AQUELLA GALERÍA QUE ACUNO MI NIÑEZ.
Traspaso al umbral de mí vida...de esta mujer ya adulta.
Camino con mis piecitos de cinco añitos buscando a papá y a mamá...
Recorro la gran galería, miro a mis hermanos jugando a la escondida, a mis queridos padres tomando mate, padres, que hoy, ya no están... Mis hermanos que aún que están, no nos visitamos, ni nos vemos todos los días. Como en aquella galería, en la mesa de todos los días, en la gran pieza de madera, donde todos juntos dormíamos. Carmen con Ángela en una cama de dos plaza... Lidia, conmigo en otra cama igual a la de ellas... Carlos como era el único varón, dormía en una cama de bronce de una plaza...
¡Cuántas noches! De tener sueños feos, fantasmal... Corría a dormir con "él, me gustaba dormir junto a mi querido hermano Carlos, a pesar que me contaba cuentos de terror y nos ponía sobrenombres feos a todas nosotras, él era como mi ángel de la guarda me hacia dormir a los pies de la cama... a pesar que olía mal... yo me abrazaba a sus pies de 10 añitos y me dormía feliz, soñando cosas lindas que me hacían tanto reír.
¡Ah, con Ángela, tenia mi historia! Cuando ella estaba enferma... de una simple gripe, o cuando a los 13 años la operaron de apendicitis... ¡yo! Tenia más fiebre que ella, también me metía en la cama hasta que ella se curaba, yo no salía de al lado de Ángela... (Creo que por celos). Mamá le llevaba el té con criollitas en la cama a Ángela... ¡y a mí! Cómo me gustaba tomar el té con criollitas acurrucada en la cama con mi hermana preferida... (Aún hoy) Como Carlos ¡mi único hermano varón! Entre cuatro mujeres.
Aún recuerdo, cuando Mamá tenía que ponerle moño en el pelo ¿Por que teníamos nosotras? y a él ¿Por qué no le ponían?, me cuestionaba.
Lidia, cuando yo estaba enferma con gripe... y veía que mamá me arropaba en la cama, lloraba porque decía que yo me iba a morir... Lidia hoy vive a muchos kilómetros de mi ciudad, nos vemos cada vez menos... Carmen en cambio vive cerca y sin embargó nos vemos en los cumpleaños nuestros o en algunos de nuestros hijos o nietos que hoy nos han alegrado las ganas de vivir... (A pesar de que no estén nuestros queridos padres). ¡Esos papis, que buscó y no los puedo encontrar!
Por esa galería que ya no existe más... sé que la guarde en un rinconcito de mí ser, de mí corazón como están tantos bellos recuerdos de mi lejana niñez.
¡Los chicos! (Ya hombres y mujeres de hoy) cuando solíamos pasar noches enteras alrededor de una fogata... cuando don Valentino nos fabricaba el muñeco de aserrín para quemar en las noches de San Juan y nos quedábamos todos juntitos, porque hacia mucho frío, en el mes de Junio. Cuando en las madrugadas de esas noches las llamas de la fogata se convertían en cenizas... siempre venia alguna mamá a traernos batatas para asar y se quedaba junto al fuego que algunos de los chico y volvía a revivir... Como ¡hoy quisiera, revivir mí niñez!
Mis pensamientos vuelan, mi nostalgia corre, por ese camino del ayer donde éramos, tan felices mis cuatro hermanos y yo... mis amigos, mis primos siempre juntos... en tantas travesuras inocentes y a la vez, tan riesgosas... cuando nos trepábamos en el parral de don Luciano a robar uvas, cuando nos colábamos en la calesita de don Arturo o cuando íbamos hasta el Zangón a robar naranjas y limones... travesuras sanas.
El Zangón, así se llamaba una quinta abandonada que todos cosechaban las frutas que generosamente daban las plantas, sin que nadie las cuidara; ¡Las uvas! Don Luciano nos vendía dos kilo y nos decía... (Les doy un kilo porque ustedes antes de llegar, a la salida se llevan el otro kilo) él sabia que al salir nos llevábamos unos cuantos racimos de más... que lindo era el parral de don Luciano, creo que tenia una manzana de largo, entrábamos por una calle y salíamos por la otra.
