ANAIV

ANAIV

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esulta ilusorio pensar, recordaba, Anaiv, que tal carta de amor a la cual dedicó tantas horas en su preparación, hubiese servido para que aquel tipo a quien tanto quería y amaba se quedara un momento más a su lado (o es que en realidad nunca lo estuvo); aquella historia no demostraba más que su vida pasada y la proyección de una vida futura para ambos juntos, en la cual ella dejaba de ser ella y se entregaba a él en cuerpo y alma, olvidando todo lo vivido con parejas anteriores donde fue presa de la burla y sometimiento, para empezar una nueva vida, junto a su amado y a sus sueños.

Y es que Anaiv no era la típica chica que va declarando al mundo, ni a sus amigas, cuáles son los afectos que siente hacia alguien, por el contrario, su consigna de vida era “yo y mis sentimientos, para el resto indiferencia”. Su vida era así, la consiga de vida estaba ya definida, no hay cambios, no hay marcha atrás; y no por ser una chica tímida; sino porque sus experiencias pasadas y las circunstancias le habían demostrado que los sentimientos son para uno solo y no para compartirlos con el resto de personas que lo único que pueden sacar de ello es provecho para manipular y jugar con ellos.

Tal determinación en sus quehaceres la llevó a retirarse de casa, a alejarse de las personas a quien tanto quería, sus amigas, y a renunciar a un mundo que le prometía un sin fin de oportunidades por su dotes estéticos e intelectuales, para poder estar con cualquier tipo que mostraba afecto, o respeto hacia ella e incluso a poder vengar aquellas experiencias que años atrás  la marcaron de por vida.

En el ámbito profesional gozaba de prestigio por la dedicación y entereza hacia las labores que desempeñaba como miembro de uno de los ministerios, que más dolores de cabeza proporcionaban a los gobiernos de turno, debido a las exigencias que presentaban mediante huelgas, paros, y demás manifestaciones sociales, que tienen su origen en la resistencia pacífica de Gandhi hacia Inglaterra en la década de los ochenta, en fin; Anaiv enfocó todo su potencial desarrollado y aún por desarrollar en su trabajo que satisfacciones le daba, por el alto sueldo que recibía y  además porque contribuía a la mejora de la calidad educativa de su patria. Cada noche cuando la congoja y el sentimentalismo por estar con alguien a lado la quería asediar, automáticamente tales pretensiones mentales eran evadidas y se dedicaba de lleno a sus novelas con un alto contenido histórico, considerados su afición.

El trabajo que realizaba era básicamente de asesoría al departamento de pedagogía ubicado en el pabellón A, 384 del ministerio de educación, que en esos momentos estaban analizando qué instrumentos de investigación educativa eran los más pertinentes para poder medir la calidad y el nivel de enseñanza de los docentes en servicio. El ejercicio de sus funciones como asesora le trajo méritos que ella jamás imaginó como fue un buen sueldo, vacaciones pagadas, seguro gratis, y la de ser considerada por la opinión pública como una de las mejores docentes preparadas en su rama. Fue aquí en los pasillos del ministerio, específicamente en el pabellón C, cuando fue a entregar un primer avance a la oficina central, que lo conoció; él cumplía con la labor de secretario del vice-ministro de Educación por lo que recibió los documentos con gran prisa que no le dio tiempo para saludarla, simplemente ella entregó lo que tenía que entregar y él recibió los documentos como parte de su labor a desempeñar. Apenas cruzaron palabras y se miraron, la indiferencia de ambos era abismal, imposible de medir, incuantificable para analizar, indescriptible para narrar; pero así se conocieron.

Anaiv apenas había leído el nombre de aquel tipo pues el solapín que prendía de su pecho le llamó mucho la atención a causa de que la letra con que estaba escrito su nombre; era una de su preferidas “Badley Hand ITC”; esa letra le encantaba, le parecía tan elegante y digna de ser usada en los trabajos que realizaba pero que no se lo permitían porque la más empleada en asuntos públicos es arial 12.

