Aquel, ramito de violetas…

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Aquel, ramito de violetas…

Estalla el teatro...
Miles de personas aplauden a la diva, a la mujer del año, a la mejor actriz dramática de todos los tiempos…Laura Ferrar.
¿Que te pasa Andrés?... se llenan tus ojos de lágrimas, y tu alma se inunda de felicidad; tu nena, tu chiquita... hoy es una hermosa mujer... triunfadora,¡feliz!.

Sin querer vienen a tu mente aquella noche fría y lluviosa de Otoño.
-¿Señor me compra un ramito de violetas? …están fresquitas recién cortadas...
Sólo que vengo caminando desde Retiro y están algo mojadas.

Tomaste el ramito de violetas... (tu flor preferida, ¿verdad; Andrés?). Chorreando agua, las colocaste en tu vaso de vino fino... y miraste aquella niña de ojos verdes, cutis mate…muy delgada y algo demacrada, que miraba muy tristemente.., lo que tú comías.
- ¿Cómo te llamas?
- Victoria Laura, señor...
- ¿Cuantos años tienes?

- 10 años, señor.
- Dime: ¡¡¡¿por qué andas vendiendo flores a estas horas y con esta noche tan horrible?!!!. Tú tendrías que estar en tu casa, con tu familia y no en estos lugares tan peligrosos para una niña, como tú.
¡¡¡No!!!. No te vayas. ¡Ven siéntate y come algo!, ¡hace mucho frío y estas muy mojada!

¡Que triste te quedaste doctor Bermúdez!, al ver un pedacito de espejo que ante tus ojos refleja la vida de tontos niños que están en las mismas condiciones que esta hermosa criatura, ¿verdad?
La vida de esta niña que te enteras... que no tiene familia, ni hogar, solamente cuenta con un tío vago, borracho, que si no lleva el dinero de las violetas vendidas la castiga, no come; más aún... no duerme dentro del mísero rancho.

- Dime, ¿que te parece, si después de comerte tu sándwich, me indicas donde vives y te llevo?, ¡mira esta lloviendo a cántaros!...
- Yo señor; no se.
- Vamos Victoria, ¿no tendrás miedo de mi...? soy una persona mayor y te garantizo mi honestidad.
- No es por eso señor, es que si no llevo el dinero de las violetas mí tío, no me va a dar de comer ni menos dormir dentro de la casa.
- ¡¡¡Pero Victoria, si ya has vendido todas las violetas!!!

-¿Cómo señor? ¡no lo entiendo!.
- Yo ya te he comprado todas... ¡toma! ¡va con propina!
- Bueno, usted dirá señorita dónde la llevo…, porque si sigue unas horas más así mojada ¡te vas a regalar un buen resfrío!

