Amanecer
Pureza y frescura evidencian Celeste con la gloria de sus quince años , y Lucas con el alocado transitar de su sangre en ese grande físico de sólo diecisiete.
En el maravilloso universo de quienes creen en el sentimiento más noble y antiguo, ellos serían algunos de los que minuto a minuto sienten la corriente que inmoviliza y acrecienta las ganas de vivir con amor gritándolo al mundo.
Celeste y Lucas habían nacido en este lugar privilegiado, se conocían fugazmente, quizás compartieron reuniones juveniles organizadas por la parroquia del pueblo, tal vez por un instante los unió un reclamo o se creo antagonismo al no coincidir en decisiones , pero solamente eso, cada uno escribía su propia historia y eran felices protegidos por los brazos y la ternura de quienes amaban.
Esa madrugada de Febrero la tormenta que se anunciaba demoró su llegada, como permitiendo que finalizara la actuación del cantautor tan admirado que fue el colofón a las tres noches festivaleras de la costa; música, danzas y voces comprovincianas adornaron y activaron la serena vida de San José del Rincón, cercana a nuestra amada ciudad de Santa Fe.
El fulgor de los relámpagos apresuró las despedidas en el centro de la Plaza . Al arreciar lluvia y viento el grupo que compartían ambos jóvenes busca refugiarse en lugares aledaños .
Feliz y con el sabor del último beso de su amado Celeste intenta llegar hasta su hogar pero al ver que no es posible, cobija su cuerpo en la entrada techada del Supermercado del pueblo, en ese instante siente la llegada agitada de Lucas y al tratar de emitir un comentario que denotara la sorpresa por el encuentro algo la paraliza.
La claridad del nuevo día sorprende a la empleada que llega hasta el negocio para iniciar sus tareas cotidianas, y aterrada pide ayuda al encontrar dos cuerpos recostados entre sí y ambos sobre la puerta, pero inmóviles, mortalmente aquietados.
Desesperación, incomprensión y un dolor lacerante para las familias de Lucas y Celeste.
Las conjeturas son muchas: sobredosis, suicidio por amor o crimen pasional con ulterior suicidio; paulatinamente se van descartando ante la inexistencia de relaciones amorosas entre ambos , y la carencia de rastros de droga. Buscando la verdadera razón , al dilucidarla la causa real horroriza y conmueve.
Ansiosos por vivir y plenos de futuro jamás pensaron que la conjunción de viento y lluvia provocaría el contacto de dos cables, que encontraron en la metálica puerta que sirvió de apoyo a sus cuerpos, la conductora de la electricidad que puso fin a sus jóvenes vidas.
La tormenta ya fue, las gotas de lluvia sobreviven detenidas sobre las flores del lugar, las estrellas ya no están, como apagado está el brillo de dos almas que por incomprensible y definitiva ausencia no vivieron este amanecer , dejando un doliente silencio que el viento transformará en lapidario y tierno adiós para quienes amaron a Lucas y Celeste .-
Buena historia que leo como un relato lugareño. No te vi en el foro del libro. Acabo de entregar mi elección de los cincuenta como miembro del Jurado; hubiera votado este texto.
Estoy muy sensible creo...me ha conmovido demasiado esta historia,mas al saber que fue real...que muerte tan estupida,para dos hermosas vidas que se asomaban
a un bello futuro y al amor.