
ARRUGAS
Hoy me levanté cansada. Siguiendo el presagio de mala suerte, fue el pie izquierdo el primero en tocar el suelo, desatinando en la raída pantufla de tela color vino. Con pesar, mi cara vira y repara en el reloj de pared que, en este momento señala las seis treinta y cuatro de la tarde. Me pregunto como es que ahora puedo dormir tanto, si en mis años de juventud jamás lo hice. Malhumorada, percibo el olor a orines, la hediondez rancia del pequeño cuarto y me lamento de no poder hacer nada para exterminar la podredumbre que hace feliz a las cucarachas que hacen mi vida menos solitaria. Sé que el final se acerca… lo sé y no; quiero estar bella para él… al fin y al cabo, la vanidad femenina nunca se ha peleado con la edad. Apoyo mi mano derecha sobre la cama y, con un esfuerzo sobre humano, me pongo de pie. No recuerdo la última vez que limpié ese espejo… sí, el que está junto a la puerta, junto al otro espejo que jamás me gustó… me hacía ver gorda y fea; pero por falta de fuerza… jamás lo quité de ahí. Creo que no, por falta de fuerza no fue, más bien por voluntad. Ahora puedo ver el reflejo pero, ¿quién es esa mujer?, ¿por qué su rostro está tan marchito y sus ojos tan tristes? En verdad me gustaría saber el por qué ese gesto senil y rancio, si la vida es tan bella. Es decir, hoy me siento un poco cansada, pero debe ser porque anoche vinieron los amigos y el desvelo llegó acompañado de las historias, las anécdotas de siempre, las copas, el cariño… y la hipocresía. Estoy segura que esa mujer, sí, la mujer en el espejo, jamás ha sabido lo que es eso. Tiene arrugas por doquier y su cabello, lleno de canas amarillentas, refleja el abandono en que se encuentra. Un momento… se me vuelca la memoria tan rápidamente…¡ese lunar en su mejilla derecha!... es imposible, pero, ahora recuerdo todo: cuánto amaba los atardeceres y el mar, cuánto tiempo te esperé y los años que añoré tener tu amor. Ahora recuerdo por qué estoy aquí, vieja, sola, a veces sin motivo alguno que me haga levantarme de la cama. ¡Nuestros hijos!, ¡mi Rebeca!... jamás nacieron y yo, yo te esperé, juro que no me moví de ese lugar, juro que jamás dejó de ser atardecer… juro que siempre vi tu silueta danzar sobre el velo del mar. Pero estas arrugas me dicen que no, que jamás estuviste ahí, que la noche sí llegó y que yo soy la del espejo, que cada una de mis arrugas es un día de espera, que cada surco junto a mis ojos es una visión de ti. Cada línea que rodea mi boca es la huella de la risa delirante por tu ausencia. Y así sigues tú, como esas arrugas malditas que hasta el último día aquí me acompañarán, cual cortejo fúnebre entierra al desdichado, para no volver jamás. Hasta ese día te veré, en el reflejo del espejo que hoy me ha dicho la verdad: ‘Envejeciste sin él. Con la incertidumbre que sembró el día que te dejó y no. Envejeciste. Tus arrugas lo dicen’.
Comentarios:
Escrito por:
Aurelio
11/10/07 18:54
Definitivamente uno de los mejores relatos que he leído en este portal; tienes esa "fuerza" y a la vez esa "nostalgia" (que caracterizan tus demás poemas) inmersas y fusionadas de tal forma en este escrito, que me atrevería a pensar que has vivido (o pretendido vivir, que a finales de cuenta es lo mismo) demasiado para tu edad. Felicidades, buen relato.
Historia simple pero sustanciosa, con una trama de tal crudeza que no llama a la belleza, pero el arte no siempre es bello… sin dejar de ser arte. Un texto bien descripto, con detalles mínimos de sintaxis.
Tiene razón nemesis. Para mí hablas de dos cosas en el cuento: de la vejez y de la soledad. Lo que transmite melancolía creo que es esa sensación que tiene ella de haber perdido el tiempo esperando algo que no vino y esa sensación la puede tener cualquiera tenga la edad que tenga. Me gustó el cuento. Muy bien conseguida la voz de la mujer, es muy creíble. Este cuento me gustó más que el otro que leí tuyo de la habitación 212.
Otro exito tuyo, con tu estilo, autentico.
La historia me ha encantado.
Un saludo.
Escrito por:
DILCIA
04/09/07 22:56
Qué weno!, tiene este cuento historia, contenido y solidez. Más que la vejez es la emoción que se proyecta, que se vivencia.
Interesante relato. Coincido con Abedul, es un tema que cuesta tocar con respeto. Creo que vos lo lograste con mucha altura. Te metiste dentro de la mente del personaje y bajo su piel. Me gustó.
Escrito por:
Abedul
04/09/07 16:04
La vejez. Un tema al que pocos les gusta tocar. Lo desarrollas bien, lllegas a mover sentimientos de incomodidad, el no querer llegar a envejecer así.
Muy original y con cierto dejo de melancolía, tal es así que despues de leerla entré en tu perfil y me extraño que seas tan joven, doble mérito al menos para mi que tengo 67 años, las arrugas del rostro y del alma supongo están muy lejos de vos, adelante no decaigas!
me parecio genial como describes la escena, los detalles me hacen imaginarla casi a la perfeccion, me atrapo la situacion que planteas y me hizo pensar mucho en lo que dire de mi cuando envejezca, a quien vere cuando me mire a traves del espejo. Muy lindo de veras
Escrito por:
nemesis
30/06/07 00:55
Uno solo se vuelve viejo cuando lo acepta, la soledad de una forma u otra nos obliga aceptarlo mas pronto
También muy bueno mujer. Que melancolía transmite. Parece tu marca de fábrica. Me gustó.
Escrito por:
sarabia
29/06/07 02:30
wow esto esta maravilloso
Escrito por:
anabell
28/06/07 20:34
esta super cool neta me gusta
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