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Anita
caminaba arrastrando los pies, sin medir el peligro que significaba transitar
esos oscuros callejones a tan altas horas de la noche, sus pesados pasos
mostraban al que la veía la carga que arrastraba, toneladas de miseria, de
injusticia social acumulada, de abandono injustificado, ya no recordaba lo
que significaba ser amada, amada sin otro interés que el altruismo puro,
poseída si, a cambio de una piedra de crack, o de unos pesos para comer, pero
amada.... y el estigma que la marcaba le hacía creer que era apuntada por
todos con el inflexible dedo escrutador e inmisericorde, podría decirse que
era un despojo humano, a pesar de que aun reía, y a veces lloraba, como
lloran todos los seres humanos, y aun así se veía un rayo de esperanza en el
apagado brillo de sus ojos.
Esa fría y seca noche de barrio marginal, Anita equivocó el camino, las
calles y avenidas se retorcieron maliciosamente con la única intención de
desviarla a la oscuridad mortal de un callejón sin salida, caminaba oliendo
un latón de pega para acallar el hambre, saltando sobre bolsas de basura
desbaratadas por los perros, escoltada por ratas descaradas y confianzudas,
se internó Anita en aquel callejón sin salida, oscuro y tenebroso, lleno de
demoníacos espíritus y de fétidos efluvios, cuando reaccionó era ya tarde, en
lo profundo del callejón una mano de acero le aprisionó un brazo, unos ojos
desorbitados le quemaron su carita sucia, un lascivo gemido le taladró los
oídos, no hubo palabras, un fuerte bofetón fue el preludio al más terrible de
los finales, sus ropas harapientas le fueron arrancadas a jirones, un miembro
viril gigante y mal oliente taladró sus carnes destrozando lo poco que de
dignidad le quedaba, y por ultimo una puñalada, en medio del pecho, certera
por necesidad, le quitó lo único que creía nunca le podrían quitar, su propia
vida. El maleante hurgó en los bolsillos del desgastado pantalón vaquero que
aun se asía a una pierna de Anita, un billete de diez, y un arrugado pedazo
de papel, buscó en sus bolsillos un viejo encendedor para chequear su botín,
si, era de diez pesos, y el papel, decía Servicio Sanitario Nacional ,
paciente: Ana Rotomayor, Prueba: HIV, Resultado: Positivo.
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