aquella infancia que escribí

Aquella infancia que escribí
Ahí estaba, debajo de la pata de la mesa, junto con mi libreta pautada que usé en la secundaria. Lo saqué y abrí su carcomida pasta; era mi viejo diario, mi confidente, mi amigo imaginario si así lo quieren llamar. Aquella libreta en la que guardé mis objetos de valor, sueños, fantasías infantiles, amores de secundaria, todos aquellos tesoros invaluables que se pierden de nuestra memoria. Todo seguía ahí: fotos, collares, cartas, diplomas... todo estaba tal cual lo había dejado... me detuve en seco; "¿cuando lo abandoné?", traté de hacer memoria, pero si bien no recordaba la mayoría de las cosas que relaté en mi diario, menos recordaba aquel día que lo abandoné. Busqué en la última página, pero no había terminado de escribirlo, nunca terminé mi diario, en realidad, nunca terminé nada. Dejé este pensamiento de lado y me senté en el sofá a leer mi diario. Relataba todas aquellas cosas tan irrelevantes que me sucedían, y al leerlo, aquellas memorias olvidadas bajo el trabajo, la cafeína y la amargura de la realidad adulta volvieron a mí; La emoción del regreso de mis padres de un viaje, las largas horas de las tareas, la preocupación por un amigo, todo, todo volvía a mi.
 De pronto recordé el último día que vislumbré ese diario antes de hoy; era una tarde soleada, si, bastante soleada, en la que decidí refugiarme del calor y buscar algo para entretenerme. Hojeaba mis viejas libretas en busca de una hoja en blanco para garabatear cuando lo ví, ahí estaba en mi librero, lo tomé y escribí en el algunas cuantas cosas, sin la verdadera emoción con la que solía escribir. Cuando mi muñeca estaba cansada solté la pluma y lo tiré al piso, justo al lado de la mesita coja.
 Volví a la lectura del diario, con un poco de interés en aquello escrito al final, mis últimas palabras, pero, como soy considerablemente ordenada cuando de lectura se trata, preferí leer todo el diario antes de llegar a aquella parte. Cada historia, cada suspiro, cada lágrima, todo estaba ahí, mis viejos compañeros, mis maestros, todo anotado con mi ilegible letra infantil; Después vinieron cosas menos agradables, la muerte de mis tíos, la de mi perro... aquello que no tiene absolutamente nada de ingenuo, ni de jovial. Fué la época en la que perdí todo cuanto amaba, cuando me despojaron de mis dulces sueños para tirarme en el frío suelo de la verdad... cuando me perdí a mi misma. Si, ahora recordaba como había pasado lentamente de mi infancia a la realidad adulta cuando solo tenía dieciséis años, ni siquiera era mayor, cuando me despojaron de mis padres, de los pilares de mi vida. Iba en la antepenúltima hoja cuando el teléfono sonó. Bajando de mi nube de pensamientos fuí a contestar; era mi jefe, tenía que ir al trabajo urgentemente. Corrí escaleras arriba, cogí las llaves y la taza de café y salí del edificio. Y ahí se quedó mi infancia, escrita en una libreta, destinada a seguir  su labor de  niveladora de mesa, ya que, de vuelta en mi cruda realidad, jamás volví a pensar en los parques verdes, en el aire fresco... jamás volví a pensar en mi niñez.
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Comentarios:

Escrito por: Shyre       20/02/08 01:53
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muy bonito, me gustó mucho, pero creo que quedaría mejor si no pones tantas palabras para describir algo, por que al final, no dices nada.
Escrito por: skylar       28/10/07 18:42
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Este relato es muy bueno, de los mejores que tienes, la descripción fluye muy bien y creo que bajo esas ideas de infancia y pubertad se encuentra un fondo, algo que es muy recurrente en todos nosotros, el dilema del pasado, de recordarlo y no avanzar, de toparte con el y vivirlo de nuevo. Quiza para tu concurso, junto a barquito de papel, estaria bien anexar este. saludos amiga regiomontana
Escrito por: ruthsoto       06/10/07 06:30
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Es interesante tu forma de narrar, y a la vez tan emocional, que es bueno sacar cada sentimiento, la infancia es la epoca de soñar, pero la madures es el tiempo de vivir cada sueño.
Escrito por: Abedul       03/10/07 02:57
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Justamente hoy oí una conversación entre dos personas:
"¿Y por que te preocupa tanto el pasado? De eso se puede despertar y seguir viviendo.
No, le contestó su interlocutor, al Pasado se despierta, cada mañana por el resto de la vida..."
Escrito por: Rina       02/10/07 05:46
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Muy hermosa historia. Me trajo algo de nostalgia. Yo deje de escibir mi diario cuando cumpli 14 años. Esa reflexion final me gusto, ya que recuerda todo lo que dejamos y nos hace ver cuanto hemos avanzado, cuanto hemos cambiado.
Fascinante relato
Páginas: 1

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