¿Qué pasa doctor Bermúdez...?.
¿ Qué dolor sintió tu alma?
¿Que repudió...?
…A tu vida holgada, cómoda y porque no, rica..., al ver a esa niña que se pierde por un caminito de casas de latas, cartón y porque no, de bolsas de arpillera.
¡Cuantos ramitos más de violetas llegaron a tus manos!... pretexto para estar junto a esa niña, a esa hija tan deseada, que la vida te negó; ¿no?, Doctor Bermúdez.
¡Cuántos meses la buscaste y no la pudiste hallar!, te acordás cuando fuiste a la villa, esa señora (de aspecto sucio, con algunas copas de más...te dijo:
- ¿¡Victoria! ¡Laurita!?...por lo que me la pinta esa es Mechita, Hace como dos meses que se le escapo al tío... ¡también la Pobre! parece que últimamente no podía vender todas las violetas, y le dio una paliza que la desfiguro, pero donde se habrá metido la mocosa no lo sé.
Me dije a mi mismo:
-¡¿Cómo no te diste cuenta?! … Andrés... ¡Cuándo tus congresos te reclamaron en EE. UU. ¡Esa pobre chica no iba a poder vender sus violetas...! ¡Cómo no mandaste a Lidia... para que te reemplazara, en esos largos meses que te ausentaste de BS. AS!
Pasan los días apresuradamente por la vida, ¡por tu vida!, que se te escapa…
Vuelves, como todos los días del Hospital Alvear con tus problemas, con tu soledad de solterón... que allí en la lujosa casona de congreso sólo te espera la pobre Lidia, tu ama de llaves.
Cruzas Pueyrredón y Corrientes sin mirar, ya tus ojos de más de 60 años no vieron a esa muchachita que estaba lavando los vidrios en ese bar, pero tu corazón latió apresuradamente, estacionaste mal, bajaste del auto corriendo torpemente… y miras a la niña que creíste que era tu niña, tan buscada por tu corazón...la ves, no es... si es!! (por nó decirle que todos estos meses la has buscado desesperadamente, porque tu corazón deseaba cobijarla, como esa hija que nunca llego… ¡¿por que?!
Tus congresos, tu profesión...no te dió tiempo en pensar en el amor de una mujer que pudo haberte dado esa hija que tu corazón la deseó toda la vida.
¡Cuantos años han pasado!...¿no, Doctor Bermúdez?.
-¡¡¡Papito!!! ¿Qué le pasa a mi viejo y querido doctor Bermúdez que no lo he visto aplaudir a esta diva creación exclusiva de usted?
- Nada querida, sólo que vinieron en mis recuerdos aquella noche de otoño cuando te ví por primera vez..., sólo eso mi tesoro.
- A Propósito Papito...testigo está Lidia que cuando llegará este día tan especial para usted, me regalaría su mejor tesoro... aún que no creo que tesoro me va a regalar... si según usted ¡yo soy su gran y querido tesoro!, ¿verdad doctor Bermúdez?
- ¿Que es Papito, lo que tiene guardado en ese cofre: que nunca me quiso mostrar?
Temblaron las manos del pobre y viejo doctor Bermúdez, de aquel papá de corazón... cuando le extendió a su chiquita mujer un diminuto cofre... ¡que inmensa alegría sintió tu corazón Andrés!, cuando vistes a tu Victoria Laura llorar de felicidad al ver dentro de ese cofre las miles de violetas secas por el tiempo; que aún guardaban sus perfumes del ayer, esas violetas que para ti fueron el camino de esta felicidad tardía pero... ¡tan, tan acogedora en este momento...! al ver a tu nenita ante ti acariciar esos pétalos secos que fueron 18 años de amor, ternura dedicación para aquella chiquita que Dios te dio para que tu corazón tenga cada despertar el besos de esa hija que la vida te regalo.., aquella niña que en una noche de Otoño lluviosa…, te ofreció un ramito de violetas.
Y hoy, la tienes junto a ti colmándote de besos y caricias con sabor a gratitud por que un día, ya lejano te animaste a decirle (que no podías vivir más solo, con la compañía de Lidia no bastaba para cubrir tu soledad de solterón gruñón, como te decía Lidia... que querías compartir el resto de tu vida..., junto a la sonrisa de ella;) para vivir todos los días, de tus días... hasta que la muerte los separe.
¡Cómo, hoy a dos años... de aquel día triunfal de aquella niña actriz, muere ¡el querido doctor Bermúdez...! dejándole a la vida una enseñanza pura y digna de admirar... y ¿porque no? de copiar... para que aquellos que puedan y quieran hacer el bien, ¡nunca duden!; que por los caminos de la vida... caminan descalzos, con frío, y con mucho hambre... muchos niños que se pueden llamar;
¡¡¡Victoria Laura!!!

NILDA
14/92/08
escrita...
9/11/82

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Comentarios:

Escrito por: Loreto_Silva       29/07/08 08:44
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Muy sentido y muy tierno.

Loreto.
Escrito por: nil_da       28/02/08 13:54
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Perdón debo borrar uno no me di cuenta que ya lo habia publicado...
mmmmmmmmmmmmmm
¿ya estoy vieja?
jajajaaaaaaaaaaaa
besos para todos...
Dios los bendiga
NILDA
Escrito por: Norberto       28/02/08 00:36
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Nilda, ya leeré algo escrito más reciente. Pero tu historia de la niña de las violetas emociona. Te salió bien, y no es nada fácil escribir tocando los sentimientos del lector sin afectar el efecto literario de todo texto de valía. Un relato con evidente moraleja en el ejemplo a seguir. Te saludo, Norberto.
Escrito por: ROCI_SOL1       25/02/08 20:59
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es un hermoso cuento
muy emotivo y con un gran mensaje
muy bien escrito
Escrito por: omenia       25/02/08 16:12
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Querida Nilda, es lo más lindo que he leído, te felicito.
Escrito por: avefenixazul       23/02/08 21:58
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Lo escribiste con todo el corazón, verdad???. Te salió maravilloso. Mil besitos de mi para ti.
Escrito por: Conec       19/02/08 17:23
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Amiga ya tuve el placer de leer este precioso relato, pero lo he vuelto a leer porque la verdad que engancha, besos Josan
Escrito por: Oscarhugo       16/02/08 05:44
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Ojalá todos tomemos esa decisión de ayudar a aquellos que nos necesitan. Un beso fraterno,
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