Las noches en el Café- Bar del jirón progreso 2324 en Breña, eran interminables, allí ella se desenvolvía con una soltura y naturalidad propia de su juventud y belleza; tomaba, bailaba sola mostrando una complexión atlética producto del uso de vestidos que dejaban poco a la imaginación y unos cabellos ondeados de color castaño que se deslizaban de un lado para otro como si el aire contribuyera a que mostrara una gran belleza, que era única en aquellas noches.

Los dueños del Café- Bar estaban encantados con la visita semanal de tan prestigiosa asesora educativa, pues la clientela masculina había ido en aumento desde que ella frecuentaba semanalmente este lugar. Anaiv iba sola porque siempre estuvo sola siendo esto el punto atrayente para cualquier hombre que tuviera pretensiones de pasar un aventura con ella; sin embargo Anaiv ni loca que estaba para acostarse con cualquiera que le hablará bonito, “no, no”, les decía, “mejor llévame a la guillotina porque preferiría perder mi cabeza al igual que Luis XVI en la Revolución Francesa antes que enfermarme de alguna ITS” y proseguía, como estás aguantado porqué mejor, no te buscas una puta acá al frente donde abundan y le dices que te haga el servicio completo, ella sí aceptaría tu proposición y fiereza”. Más de una vez tuvo que golpear a cuanto quiso sobrepasarse con ella y los de seguridad los expulsaban por órdenes de los dueños que veían en Anaiv un imán de belleza y dinero. El único interés que tenía ella era la de poder conversar con cualquiera que le podía ofrecer su compañía y además un buen tema de discusión, así se pasaba todos los sábados y amanecer del domingo; su vida se había vuelto tan rutinaria, situación que ella odió siempre.

En el trabajo no hizo amigos pero sí tuvo muchos conocidos entre ellas Susana y Carlos, con los cuales conversaba y se divertía a la hora del almuerzo y de la salida, ellos eran trabajadores del mismo departamento de pedagogía, ambos habían estudiado Educación  promoción 1999 en la  Universidad San Marcos. Se habían hecho grandes compañeros de trabajo pero no más que eso, ella nunca perdió el horizonte  respecto a su decisión de ser para ella misma; los tres reían, se enojaban, platicaban, pero nunca develaba lo que sentía o lo que le pasaba muy dentro.

En esas noches bohemias que eran semanales, nunca pidió que nadie la acompañara, preferiría ir sola ya no por cuestiones de desamor como fue en un principio, ahora sentía la maldita necesidad de volver a encontrarse con ella misma, de no ser más que para ella misma y para su trabajo; su vida dio un giro de 360º, de ser una muchacha comunicativa  y moralista simultáneamente a lo que pensaba y sobre todo a lo que sentía; rodeada de mucha gente que la quería y valoraba por lo que era, pasó a estados de soledad donde  la incomunicación se vuelve absoluta, y poco incomprensible para quienes conocieron a una Anaiv muy opuesta a lo de antes. Sus padres prefirieron respetar la desición de su hija y dejar que se fuera de casa, total su papá decía, “ella ya está grandecita como para asumir la vida independiente”; sin embargo la mamá de Anaiv vivió momentos de profunda tristeza mas comprendió que era mejor que su hija aprendiera por sí sola y ya no con el apoyo de su padres, que de una u otra manera facilitaban su vida en cuestiones de atención, porque cuando llegaba de estudiar o trabajar, su mamá la esperaba con un almuerzo delicioso y ya para la noche el papá también iba a su encuentro con un rico lonche que el mismo preparaba, en el cual nunca faltaba café.

Todos pensaban que este estado no era más que una pataleta y que en cualquier momento ella regresaría a pedir disculpas por lo ocurrido, pero qué es lo que había ocurrido para que ella cambiara tan profunda y repentinamente y que dañara a personas que nada o poco tenían que ver con lo sucedido. Anaiv no detalló nada al respecto sólo decía que era momento de olvidar todo lo vivido con parejas anteriores, al parecer esa fue la causa principal, de seguro, que algo la había dañado sobremanera; fuera de ello, Anaiv era otra y esa es la cuestión.

