


| Escritor: | marion |
| Públicado: | 24/02/2008 |
Andrea se despertó a media noche con la certeza absoluta de haber cometido un tremendo error al aceptar dormir con Alfredo; recordaba con toda claridad cada uno de los detalles del encuentro amoroso, las caricias, los besos, los susurros que solamente dos amantes se atreven a decir incentivados por la pasión. La tarde había sido preciosa, la casa que la empresa arrendó para los trabajadores era encantadora, ubicada en el sur del país, se encontraba rodeada por una increíble vegetación, alerces milenarios hacían del entorno un lugar mágico. Todos los presentes, compañeros de trabajo en su mayoría se sentían eufóricos después del largo camino recorrido para llegar hasta allí, el ambiente era de innegable alegría y relajo, tres meses de duro trabajo se habían premiado con un fin de semana a orillas del lago, lejos de todo incluso de la cordura y el recato.
Al llegar algunos decidieron descanzar un rato, la gran mayoría en cambio quería aprovechar cada uno de los instantes de esta merecidas vacaciones, si bien entre los presentes no existían lazos de amistad, los meses detrabajo compartidos los hacían sentir extráñamente unidos...
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