Que lindo poder revivir el pasado... como Alberto, Rodolfo, Mario revivía las fogatas de San Juan. En este hoy... no se hacen fogatas para festejar a San Juan, no roban frutas, no se juega a la rayuela, a la escondida, a la payada... no hay juegos inocentes, para los niños de hoy... las computadoras, la televisión, los videos juegos; Los marea tanto, tanto... no los alegra las visitas de los parientes, ni mucho menos la de los abuelos (abuelos que yo no conocí). ¡Que alegría!, Tenia yo, cuando venia el tío Salvador a nuestra casa... me daba el saco para que yo hurgara los bolsillos para encontrarme con los caramelos rellenos de chocolate.
Yo era... bueno, soy la más chica, de mis cuatro hermanos por eso el tío Salvador me traía a mí, los caramelos... pero yo sabia que tenia que repartirlo uno para cada uno... ¡siempre nos tocaba la misma cantidad! Yo no sabia, que él los traía contados... siempre creí que el tío era un mago ¿Por qué, nunca faltaba ni un caramelo, ni sobraba para mí, total en la repartija yo me hubiera quedado con el que sobraba, mamá siempre decía ella es la más chica. Hoy mamá yo soy grande y vos sos mi chiquita, mi muñeca de los catorce años que aún la conservo y la sigo llamando... María Victoria ¡cómo tú te llamabas! Creo que si hubiera tenido hijas mujeres, en vez de varones, o nietas en vez de nietos... no la tendría más, (algunas de ellas, me la hubiera roto).
Mamá, papá... como quisiera que en este hoy mío ¡estén aquí! Para acompañarme en esta noche de desvelo recordando mi hermosa niñez... ¡Cuántos años han pasado! Muchos, sí... le pido, todas mis noches a mí Dios que no me quite esta memoria de elefante que tengo. A veces comento algo de nuestra niñez a Ángela... y me contesta que no sé, acuerda y yo para que no se ponga mal, le dijo (ah, yo creía que era así) ¿Saben una cosa, papitos?... Ángela esta muy, muy enferma... bueno la verdad, que todos tenemos algo, pero ella esta llevando la peor parte en este hoy. Estamos todos acompañándola y por sobre todo tratando de que ella no sé de cuenta que nosotros sabemos la gravedad de su mal.
Sigo removiendo en mi escondite, paisajes del ayer. Vienen a mi mente corriendo torpemente, aquellas tardes de noviembre cuando cumplí mis 6,7, 8,10 años. Y tú mamá, me llevaste a Villa Adelia a comprarme zapatos y vestido nuevo... aquel vestido color lila, si cierro mis ojos fuerte, bien fuerte lo veo, como si lo tuviera hoy colgado en mi placar, con ese bordado en el ruedo que Ángela le había echo... Ella bordaba tan lindo que quiso bordarle unas margaritas (¡qué lindo que era mi vestido lila, más aun con aquellas margaritas que Ángela había bordado!)
Ya venia Navidad, ¡aquellas Navidades!... que estrenaba zapatos nuevos y vestidos... porque al ser la más chica de mis hermanas, todo lo que dejaban las mayores pasaba para mí ¡siempre heredaba, lo usado!
Pero no me importaba, yo esperaba mi cumpleaños y las Navidades para estrenar; Hoy, no las quiero, no me hacen tan feliz, faltan tantos seres querido, cuando ella viene me trae mucha tristeza en mi alma, melancolía y desazón en mi corazón.
El hoy me saca de mis ayeres, mi hijo menor me llama, recordando, ¡No te olvides de hacer la torta para mañana!, Claro, mañana, trae por primera vez a su noviecita a casa para que la conozcamos.
Y yo, sigo caminando por la galería y mis recuerdos, viendo a mis queridos hermanos jugando a la escondida, a mamá y a papá tomando el mate de las tardecitas, sentados felices debajo de aquella galería, que acuno mi dulce y adorada niñez.
NIL_DA
31/10/07
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