Todo cambió, ella cambió, sus relaciones sociales cambiaron, se volvieron más utilitarias, para ella los valores tradicionales representaban una moralidad cautiva, producto de la creación de personas débiles y resentidas con la finalidad de que la sociedad tuviera comportamientos de sumisión y conformismo (idea que recogió de uno de los más grandes filósofos alemanes del siglo XX), no era esbirra de las normas que la rigen y mucho menos la peruana, que tantos modelos culturales ha copiado de otros países no pudiendo crear una propia moral e identidad nacional; encima de todo, sólo las personas se adecuan a ella sin preguntar si quiera, sí está acorde a su realidad.

Nunca dio marcha atrás, le costó mucho desprenderse de lo que por años había constituido su vida: su familia, amigos, amigas y parejas; pero de la profesión que con tanto esfuerzo sus padres le dieron; no se desprendió, le valieron de por vida y eso constituía la mayor herencia dejada por ellos. Con su profesión logró lo que tanto divagaba cuando era apenas una estudiante de educación, trabajar en ese monstruo con mil cabezas y patas como es el ministerio de Educación. Siguió especializándose en los postgrados que constituyeron años más de estudios y dedicación pero que permitieron llegar a donde estaba ahora. Sin lo realizado hasta ahora jamás Anaiv se hubiese podido retirar de casa, considerando, que para ello tenía que poseer un lugar donde vivir y dinero para poder solventarse, y es que el trabajo le llegó justo en el momento indicado, aquella llamada, de una apreciada profesora de donde estudiaba, por un puesto de trabajo  le ayudó a que cambiara sus quehaceres y existencia.

Como era ya casi costumbre, un sábado cualquiera salió de trabajar pero esta vez antes de la hora indicada dándole tiempo para llegar a casa, prepararse algo de comer mientras escuchaba las noticias por canal internacional, pues tenía un dominio del inglés bárbaro, después, revisó su correo electrónico con diez mensajes nuevos de personas que había conocido en el Café-Bar, los cuales le hacían miles de propuestas para salir con declaración de amor incluida que eran usuales advertir en su computador y que ella eliminaba casi inmediatamente pues ningún interés tenía de formar alguna relación con ellos ni con nadie. Ya eran casi las ocho y media y estaba siendo presa del amodorramiento y sueño; pero no podía perderse ese sábado de fin de mes de julio, donde el Café-Bar celebraría las fiestas patrias, tirando la casa por la ventana. Entonces se levantó, realizó una rutina de ejercicios, se duchó, se vistió rápidamente con un vestido atrevido y llamativo como cada sábado, se peinó y maquilló logrando un parecido colosal con la diosa Venus romana o Afrodita para los griegos.

Tomó su auto y se dirigió rumbo a Breña, donde la fiesta estaba apenas comenzando; cuando llegó los dueños le esperaban en la puerta, estacionó el carro en el lugar de siempre y salió de él con una brillantez que dejó desconcertados y admirados a cuantos se disponían a entrar a dicho local. Tomada del brazo de uno de los dueños se dirigió a la mesa correspondiente como cada sábado, pero este sábado era especial y no sólo por ser 28 de julio sino por algo más.

La decoración del local era bastante recargada por no decir huachafa, ningún espacio se libró de los colores rojo y blanco y hasta los mozos vestían de ese particular color; nuestra bebida de bandera, el pisco, no pudo faltar y su consumo se hizo tan extensivo que hasta Anaiv bebió un par de copas, a pesar que no era su preferido ya que preferiría mil veces tomar whisky, ya sea mezclado o sin mezcla.

