Amor de verano:

En una tarde de verano el entro para comprar una tarjeta telefonica, queria hablar con sus familiares queridos, ellos se encontraban muy lejos, el los tubo que dejar por razones mas fuertes que su amor.  Al entrar al local sonaron unas campanitas que se cuelgan en las puertas para avisar que alguien entra, el no vio a nadie ni la persona en la registradora, andubo por los pasillos para localizar las tarjetas telefonicas, en eso salio una mujer de un pasillo, era muy cordial y amable la dama. 
 
Con una gran sonrisa lo saludo y le dijo -en que te puedo ayudar?  Al mismo tiempo ella siguio caminando, calzaba unos zapatos veraneros, tacon plano y abiertos del talon y un poco de enfrente, los zapatos eran de color cafe oscuro, vestia un vestido blanco de tela muy ligera, (casi transparente) su pelo suelto negro liso, su caminar con una cadencia esbelta y no podia faltar su perfume dulce y suave.
 
El hombre quedo anonadado al ver a una mujer de baja estatura tan atractiva y bella, el era una persona que podia pasar desapercibido en una fiesta, (pero con una gran personalidad al platicar) era mas alto que ella, pelo corto y liso, su peso era termino medio, vestia unos pantalones cortos caquis, una playera verde ligera y unas sandalias de piel color negro.  Fingio ser timido y le dijo en un tono suave -busco tarjetas telefonicas, tienes?-  siempre esquivo la mira mientras le preguntaba por las tarjetas, mas sin encambio ella busca los ojos de el, queria tener un contacto visual. 
 
El no queria que lo delatara su mirada, no queria que ella se diera cuenta que el se sentia atraido por ella.  Lo que el no sabia era que ella no le responderia hasta que el la mirara y de un momento a otro el no tuvo otra opcion que mirarla; por fin se pudieron mirar los dos y para sorpresa de ella, no supo que responder, cundio el silencio.  La mujer se habia quedado con los labios callados, inmoviles y el cada instante la miraba mas fijamente.  La quimica, el gusto, la atraccion fue inmediata por ambos.  Al cabo de muchos segundos ella le pudo responder y dijo:
-Si tengo tarjetas telefonicas-
-Dame cinco- El respondio sin quitarle la mirada.
Ella le pregunto -Para donde llamas?
-Yo llamo a la Ciudad del Sol- El repuso.

-Yo soy del norte- Dijo ella con un tono ameno nervioso.   El le pago y la mujer le dio el vuelto, (cambio)
pero los dos quedaron atonitos.
El se despidio y le dio una sonrisa de nos volveremos a ver, y ella mas atrevida como una mujer moderna y  con conviccion le dijo -aqui estamos para ayudarte.
 
El salio y la puerta al cerrar las campanas colgantes cantaban los sonidos mas bellos que jamas habian escuchado los dos, al alejarse el deseaba encontrarse con ella de nuevo y ella adentro pensaba lo mismo.  Desde ese momento los dos eran mas alegres, positivos y cordiales con los demas, ese encuentro tan comun los habia cambiado.
 
Pasaron los dias y ella lo esperaba desesperadamente y el las ancias lo torturaban por dentro pero no queria que ella pensara que volvia tan rapido por ella, el era un tipo muy argulloso tonto; despues de diez dias que el los conto, no se pudo contener mas la espera y fue a la tienda donde habia encontrado a la dama, mujer.  Para sorpresa del el, ella no estaba, no lo podia creer, por un momento penso lo mas extremo:"acaso no la volvere a ver jamas?"  Ni compro nada, solo dio unas vueltas por los pasillos de la tienda y salio sin mirar al hombre que estaba en la registradora donde ella habia estado la primera y ultima vez que la vio.  Se alejo del local abatido y arrepentido, se dijo asi mismo que por que no le habia pedido su numero telefonico el dia que la vio.
 

Las horas pasaron, llego la noche y se fue a recostar a su recamara; mirando al techo pensativo, con la mirada perdida habia decidido ir al otro dia a primera hora.  Al dia siguiente, cuando los carros pasaban, cuando los rayos de sol se asomaban, cuando los ninos esperaban el autobus escolar, el estaba listo, despierto, arreglado para ir al encuentro con esa mujer que lo habia dejado  ansioso, sin sosiego.

 

El salio de su casa con seguridad de que ella estaria alli donde la vio la primera vez, con la misma sonrisa amable pero coqueta, su paso era firme al encuentro, una manana humeda y soleada, de esas que es mejor estar en la playa por que el viento es sofocante.  Cada vez se acercaba mas al local y su palpitar era mas intenso; al entrar ella estaba alli como si ella hubiera sabido que el venia, su mirada estaba ansiosa, su palpitar alterado, lo saludo.

-Hola como estas?

-Bien y tu como estas? El respondio sin ocultar su emocion, con unos ojos brillantes.

Ella aguardaba detras de la registradora esperando que el se acercara mas para responderle, cuando el se encontro en frente de ella, ella ya no ocultaba su emocion por el.

Ella respondio -me encuentro muy bien, en que te puedo ayudar el dia de hoy, necesitas mas tarjetas telefonicas?

El la miro coquetamente y sin rodeos le dijo:

-Hoy vengo por ti.

Ella se apeno pero sonrio.

-Ayer vine a buscarte para platicar pero no estabas.

-Lo que pasa que ayer fue mi dia libre- dijo ella.

-Pense que nunca mas te volveria a ver.

-Aqui me tienes- repuso ella.

-En primera me gustaria presentarme.

-Como te llamas? pregunto ella.

Ella era mas concisa pero igual de emocionada.

-Me llamo Cuauhtemoc, y tu?

Ella sonrio diciendo -No lo puedo creer.

-Por que? dijo el

-Por que yo me llamo Xochitl y los dos tenemos nombres de nuestros antepasados, originales.- dijo ella.

-Si sabes la leyenda cuando un hombre y una mujer con los nombres originales de sus antepasados se enamoran, la conoces si o no? pregunto el desesperado.

Con las expresiones faciales de su rostro ella le respondio que si, que si sabia la leyenda.  Ella, Xochitl tenia una ilusion en su mirada, en sus ojos y Cuauhtemoc era el hombre mas feliz de la tierra. Solo ellos dos sabian la leyenda, solo con el tiempo la sabria el mundo.  Despues de unos segundos de silencio el le pregunto que hora saldria ella del trabajo, ella le dijo que en cuestiones de minutos, habia pasado el tiempo y ya era medio dia.

 

El la invito a la playa, Xochitl sin pensarlo le dijo que si, se fueron a la playa que no quedaba muy lejos de donde ambos vivian. 

 

Una pareja caminaba en la arena descalzos agarrados de la mano, su ropa olgada y clara, el viento peinaba sus cabellos, se escuchaban las olas, las aves jugaban, cantaban, las palmas quietas, y la pareja se alejaba, eran Xochitl y Cuauhtemoc.......

 

 

 

 

 

 

 

J@se Amar@ 02/16/2009

 

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