Me gusta mucho tu escrito...y es que podemos comparar a la vida con tantas cosas, con tantos otros papeles que en el universo nuestros pensamientos pueden asumir...Aquí me haces reflexionar y sentir de repente cansada al ponerme en tu lugar o en la voz que nos enseñas. Se siente cómo duele el paso inexorable del tiempo, la rutina sin escapatoria, el aire que entra y no se queda sino que vuelve a salir porque así lo ha dispuesto el motor inmóvil de todo lo que existe. Y ante estas circunstancias, entonces qué nos queda? Procurarnos la felicidad ya sabiendo a qué atenernos y con qué recursos contamos para salvarnos de la confusión. Amigo, un abrazo, y cuídate mucho.
todos los días hasta que no haya tiempo de reconocerlo; o nos quede reminiscencias de aquel teatro de la humanidad.
buen relato amigo
saludos
Renán