Ana era una diosa.
Y los mortales que juegan con diosas
se friegan
sin cesar.
Pero él decidió
arriesgarse. afrontó la situación
totalmente convencido.
Aunque parezca mentira Ana fue consecuente con él,
aunque, por momentos, inconstante. En ocasiones afirmaba quererlo.Pero también
lo llamaba como " su preferido".Un rango a todas luces inferior en la escala
amorosa.
Incluso comenzó a mostrarse distante . Argumentaba la necesidad
de realizar viajes impostergables.
Durante los mismos reinaba, por su
parte, el silencio, al que sólo él lo interrumpía.Y entonces las cosas parecían
volver a encaminarse.
Inquieto, decidió jugarse. Le propuso " matrimonio"
en fecha muy cercana.Aunque esto era un eufemismo puesto que él era
casado.
Si bien Ana pareció estar de acuerdo, le recordó que debía hacer
un corto viaje antes, despejando compromisos y necesidades.
Otra vez la
espera irritante, el comienzo de la confusión, hasta casi la duda.
Como
afirmé anteriormente, ella era una diosa. y él , un simple mortal . Comenzó a
pensar que la vida no tenía el menor sentido y que hasta los muertos eran menos
acongojados que él.
Porqué no transformarse en un ser mitológico ,
cercano así a las deidades y ver las cosas desde un césped rodeado de marojos
como los de Andalucía.
Asterión.
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