ASÍ SE LAS GASTA EL DESTINO

Categoría(s): MICRORELATO

No se despidió de sus hijos: crecen y ya no parecen ser de uno. Se había tomado el café pensando en los kilómetros que tenía por delante y con la sensación de frío por la humedad en el ambiente. Llegaba tarde.

 

Un beso en la puerta y de nuevo a la misma rutina, a vivir en un coche y a aguantar las estupideces y gracias de los posibles compradores, a tener que adularlos y ensalzar las propiedades de unos productos vulgares. Los buenos tiempos de los representantes de ventas habían pasado; y todo por culpa de la dichosa informática.

 

La puerta del ascensor sonó demasiado fuerte al cerrarse y aquello le hizo pensar que, a esas horas tempraneras, los sonidos llegaban diferentes. Y encima, llovía y la calle a oscuras, porque la maldita informática también se averiaba, por si no lo sabían. Aún de noche, lloviendo y la avenida a oscuras.

 

Vio que le daba tiempo a cruzar, en una carrerita, calculando la distancia de las luces que se adivinaban a su derecha entre la tupida lluvia. No era tan viejo. Lo que no percibió fue al vehículo con los faros apagados de su izquierda.

 

Casi cuatro meses después hubiera cumplido los cincuenta.

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Comentarios:

Escrito por: Carmen_2       20/03/08 19:29
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Qué triste!!! tanto por su vida rutinaria como por su falta de precaución, quizás era lo que estaba esperando...
Cariñosamente
Escrito por: MonsieurJames       25/02/08 04:55
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Los imprevistos nos asaltan y si no somos precavidos, caímos inexorablemente en las trampas...
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