La clientela era numerosa no se podía caminar y mucho menos bailar, esta vez se tenía que reservar aquellos movimientos sincronizados de un lado para otro, de atrás para delante, con un compás propio de los profesionales de academia de baile; para el otro sábado. Se disgustó un poco por tal motivo, pues, el baile era el hobby que le permitía quitarse el estrés de lo acaecido en la semana. Pero bueno, no todo lo que formaba parte de su vida estaba totalmente eliminado esa noche, aún le quedaba muchos whiskys y cervezas por beber y por conocer, a cuanto individuo se acercase a ella para entablar, eso sí, una interesante y productiva conversación que era fácil que realizara; puesto que sus conocimientos en pedagogía lo aplicaba de manera inmediata para el desarrollo de temas de los cuales tenía un buen dominio. Empezaba su parlamento recogiendo los saberes previos del tema, preguntándole por tal o cual cosa con ayudas de las imágenes que decoraba el local o simplemente permitía que su oyente se imaginara lo que ella describía; luego brindaba la información nueva-actual, no escapando de la realidad de la persona, por eso, ejemplificaba cada asunto manifestado y convertía cada “clase en el bar” en significativa; donde el proceso de la sinapsis se daba a mil por hora. Sus clases dictadas en colegios nacionales ya no eran añoradas como antes; en el Café-Bar, había hallado un colegio donde se presentaban alumnos-adultos de todas las edades, prestos a conocer y aprender hechos nuevos de manera personalizada.

Al momento de levantarse de la mesa, donde estaba instalada, dio un giro de medio cuerpo hacia el lado izquierdo del local en busca del mozo para que le trajera una jarra de cerveza, y se percató del solapín que semanas atrás le habían llamado la atención porque el nombre de aquel tipo estaba escrito en la letra que era su preferida. ¿Algún trabajador del Ministerio, vendrá acompañándole?, se preguntó. Entonces procedió a llamarlo, la distancia entre los dos esta vez era de una mesa de pareja.

-                      Oye, tú. ¿Vienes sólo?
-                      Sí. Respondió. Extrañado que tan atractiva chica fuera a su llamado.
-                      Entonces que tal si tomamos juntos un rato.
-                      En realidad estaba esperando a unos amigos, no te ofendas, me gustaría sentarme pero ellos pensarían que estoy ocupado y se irían del local.
-                      Bueno entonces ve a buscarlos.

Se alejó y Anaiv pudo percatarse que aquel tipo tenía una figura escultural y una caballerosidad no lindante con el machismo, que lo notó cuando le trajo un whisky en paralelo que buscaba a sus amigos.

-                      Mis amigos no vendrán. Ya son casi las doce y es imposible que vengan de muy lejos.
-                      Entonces porque no los llamas. Sugirió Anaiv.
-                      Intente llamarlos y de ambos el celular está apagado. Disculpa que te moleste con mis asuntos, pensé que vendrían e incluso tu invitación de sentarme aquí la iba hacer extensiva también a ellos, Anaiv.
-                      Dijiste mi nombre y yo no te mencioné en ningún momento cómo me llamaba, es más, casi todos aquí me conocen y me llaman por mi apellido. Inquirió

Se puso nervioso, situación que disimuló rascándose la cabeza, como si a través de ello Anaiv iba a olvidar lo que escuchó segundos antes.

-                      ¿Trabajas en el Ministerio de Educación? ¿verdad?, por eso sé tu nombre, y ahora ¿me puedo sentar?
-                      Claro, siéntate, le respondió.
“Este tipo sabe más de mí que yo de él, de seguro que debe haber leído cualquier diario local para estar informado respecto a mi nombre y función”. Pensó.

-                      Anaiv, dijo, ¿estás incómoda con mi presencia?
-                      No, no, sino que me puse a pensar qué estaría haciendo mi familia en estas fiestas. Eso es todo, Cuéntame, debes ser un amante de la lectura de los diarios y de las noticias que pasan por la televisión.
-                      No veo televisión y mucho menos la nacional, salvo en la hora de almuerzo donde miro programas de cable. Los periódicos tampoco los leo, prefiero los libros que no tocan temas sesgados por la política actual.

Anaiv llamó al mozo para que trajera la jarra de cerveza que pidió minutos atrás, además de una cajetilla de cigarro que era imposible ausentarse eso sábados. Él fumaba y tomaba tanto o más que ella, ambos se estaban divirtiendo mucho, las clases en el Café-Bar pasaron a un segundo plano y la conversación era de igual a igual.

