Asunto Pendiente

Categoría(s): terror

  Uno de los primeros cuentos de terror que escribi.

 

   Terror, pánico, horror, fueron algunos de los muchos sentimientos que experimenté cuando contemple su cuerpo inconsciente. Si, mi peor pesadilla se hacía realidad. ¿Por qué yo, que fui un tipo bueno y nunca provoqué a nadie debía estar allí, en la escena del crimen?
   Todo comenzó esa fría mañana de Mayo, cuando regresaba de trabajar. Estaba feliz de volver a casa, me dolía el cerebro de tanto pensar. Tenía que resolver ese caso como fuera, había demasiado dinero en juego. Entonces sucedió. No sé cómo pero tan solo recuerdo que mi dedo estaba a dos breves centímetros del botón del ascensor. Cuando presionara ese botón todo mi pesar se iría de inmediato, me acostaría en mi suave colchón y dormiría. Me pregunto por qué no fue así de fácil. De repente comenzó a dolerme la cabeza, sólo una punzadita de dolor, luego más y más y más. La cabeza me daba vueltas, sentía que se me iba a partir el cráneo. Entonces caí. Caí muy lejos, y hacia los infiernos a un vacío enorme. No podía aferrarme a nada, estaba completamente perdido y desesperado. Caí y caí y caí. Me decía a mi mismo hazlo, quieres hacerlo, debes hacerlo pero… ¿Qué debía hacer? Sentía como si tuviera un asunto pendiente, algo que debía resolver enseguida.
   Desperté. Todo estaba borroso. Poco a poco fui divisando un lugar muy conocido. Estaba en mi casa, si en mi casa, tenía las manos mojadas. Estaba tendido en el piso frío. El dolor de cabeza era muy intenso pero podía soportarlo un rato más. Tenía ganas de permanecer en el suelo, tendido y no moverme. Pero debía moverme. De pronto me acorde el lugar donde estaba antes. ¿Qué hacía ahí, dos pisos más arriba de donde debía estar? Apoyé una mano en el piso y lentamente me fui incorporando. Noté que el piso también estaba mojado, como si hubiera habido una inundación. Lentamente caminé hacia el baño. Estaba asustado, esto que me había pasado violaba todas las leyes de la vida. Entonces la
vi. Ahogué un grito de horror. El cuerpo inconsciente de una mujer yacía dentro de la tina que desbordaba de agua. Los ojos de la mujer estaban inexpresivos y su boca formaba una mueca de horror. Fueron mis manos, mis sucias manos las que habían hecho ese pecado. Y esa mujer era nada más y nada menos que mi esposa.  
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Comentarios:

Escrito por: Jadi       08/02/08 10:01
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Hola amiga Cherryblod:
Te felicito, en primer lugar, por amar las letras; compartimos el mismo amor.
Me pareció que tu historia tiene algo que importa: ¡sentido! Quizás falte un poco a la trama pero, tiene sentido, fondo y forma. Creo que se puede madurar un poquito y es un buen preludio de lo que vendrá.
¡Felicidades!
Jadi
Páginas: 1

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