ARTURO (editado)

Arturo, era un hombre casado, tenía tres hijos pequeños y para entonces cuarenta años de edad. Se dedicaba a la agricultura mayormente, aunque tenía diversos oficios como: carpintero, albañil, herrero, etc.

          Sembraba en parcelas pequeñas para sustentar a su familia y cuando sus hijos se les antojaba carne, salía a cazar. Caminando varias horas hasta llegar  a la puna*. Sus salidas  duraban uno o dos días, hasta encontrar algún venado que pueda matar.

          Así que un día, mejor dicho una noche, se levantó, rápido, se alisto,  tomó  su antigua escopeta, se despidió de su mujer  y salió con rumbo a las alturas. Eran aproximadamente  las dos de la madrugada, partió solo. Ni siquiera el perro que siempre le acompañaba, le siguió esa madrugada. Iba solamente con el firme propósito de poder cazar algún venado. Caminó nueve horas hasta llegar a la puna, la recorrió toda, pero para su mala suerte no encontró ni siquiera una vizcacha. Ya eran las quince menos veinte de la tarde cuando decidió seguir ascendiendo  hasta la parte que le corresponde a la región de la cordillera. Al llegar, ya eran las dieciocho menos diez de la tarde y el sol ya se despedía sollozando por occidente. Arturo seguía caminado en su búsqueda incansable, cuando de pronto escuchó un sonido que era parecido a de un tropel de ovejas, pero él sabía que no lo era, porque por ese lugar ni en sueños iban a llegar las ovejas, entonces alisto su escopeta y se puso alerta, pero el sonido fue disminuyendo hasta casi hacerse imperceptible  a sus oídos, camino lo más rápido que pudo y a lo lejos vio que un tropel de venados corrían  hacia un mismo lugar. Trató de alcanzarlos, pero camino despacio para no atraer su atención, hasta que llegó una roca grande donde se escondió para avistar. De pronto al sacar lentamente la cabeza, el corazón le palpito de una forma descomunal al ver un tropel de venados reunidos en un precario redil. Estaba ya a punto de disparar, cuando  se dio con una ingrata sorpresa: vio a lo lejos a una persona pequeña de traje completamente rojo que se acercaba de prisa hacia el redil. Tenía la apariencia de un niño, pero a medida de que se acercaba rápidamente juntando a los venados, pudo ver que tenía los rasgos de una persona adulta maltratada por los años y la inclemencia del frío. Quedó seguro que ya era adulto. Porque él solo agarraba y marcaba en las orejas a cada venado que no lo estaba.

       Entonces Arturo se fue asustado a dormir muy lejos de aquel lugar, porque estaba seguro que aquella criatura no era alguien normal, sino era un ser extraño con diversos  poderes. Al día siguiente muy temprano, regresó a aquel lugar y no encontró nada. El lugar no era más que un campo seco. Entonces siguió caminado y encontró un venado y lo cazó. Se marchó a su casa de prisa,  con el temor que le persiguiera aquella criatura extraña. Llegó ya entrando la tarde. Su familia le esperaba con especial regocijo, cuando empezó a descuartizar al venado, notó que tenía una especie de señal debajo de la oreja izquierda.  Por la noche soñó que aquella criatura le decía: “Pagarás por haberme robado uno de mis animales”. Contó lo que le había ocurrido, pero pocos le creyeron. A mí me lo contó cuando aún era pequeño y yo sí le creí, me dijo: -“Si encuentras un venado con esa característica especial, me creerás aún más, y sabrás a quién le pertenece”.

                       Puna*: el geógrafo peruano Javier Pulgar Vidal la delimitó entre los 3800 y 5200 msnm.
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Comentarios:

Escrito por: Oscarhugo       01/09/10 03:32
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Me gustan estas historias que dan la impresión de haber ocurrido en la realidad. Una excelente narración.
Escrito por: Linosangalli       19/08/10 18:46
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Una buena historia, entretenida y narrada con un estilo un poco confuso. Encuentro muchas repeticiones de palabras innecesarias y fallas en la puntuación. Con una revisión y corrección de estos asuntos, tendrás un mejor resultado. No creo eso que las historias deben quedar tal y como fueron escritas. Todo se puede mejorar.
Saludos
Lino
Escrito por: coral26       27/07/10 01:09
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me gusto yo tambien creo en los duendesillo y los hay feo y malos, guapos y bondadosos fuiel reflejo de nustro yo interior que se materializa te quedo muy bonito por tu alma noble y buena persona tu duendesillo seria bueno y bondadoso un abrazo-------Coral.
Escrito por: Rossdd       09/07/10 15:54
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Yo si te creo.
Me contaron una historia parecida que hace que los cazadores sigan al venado y al final los deja perdidos en la selva porque el venado es un fantasma.
Yo digo lo que dicen jjjjj-
Me gustó tu forma de narrar historias.
Escrito por: kr_gara       08/07/10 02:13
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uy si que odio a los duendes, matan de feos, buena historia
Escrito por: letritas       08/07/10 00:51
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Sabes?en mi país existe un duendecito (según nuestras leyendas indígenas)que guía los rebaños de ovejas..le dicen *Coquena*..y también vive en el altiplano de nuestro suelo..Será el mismo?..
Me entusiasmé con tu relato..estimado Ederick...
besiabracitos desde más al sur
Páginas: 1

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