-                      Así que no miras televisión nacional e internacional, ni lees periódicos; entonces cómo es que te informas de los acontecimientos actuales que suceden en el Perú y el mundo.
-                      Lo que ocurre es que no me interesa lo que suceda y mucho menos en el país; yo sigo mi vida trabajando y cumpliendo mis deberes, leo lo que disfruto y me divierte seleccionando de esa manera mis lecturas. Eso es todo.

Si en algo coincidían era su rechazo a lo nacional, lo que a centímetros de distancia era poco improbable corroborar pues con un hinchazo de pecho todos los asistentes del bar entonaban cuanta canción decía la palabra PERÚ, y algunos derramaban lágrimas develando qué tan jodidos estamos los peruanos (estando en su tierra de hecho que las lágrimas eran de pena y no de alegría).

-                      Coincido contigo respecto a tu rechazo a lo nacional, me da mucho asco la política y es eso lo que más se plasma y vende en un diario, noticieros de la TV o simplemente la radio. La política es presentada como poder para fortalecer sólo a una élite económica, en un país donde supuestamente se vive en un tipo de gobierno democrático, que por etimología significa ”gobierno del pueblo” pero que en la realidad el beneficiado no es el estado sino el gobierno y su séquito.
-                      Es tan desesperante y penoso ver cómo cada cinco años aparece cuanto payaso quiere incursionar en la política, ya sea postulando como legislador o como presidente. Recuerdas, en las elecciones pasadas hubo más de 20 candidatos a la presidencia del país, ni siquiera en China las cédulas sufragio fueron tan extensas como lo fue aquí. Fue una completa payasada que tuvo ecos en el mundo. Complementó él.
-                      Es cierto, sonrió Anaiv, es así como se maneja la política en nuestros días, sólo se necesita una persona demagoga, que hipnotice a la gente y producto de esta sumatoria sale García, nuestro actual presidente. La política es un tema que prefiero no seguir hablando, no quiero tener jaqueca y mucho menos renegar por ella; mejor demos un vistazo a lo que hace la gente en el local.
Ambos dieron un vistazo prolongado y prosiguieron.
-                      Es gracioso la imagen que muestran. Todos se abrazan, bailan, cantan, lloran, toman, comen; acciones realizadas en nombre de la patria según dicen, “que les vio nacer”. expuso él.
-                      ¡Qué patética es toda esta gente, producto de la embriaguez!, exclamó Anaiv. Se nota que el disque amor a la patria sólo lo demuestran los 28 de julio; fecha en la que se proclamó en teoría la independencia peruana mas no la dominación española que aún perduró hasta 1824. Sumándose el desconocimiento e ignorancia, de toda esta gentualla, de los sucesos ocultos de la acción libertadora del norte y del sur con sus máximos exponentes durante nuestra independencia; donde la imagen de San Martín y Bolívar además de otros próceres y precursores está limitada a una alegoría casi oda y égloga cegadora de sus obras no dándole la seriedad o el análisis hermeneútico del verdadero hecho de la intervención inglesa.
-                      Es así como se maneja la educación peruana a nivel nacional, son pocos los maestros que orientan a sus alumnos a pensar críticamente y les brindan la información histórica objetiva; por lo general, las estructuras, coyunturas y hechos, clasificación planteada por la escuela francesa de Annales, responden a la subjetividad del profesor o a su ignorancia generalizada y preocupante en el país. Complementó.
-                      Es cierto todas estas personas que tuvieron un maestro, no son más que el producto del déficit del sistema educativo, que año tras año muestra su ineficiencia a nivel de calidad de la preparación de los docentes, que por lo general son renegados con otra vocación; que vieron en la docencia un sueldo seguro y demás beneficios que otorga el estado. Cabe destacar que en el Fujimorato se abrieron cuanto pedagógico se quizo, pues las leyes eran poco claras en su constitución, incrementando de manera desorbitante el número de docentes preparados de manera precaria. Es por ello que espero que mi apoyo respecto al análisis de instrumentos que midan de una manera objetiva y óptima la calidad y el nivel de enseñanza de maestros en servicios prosiga y se concretice en un recojo y acumulado de datos para su posterior toma de desiciones, según lo que arroje las cifras para una mejora en el servicio educativo. Completó ella.
-                      Yo también espero eso, Anaiv. Respondió con sinceridad.

