Aquellos días de Claudia


 

Soy Claudia y tengo bulimia nerviosa. Hace dos semanas tomo tres pastas de Prozac al día.

Te miras al espejo. Te ves gorda. Vas caminando por la universidad y te reflejas en un vidrio. Te ves gorda. Vas en el carro y el espejo de la visara que te protege del sol te muestra una cara gorda. Te bañas todos los días y siempre miras ese estomago que tanto te incomoda. Lo tocas y le sacas los gordos. Estás gorda. Lo piensas todos los días. Lo repites mentalmente cuando estás con tu novio. Lo piensas mientras ves una película y escuchas la radio. Estás gorda. Es una verdad que sabes tanto como que tu carro es rojo.

Sabes que estás gorda. No quieres estarlo. Frente a eso quedan pocas opciones. Haces ejercicio y te pones a una dieta o te vueles anoréxica o bulímica. El ejercicio y la dieta son soluciones de mierda. Detestas hacer mucho ejercicio. No lo haces. Detestas las dietas. Ya que detestas las dietas no puedes volverte anoréxica. Así que lo único que puedes hacer es volverte bulímica.

Lo intentas por primera vez a los 15. Ahora tienes 21. Cuando comienzas ya no puedes parar. El asunto se vuelve una rutina. Comes algo, comes como cerda. Luego preguntas donde está el baño y vomitas. Las mentas o los chicles no pueden faltar. Un cigarrillo después de eso. Lo haces todos lo días, mínimo tres veces al día, pero generalmente son más.

Al poco tiempo sabes que tus amigas también son bulímicas. Ahora vomitan juntas. Comen como cerdas y vomitan juntas.

Al principio todo va bien. Vomitas y te sientes tranquila. Después de un tiempo vomitas y te deprimes. Te deprimes y sabes que la única forma de ponerte feliz es comer de nuevo y vomitar. Al final terminas vomitando diez veces al día. Tus padres sospechan. Tus novios ni se enteran. Pero lo único que sabes es que estás gorda. Eso te deprime. Para no estar gorda comes y vomitas. Eso te deprime. Así que sigues comiendo y vomitando para ser flaca algún día y estar feliz.

A los tres años de ser bulímica te has intentado suicidar dos veces. Cada vez de una forma diferente. Un día con pastas. Otro te cortas las venas. A los cinco años tres de las amigas bulímicas que comenzaron contigo han muerto. Quedan tres contándote. Las otras dos se han intentado suicidar cuatro veces. Y con todo eso, al sexto año sigues así. Comiendo como cerda y vomitando después.

Te llevan al medico y descubren que tienes bulimia nerviosa. Vas al psiquiatra y te mandan Prozac. Tomas tres pastas diarias de 20 mg. Lo primero que sientes es que ya no te perteneces. Tu boca se seca. Y te das cuenta que no estás tan gorda. Ya no puedes manejar carro. Coges bus. Te has perdido cuatro veces en la última semana. Sudas por las noches. Y comes y vomitas menos. No tienes novio. Cuando le cuentas a alguien que tomas Prozac se alejan.

Y así pasan tus nuevos días.


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Comentarios:

Escrito por: perrosabueso       20/12/07 03:08
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Impresionante, muy bien escrito. Pudiera ser algo mas contundente en la frase final, pero el texto esta muy bueno... Buen provecho.
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