ARISTAS

Estela se encontraba disfrutando bastante de la fiesta que con motivo de cierre de año habían organizado los laboratorios de los complementos dietéticos que Beto distribuía en su gimnacio, y que a ella le dejaban una ganancia adicional. Y además esta noche tambien se sentía un poco más cautivada por este hombre que había llegado hacía poco más de tres años a su vida y que en el último año progresó de manera notable y ella se sentía contenta por ver como se le habían dado a él las cosas. Sabía por el tiempo de tratarlo que era de los tipos que trabajan para conseguir lo que querían sin importar cuan arduo fuese el camino para conseguir su objetivo. También sabía que, aunque, no se lo había declarado abiertamente, él deseaba ir mucho mas allá de una amistad con ella. 

¿Como te la estas pasando? ¿Estas disfrutando la cena-baile? Preguntó Beto.

El elenco es de primera, no puedo quejarme -contestó-. 

Y hacía tiempo ya que no me divertia tanto como esta noche.

Me agrada verte así- dijó Beto.

Mirandola de manera intensa, añadió: No es fácil encontrar mujeres fascinantes.

¿Qué dices? ¿Estas bromeando? Para donde quiera que voltees tu vista te encontraras con una mujer fascinante hoy hay reunión de ellas aqui. Respondió Estela.

Bueno no me refiero a eso Estela, sino que hay que saber elegir a la adecuada.

Tienes razón la apariencia es una cosa y la manera de ser  es otra, completamente distinta....

Eso es lo fascinante: conocerlas desde el fondo

- le interrumpió él-. Saber como piensa.... como siente...... como ama..... como sera como compañera.....en fin.

Al tiempo que ella escuchaba esto pensaba que había llegado el momento en que le pediría que la relación fuese en plan de noviazgo. Pero no fue así; ese momento llegó dos días después. Aceptó porque consideraba que Beto tenía las condiciones que a otros de sus novios les habían faltado y le agradaba que hubiese procedido con mucho tacto para abordar el tema. Y aunque no veía sombra alguna en la relación le recordó como odiaba la mentira y la falsedad en los hombres. Y que debido a eso había decidido permanecer sin una relación de noviazgo durante el año y medio anterior. Lo cual no quería decir que no saliese a divertirse con amigos o amigas o a fiestas.

Una tarde de domingo luego de verse para comer y antes de llegar a su domicilio Estela fue interceptada por la policia. Baje de su vehículo y ponga las manos donde se puedan ver. Escuchó por el altoparlante e hizo lo que le indicaban.

Oficial, ¿cometí alguna infracción? preguntó ella.

Esta usted arrestada por robo y tráfico de sustancias prohibidas. Dis... dis... disculpe balbuceó ¿como dice? Será llevada a los separos de la delegación donde podra llamar a su abogado e iniciar su defensa de los cargos por los que es acusada, suba a la patrulla. Dijo una oficial de manera tajante. Todavía en shock escuchó al juez decirle que estaba acusada del robo y tráfico de sustancias prohibidas en contra de un laboratorio y que sería puesta en prisión preventiva mientras se le hacía su juicio para darle la sentencia que ameritara el caso. Puede hacer una llamada para contactar a algún familiar o a su abogado, usted elija.

Puesta en la prisión y mientras duraba el proceso donde ella se sabía inocente supo que Beto también había sido aprehendido y en cosa de un mes, una ocasión en que coincidieron en una audiencia de defensa; ella le miró con un infinito desprecio y odio, sentimientos que nunca había

experimentado. Tenía la certeza de que ella era inocente, de él no podía decir lo mismo. Sin embargo, las experiencias en reclusión; como la  de llevar ahora una relación lésbica con una de sus compañeras de estancia, la tenía muy confundida porque ella sabía muy bien que le gustaban los hombres. Pero su compañera le había hecho disfrutar intensamente de su sexualidad y también había compartido con otras dos compañeras en otras ocasiones, en una especie de orgía de momentos muy eróticos y llenos de climax como no los había vivido antes; esas viviencias serían muy díficiles de olvidar. Así transurrieron 10 meses en los que luego de intenso trabajo de sus abogados se demostró que tanto ella como Beto eran las víctimas de un mal gerente que a sabiendas de que los artículos ofertados ya estaban prohibidos por la ley para su comercialización ocultó la información para no afectar sus reportes de ventas. Estela pensaba en todo esto mientras le era devuelta su libertad. ¿Demandaría a los laboratorios por el daño moral a su persona?

¿Se daría oportunidad para intentar una nueva relación con un hombre?

¿O seguiría explorando los terrenos del lesbianismo?

Tendría que darse un tiempo para ordenar sus pensamientos, por lo pronto el sol de aquella mañana le parecía mucho más cálido que el de otros días, quizás porque ella ahora apreciaba lo que es vivir en libertad. 

       

 

   

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