Anita Rotomayor

Categoría(s): Cuento

Anita caminaba arrastrando los pies, sin medir el peligro que significaba transitar esos oscuros callejones a tan altas horas de la noche, sus pesados pasos mostraban al que la veía la carga que arrastraba, toneladas de miseria, de injusticia social acumulada, de abandono injustificado, ya no recordaba lo que significaba ser amada, amada sin otro interés que el altruismo puro, poseída si, a cambio de una piedra de crack, o de unos pesos para comer, pero amada.... y el estigma que la marcaba le hacía creer que era apuntada por todos con el inflexible dedo escrutador e inmisericorde, podría decirse que era un despojo humano, a pesar de que aun reía, y a veces lloraba, como lloran todos los seres humanos, y aun así se veía un rayo de esperanza en el apagado brillo de sus ojos.
Esa fría y seca noche de barrio marginal, Anita equivocó el camino, las calles y avenidas se retorcieron maliciosamente con la única intención de desviarla a la oscuridad mortal de un callejón sin salida, caminaba oliendo un latón de pega para acallar el hambre, saltando sobre bolsas de basura desbaratadas por los perros, escoltada por ratas descaradas y confianzudas, se internó Anita en aquel callejón sin salida, oscuro y tenebroso, lleno de demoníacos espíritus y de fétidos efluvios, cuando reaccionó era ya tarde, en lo profundo del callejón una mano de acero le aprisionó un brazo, unos ojos desorbitados le quemaron su carita sucia, un lascivo gemido le taladró los oídos, no hubo palabras, un fuerte bofetón fue el preludio al más terrible de los finales, sus ropas harapientas le fueron arrancadas a jirones, un miembro viril gigante y mal oliente taladró sus carnes destrozando lo poco que de dignidad le quedaba, y por ultimo una puñalada, en medio del pecho, certera por necesidad, le quitó lo único que creía nunca le podrían quitar, su propia vida. El maleante hurgó en los bolsillos del desgastado pantalón vaquero que aun se asía a una pierna de Anita, un billete de diez, y un arrugado pedazo de papel, buscó en sus bolsillos un viejo encendedor para chequear su botín, si, era de diez pesos, y el papel, decía “Servicio Sanitario Nacional” , paciente: Ana Rotomayor, Prueba: HIV, Resultado: Positivo.

 

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Comentarios:

Escrito por: Oscarhugo       14/03/08 01:57
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¡Dios bendito! Impactante historia, impactante miseria; el Señor me perdone, pero creo que fue Su Justicia la que condenó al desgraciado.
Un abrazo fraterno.
Escrito por: lunazul       05/03/08 02:42
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CRUDO Y MERECIDO FINAL
Escrito por: ricardo48       04/03/08 02:05
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Una historia fuerte sacada de las entrañas de esta sociedad decadente con un final sorpresivo que deja un sabor agridulce.
Bien escrito y tratado te felicito. Un abrazo
Escrito por: andres555       03/03/08 19:58
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!Genial! ese final me despojo del silencio, me puso en otro plano y me transmitio el asombro que debio sentir ese mal nacido...quizas, despues de su, ahora, fatal faena, se sacudio el miembro intentando exorcisar su nueva condicion, quizas termino ahogado por algun lazo, una soga, en algun hotel de mala muerte. Si, genial, mira que el final da cabida a la imaginacion, le da oportunidad al lector de que se imagine y sienta lo que sintio el violador de Anita Rotomayor.
Escrito por: kaylita       03/03/08 17:31
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Tremendo relato, fuerte, el final impactante!!
Te felicito amigo, tu forma de narrar es extraordinaria.
Besitos…
Páginas: 1

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