


| Escritor: | DD |
| Públicado: | 22/07/2007 |
Ayer te vi, después de casi 14 años de ausencia, fue algo inesperado... lo menos que esperaba era ver tu rostro entre la gente, pero reconocí tu sonrisa de inmediato, de hecho fue el sonido de tu cristalina carcajada lo que me hizo voltear... tan distraída caminaba, como siempre !! perdida en mis pensamientos, sumida en mi interioridad, buscando en mi cabeza las respuestas que necesito y al verte, Puf !! mi mente quedó en blanco, me olvide a donde iba y de donde venía... sólo me quedé allí, mirándote como estúpida, tu reías con tus amigos y uno de ellos se dio cuenta de la forma en que yo los miraba y se quedó viendo igual hacia mí e inclinó su cabeza a señal de saludo, en ese instante... tú percibiste este intercambio de miradas y volteaste hacia mi... tú sonrisa... desapareció, una sombra cruzo tú varonil rostro, sé que debes odiarme, yo lo haría en tu lugar..., dejaste a tus amigos sin decirles palabra y te encaminaste a mi, no supe que hacer, debí irme, poner tierra de por medio, pero me quede tontamente allí, anclada, mis pies de plomo se fundieron a ese sitio.
A medida que avanzabas tu rostro fue cambiando, de la ira... del odio... de la mueca... se fue transformando en una incipiente pero cálida sonrisa... tu voz grave se escuchó : "¿ Cómo estás chiquilla ?" Ja !, me dijiste chiquilla a mis treintaytantos... como lo hacías en aquél entonces..., con débil sonrisa te conteste apenas audible "Bien, y tú?"... contestaste: "Esperándote como prometí", peor bofetada no me pudiste dar... miré tú mano aún sin argolla matrimonial, tú viste la mía y dijiste : "Sigue allí", asentí, bajando la mirada a mi argolla rogando que no se me olvidará que la tenía puesta y lo que significaba... aquél pequeño aro de oro y plata... impedía que me arrojará a tus brazos y bebiera de tus labios las mieles que ya conocía... a lo lejos un sonido me llamaba... reclamaba mi atención... era una voz conocida... "
¡ Mami, que bueno que llegaste temprano por mi ! ya tengo mucho hambre y la maestra ... " su voz continuaba pero apenas entendía lo que mi hija adolescente decía... te miré, me miraste... nos miramos !!! y en ese momento sentí todo el peso de los años y de la distancia ... del universo que nos separa... me di la vuelta, te sonreí... contestaste mi sonrisa e inclinaste la cabeza y leí de tus labios: "Esperaré por siempre", un escalofrío recorrió mi médula... mi hija me preguntaba... " ¿Mami, quien es ese señor tan guapo ?", le sonreí..." un amigo de la infancia", le contesté... "lo conocí a los 10 años y desde ese día lo amé... hasta hoy", agregue en silencio para mí misma, volteé una última vez sobre mi hombro y estabas allí parado, viendo como me alejaba... con las manos en las bolsas y ese gesto tan tuyo en la mirada, siguiendo mis pisadas...
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