Las compatibilidades y discrepancias de ideas bien señaladas sin rodeos, agradaron mucho a Anaiv, la conversación acompañada de un buen número de jarras de cerveza complementó de manera perfecta su ligazón, ambos eran uno, la calma que irradiaba ella y él eran únicas; la comodidad de estar a su lado le hizo pensar que tal vez era él, quien le podía devolver lo que había perdido años atrás, el amor. Se ilusionó, soñó con él en los minutos que el silencio acompañaba su diálogo; se encontraba tan extasiada con sus sentimientos que pensó in situ declárale su amor en pleno Café-Bar y dedicándole y cantando esa canción que por años constituyó su tara sentimental.

Las horas avanzaban avecinándose poco a poco el amanecer, los clientes iban retirándose del local para descansar o continuar la parranda por otro lugar, la imagen del local con pocos clientes dio un toque mágico favoreciendo a la soledad  de ambos para establecer aún más esa unión furtiva y necesaria para uno y otro.

La razón ya no era parte de ella y tampoco de él, el licor hizo lo propio para que ambos incontrolados en sus impulsos dieran rienda suelta a lo que deseaban en ese momento; después de haber conversado por 5 largas horas: besarse, abrazarse y acariciarse. Y así lo hicieron, situación que dejó extrañado a los dueños del local, ya que por primera vez su “clienta estrella”, realizaba tales actos.

Los besos y miradas que él le proporcionaba la dejó absorta del mundo y de su razón que también la había pedido por el maligno trago, se odió en cuestión de segundos por estar en esta situación nuevamente, sin embargo, su atracción por él era más fuerte que tales ideas de animadversión. Ambos no gesticularon palabra después de lo sucedido, el único lenguaje que pusieron en práctica fue el no-verbal. Salieron del local abrazados como si se conocieran mucho tiempo atrás. Anaiv dirigió la marcha hacia el auto cuando de pronto recordó que media hora antes había llamado a Susana y Carlos para que vinieran y se sumaran a la conversación, aunque dudaba mucho que iban a estar a la altura, sin embargo poco le importó que sus amigos le llamaran y gritaran para que dejara de subir al auto, ella subió y su acompañante lo hizo como copiloto y se marcharon a quién sabe dónde.

Una vez que llegó a su casa, descansó por horas prolongadas, el ajetreo de la noche anterior había producido en ella mucho cansancio que ni tiempo tuvo en un principio de pensar cómo es que llegó hasta su departamento y peor aún estar dormida en su propia cama y no en el sillón como siempre acostumbraba hacer todas la madrugadas del sábado. Ya para la tarde del domingo recordó con mucha alegría lo que había ocurrido la noche anterior fue una alegría pues para ella “el amor había vuelto a sonreírle”, se enamoró de él de una manera inmediata después de conocerlo y no pudiendo controlar sus sentimientos y pasiones, pasó a redactarle en la computadora una carta en la cual los manifestaba de una manera sincera y tonta. Los detalles en acciones y palabras de su amor abundaban en la carta que fueron 4 hojas la que concluyó con un I LOVE YOU, al más puro idioma inglés.

De regreso al trabajo no quería verlo aún, preferiría que Susana llevara antes la carta para que él la leyera y cuando ya se volvieran a ver, pensaba Anaiv, que él la buscaría y que  ambos se abrazarían y besarían en señal que él también la ama. Anaiv hizo todo lo pensado, le dio a Susana aquella carta para que se la llevara y no se encontró con él; después de la entrega Anaiv se arrepintió por tal acto, considerándolo estúpido y precipitado. Él no daba señales de vida después de lo ocurrido y tampoco ella iba a ir a buscarlo por su orgullo, prefirió esperar calmada para que él también hiciera lo propio por esa declaración de amor por carta, mas no hubo respuesta después de varias semanas.

