953 (cuarenta y dos hectáreas y siete mil novecientos cincuenta y tres metros de tierra) Muchos españoles pidieron las mejores tierras, pero también a los hijos o descendientes de los antiguos nobles indígenas les dieron propiedades para subsistir. Quizá por su ubicación las tierras de esta zona de Atizapán fueron muy cotizadas, todas tenían agua de manantiales y de ríos.
  Una vez que empiezan a desaparecer las encomiendas en 1545 y 1546, hacen su aparición las primeras haciendas de tipo agropecuario, primeramente en los alrededores de las ciudades como: México, Puebla y Valladolid (Morelia), para luego extenderse a los centros mineros del norte. Estas nuevas propiedades o mas bien los terrenos que las formarían, se dieron en forma de mercedes reales que no son otra cosa mas que tierras usadas para el cultivo, la ganadería, u otras actividades como molino y / o para ganado mayor y menor,  dadas por el gobernador ó alcalde mayor de la localidad, pero siempre a nombre del rey,.
   Las haciendas se crean a mediados del siglo XVI como resultado de la fusión de la encomienda con las estancias (Durante la colonización española, se denominó inicialmente "estancia" al lugar que servía de asentamiento, ejemplo Tizapán, Tecoloapan, Calacoayan), tomaron fuerza estas propiedades durante los siglos XVII, XVII, XIX, teniendo un proceso de formación de casi 100 años (1550 1650) aproximadamente.
   Pero veamos en forma sintetizada como está formada una hacienda. Tenía en la parte central o cabecera “el casco”, ahí se encontraba la casa grande donde vive el hacendado y su familia, rodeada de muros protectores con oficina, cárcel, establo, huerta para la alimentación de los señores, habitaciones para: el capataz, tenedor de libros y mayordomo, la capilla era indispensable, establos y un pequeño molino para moler los granos, así como sus “aventaderos” donde se separaba el trigo de la paja, tenía cuartos para los peones acapillados (así le decían a los peones que recibían vivienda como salario al pago a su trabajo). Fuera del “Casco” existían habitaciones para los peones, su construcción de adobe, piso de tierra sin ventanas, donde a la vez era dormitorio, cocina, el baño estaba afuera, para el aseo personal y lavar la ropa se iban a los “Socavones” (ojos de agua) que siempre estuvieron presentes en las haciendas o ranchos, la mayoría de las haciendas se establecieron donde había agua en forma de manantial.
   En esas épocas de inicio de la hacienda a mediados del siglo XVI, la escasez de efectivo y para tener mejor control sobre la economía interna y para ganar el hacendado crearon lo que fueron después las “tiendas de raya”, (había en el estado de México 985 en 1910) en ellas los alcaldes mayores gobernadores y corregidores y posteriormente los “amos” pagaban el salario con bienes a los peones (tres reales durante el virreinato -Algo así como 50 centavos- y 13 centavos durante la revolución).  
  La tienda de raya se describe como:
un establecimiento de crédito para el abasto básico, ubicada junto a las fábricas o haciendas y donde los obreros o campesinos eran obligados a realizar sus compras. En México se conocieron como tiendas de raya pues la gran mayoría de los trabajadores era analfabeta y en el libro de registro de pago de nómina ponían una raya en lugar de su firma
  En México, al igual que en otras partes del mundo, las tiendas de raya eran propiedad de los patrones ahí expendían: comestibles, aguardiente, pulque, maíz, ropa y calzado, todo de mala a mediana calidad y se vendían al doble o al triple de su precio normal. A los trabajadores se les daban vales que solo podían canjear en la tienda de patrón, de esa forma podía recuperar todo el dinero que daban de sueldo a sus trabajadores. Al trabajador (peón) nunca le alcanzaba el salario que les daban para la subsistencia de él y de su familia, por lo que se veía  obligado a comprar a crédito con un interés muy alto, de esta manera la deuda jamás se terminaba y si moría, se heredaba a los hijos o familiares quienes para pagar, servían de servidumbre. El trabajador no podía cambiarse de hacienda sin pagar su deuda, si se escapaba era perseguido por el capataz con perros que se le echaban encima, los regresaban amarrados y golpeados, (en el porfiriato perseguidos por la guardia rural). Otra forma de quitare el dinero al peón era cuando los patrones los emborrachaban hasta que se gastaban todo su dinero, les “regalaban” la primera y segunda copa de aguardiente, luego ya tomados, pedían mas hasta quedar bien “embriagados”, los administradores apuntaban el doble o triple de lo que habían consumido, sin dinero pedían a crédito de lo que necesitaban de ropa, alimentos o lo que necesitaban para vivir, como no sabían escribir los peones, los patrones o administradores inflaban sus deudas. Debido a todo esto las tiendas de raya fueron odiadas al igual que los administradores quienes se dedicaban al control de las tiendas, (hoy las tiendas WALL MART usan este sistema), finalmente en 1915 Don Venustiano carranza dio término a éstas tiendas, aun cuando “Pancho” Villa ya las había con anterioridad. (Durante la etapa de la independencia también se intentó desaparecerlas pero sin éxito).