Él la quería, sí que la quería, la quería lejos de él, esa era la única manera de querer que conociera y que pusiera en práctica con ella. ¡Qué manera tan rara de querer!, exclamaba Anaiv cuando recordaba aquel amor tan sincero que sintió por aquel tipo tan extraño y a la vez tan determinante en su vida; ya nada podía ser igual, a pesar que nunca estuvo con él, a pesar que sólo su afecto lo manifestó a través de esa carta, qué extraña y qué estúpida se sentía, qué pena sentía, qué ganas tenía de salir corriendo de su departamento para ir a buscarlo y declararle frente a frente su amor y no mediante una carta que no cumplió la función que ella requería en ese momento, considerando que lo que necesitaba Anaiv aquel día era que él la mirara y que le dijera lo que por teléfono le dijo, después de 23 días de haber leído la carta, “Yo también te quiero Anaiv, por eso te tengo que mantener alejado de mí, discúlpame, ADIOS” ; así se despidió no dejó que ella dijera nada, tampoco dijo nada; sólo sintió un dolor profundo, un dolor que jamás había sentido en su vida; tantos sentimientos reprimidos y anulados por tanto tiempo fueron sentidos a la vez y hacia una misma persona que ni siquiera se manifestó después de la llamada.

¿En qué estado psicológico se encontraba?, ¿qué situación específica estaba pasando para que actuara de esa manera?, al parecer él no mostraba ningún tipo de conducta en la cual exponía que también la quería a ella, sólo lo había hecho por teléfono, sin embargo, había contradicciones, él se estaba alejando de ella porque la quería, que extraño resulta esto, ¿verdad? era una manera de querer muy extraña, que Anaiv desconocía o es que ella no sabía querer.

Los recuerdos de él la torturaban cada noche, en sueños él la tenía en sus brazos, le acariciaba y besaba cada centímetro de su cuerpo, le decía palabras de afecto  y hacían el amor con un desenvolvimiento y soltura que era como si se hubiesen conocido en otra vida. En la habitación había un fondo musical que acompañaba cada movimiento malabárico y jadeos que en la cama realizaban, donde sumaban la experiencia de él y ella convirtiendo el sexo en una alegoría a la propia naturaleza, que feliz se sentía por tal acto de amor en la propia tierra. Qué felicidad furtiva se suscitaba todas las noches, y qué tristeza prolongada y nauseabunda sentía todas las mañanas y tardes porque su recuerdo se disolvía con el frío de la Lima tan agobiante y fea mientras que en las noches el calor y la pasión eran presa fácil de sus sueños y de sus recuerdos. Como cada noche se mostró dispuesta a recordar de nuevo a su amado entre sueños, se durmió de una manera tan inesperada que de pronto escuchó la voz de Susana.

-                      Anaiv, despierta, tu familia ha venido a visitarte.
-                      Susana, ¿qué día estamos hoy? Pregunto Anaiv a su querida amiga.
-                      Es 03 de agosto, le respondió.
-                      ¿Qué es lo que paso? ¿Dónde está “él”? Susana él venía conmigo en el carro.
-                      No me desesperes, con calma te voy a explicar. Tuviste un accidente cuando salías del Café- Bar rumbo a tu casa. Carlos y yo vinimos a recogerte porque nos llamaste, pero sin embargo, subiste al carro hablando sola y manejaste unas cuantas cuadras cuando de pronto chocaste con otro carro que venía en dirección contraria. Estabas tan ebria que apenas te pudimos detener; cuando se dio lo del accidente pensamos que te habías muerto sin embargo fuimos automáticamente a ver lo que había sucedido y te encontramos tendida en un baño de sangre e inconsciente, llamamos al hospital y la ambulancia vino y te atendió rápido; estuviste en un coma profundo y hoy después de 5 días de estar hospitalizada te levantas.
-                      ¿Y él?
-                      Él, ¿quién es “Él”?
-                      “Él”, es el tipo del cual me enamoré en cuanto tuve una conversación en el Café-Bar e incluso después de conocerlo, el lunes le escribí una carta en la cual le declaraba mi amor y se lo mande contigo Susana ¿te acuerdas? es el secretario del vice-ministro de Educación que llevaba puesto un solapín donde estaba escrito su nombre con la letra que más me fascina.
-                       Anaiv, nunca existió la carta en la cual le declaras tu amor, ni tampoco aquel servidor público que trabajaba en el ministerio de Educación y que llevaba puesto un solapín donde estaba escrito su nombre con la letra que más te fascina, eso corresponde a tus sueños, amiga. Además es imposible que hayas escrito el lunes la carta, pues, estuviste en coma por cinco días y recién hoy puedes articular palabra.

 La tristeza la invadió nuevamente, tales ideas que había asumido como verdaderas habían sido más que producto de su mente, mente que habían elucubrado tal historia de amor de manera inconsciente, por la añoranza de no pasar hace muchos tiempos tales situaciones en la cual ella se enamoraba de una manera inesperada y casi inmediata donde era presa del sentimentalismo; convirtiéndose en un amor furtivo, fugaz, imposible de ser circunscrito como un amor más, el conocer poco a la persona con quien compartiría su vida le llevó a caer varias veces en la misma situación, situación que fue periódica y que acrecentaba aún más su dolor por tener que desengañarse cuando conocía profundamente a quien tenía como pareja. Los planes y sueños eran diferentes entre ella y todos los que conoció, nunca pudo concretar algo serio con alguien, su forma de vida para ella era súper divertida, pero no todas sus parejas compartían los mismos gustos que ella, su interés por la lectura y el baile eran tan contradictorio que pocos comprendían tan desigual gusto. Así es como funcionaron las relaciones de pareja que tuvo y que jamás volvería a tener Anaiv.

Vivian Rivera

 

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Comentarios:

Escrito por: ISISLA_2       11/12/07 00:18
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Claro, Lino, gracias por tu extenso comentario, si que me vas a ser de gran ayuda por tu sinceriadad en los comentarios, lo has analizado a fondo gracias nuevamente, haber si pronto lees una Anaiv renovada, y no mezclando esos tres partes que tiene la historia. Nos estamos leyendo.Vivian.
Escrito por: Aurelio       10/12/07 17:09
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Lino te dijo exactamente lo que yo en una ocasión anterior, cuando hablábamos de este escrito, ¿recuerdas? Podrías reescribirlo, mejorarlo.
Escrito por: Linosangalli       10/12/07 15:09
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Vivian, te confieso que tuve que bregar mucho para llegar hasta el final de tu relato. Vamos a descomponerlo en tres partes netamente definidas. 1ªTe tomas una inmensidad de palabras para describir el entorno de tu personaje, aprovechando para realizar un ensayo sobre el sistema educativo del país, lo cual no creo que venga al caso y no tiene mucho o nada que ver con la historia en sí, ya que es un relato y no lo anterior. 2ª Te acercas demasiado a la novelita rosa, si es que por momentos no cruzas claramente su límite, utilizando clichés y frases de cajón. Por otro lado la personalidad de tu heroína es bastante confusa. Por un lado (de día y durante la semana) es una seria educadora crítica del sistema, para convertirse los fines de semana en una provocadora (calienta-huevos, les llamamos los hombres)casi libertina en solitario. 3ªEl epílogo, que es lo más rescatable. El final que planteas acerca del accidente y todo el sueño producido por el estado de coma (Que para ser sincero, se adivina desde que ella toma el volante del auto) está bastante bien logrado, aunque vuelves a internarte, ésta vez con mayor intensidad, en la novela rosa.
Ahora, lo malo es que los tres elementos se entremezclan durante todo el relato, restándole fluidéz.
Me parece que tienes buen material, como para revisarlo todo, cortar mucho y reescribir algunos pasajes.
Espero que mi comentario no te incomode, es sólo mi opinión. Bueno, como educadora que eres, sabrás comprender que el análisis que hago es con los mejores deseos.
Un beso
Lino
Escrito por: Aurelio       16/11/07 17:14
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Transcribo de nuevo:

Algo pesado, pero sustancioso en cuanto a relaciones personales. Además de algunas pequeñas contradicciones en la trama, me parece muy bien para un primer trabajo (al menos el primero que publicas en escribeya, al parecer).

Pero has mejorado, sin duda, aunque lo tuyo no es la narrativa.
Páginas: 1

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