 Como comentario, los hacendados solían guardar su dinero mal habido en paredes dobles o lo enterraban debido a la presencia de  “Gavillas” inconformes.
  Aunque no se tiene el dato exacto de las primeras haciendas de nuestro municipio es probable que hayan sido creadas a mediados del siglo XVI, entre 1545 y 1550, por lo regular pero no siempre, se le ponían el nombre del primer dueño, un ejemplo sería el de “Miguel Achilquiluca” que mas tarde sería el rancho de San Miguel Chiluca, donde veneraban a la Purísima Concepción.
        Las haciendas establecidas en las estribaciones de las Sierras de Monte Alto, Monte Bajo y de Guadalupe, se dedicaron a la producción de carbón, piedra chiluca y cantera rosa, maguey, trigo y maíz como fueron los casos de los ranchos de San Miguel Chiluca, de la Cueva, la hacienda de Saayavedra, las haciendas de San Idelfonso, San Nicolás Tulpa y San Nicolás Tecoloapan (San Mateo Tecoloapan) y de las haciendas de San Javier, del Tesoro, Apazco.
    La palabra Rancho del franco antiguo “hrïng” o reunión de gente, fue originalmente un término militar para designar la reunión y reparto de comida a la tropa reunida en un círculo o fila, pero en la nueva España pasó a ser designado a asentamientos rurales de poca extensión y con poco valor económico, donde la gente de bajos recursos criaban ganado o labraban la tierra, fueran en renta o en propiedad).
 Los ranchos eran por lo regular de pequeña extensión, en relación a las haciendas. Por una parte a los naturales les habían dado las tierras comunales, para que fueran trabajadas por toda la comunidad, casi todos tenían algunas propiedades, algunas en buena posición pero la mayoría era en cerros como el de Tacajete (cerro grande) de la hacienda de El Pedregal, ahí vivían los naturales, en ese lugar había y hay en la actualidad un pequeño manantial que surtía de agua para la subsistencia. (En la actualidad hay un rancho llamado “San Juan”).
    Conforme pasaban los años, venían las pandemias del cocolixtle (ver artículo de cocolixtle), enfermedades que trajeron los españoles, pero desconocidas en el continente americano e hicieron estragos entre la población natural. La primera de ellas fue en 1521, hizo desgracias en la población al grado que en cada pandemia moría por lo menos de 8 a 10 indígenas por día en cada comunidad, de esta forma se “iban” familias enteras, las tierras se quedaban sin dueño, los hacendados aprovechaban para acrecentar sus terrenos.
    Quedaban muy pocos indígenas regados en las tierras, ante esta situación los alcaldes y caciques empezaron a llevarse a las cabeceras, a los pocos indígenas que había en las “rancherías”, esto dejó aun mas despoblado las tierras cerriles que aprovechó el latifundio para adjudicárselas, aquí se pone de ejemplo a las haciendas de Sayaavedra, El (Santo ) Cristo y El Pedregal. La población indígena en vez de tomarla como algo que le beneficiara, se resistía a irse a las cabeceras debido a que eran confinados en cuartos pequeños donde apenas cabían, los gobernadores o alcaldes mayores les prometían tierras que jamás les dieron, los naturales estando acostumbrados a lugares amplios y abiertos, muchos de ellos prefirieron quitarse la vida con toda y su familia.
   Avocados  a las haciendas y ranchos de la región o que tuvieron relación con Atizapán tenemos la de:
Santa Mónica (ahí le dieron tierras a los habitantes de Calacoaya y además Rancho Castro nos pertenece), (con tienda de raya)
San Francisco Javier (H. de san Javier donde se dieron tierras a los habitantes de San Mateo Tecoloapan), (veneraban a San Francisco) (con tienda de raya)
Nicolás Tecoloapan (San Mateo Tecoloapan), (Veneraban a San Mateo)(con tienda de Raya)
Sayaavedra con su Rancho Viejo (Veneraban la Asención de la virgen), (con tienda de raya)

Los Ranchos serían las propiedades con suelos más pobres y / o con recursos  limitados, eran parte de la hacienda y eran tierras rentadas o cedidas en apariencia:

San Antonio Calacoaya o Rancho Castro (Veneraban a San Antonio)
La Renta
La Venta
La cueva (Integrada después al de Chiluca)
San Isidro (San isidro o desconocemos)
San Miguel Chiluca (Veneraban a La Purísima) (con tienda de raya)
El Charro (hoy México Nuevo)
Rancho Blanco (nacido en los años de 1860 aproximadamente)
Rancho El Colorado (anexo a la hacienda del Cristo) (pueblo de Chiluca)

Rancho de la Condesa (con tienda de raya)

(René)
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