ALGUNAS REGLAS PARA CAER BIEN.
Es como pisar una cáscara de plátano y no reventarte la cabeza contra el suelo, pero en fin, el peor intento es el que no se hace y me parece que la primera debía ser:
.- Saludar.- Divino don que nos dio el creador para mediante el uso de todo el aparato parlante echar para adelante a veces, un sonido gutural e inenteliligle que semeja algo así como: Wa, también existe el normal que consiste en decir buenos días e isofacto convertirte como en una especie de zombi que todos miran con ojos redondos y nadie se atreve a corresponder por miedo a que se le pegue.
.- Los modales en la mesa.- Es algo que hacemos sin pensar y debía ser al revés, puesto que poniendo nuestro pensamiento hasta en la más simple acción estaremos siempre en línea con nuestro espíritu. Mejor expresado significa que el cuerpo y el susodicho están juntos en el ahora y no andamos bellaqueando en otros lares, pero me he puesto a comparar que las manos son un instrumento maravilloso al punto que descuartizamos un pollo en un santiamén y hasta ahora nada se ha inventado para atrapar al plumífero preparado para la ingesta de mejor forma, lo que si levanta colores subidos es cuando alguien sin escrúpulos se chupa los dedos, no digo que no sea sabroso, pero causa envidia en aquellos que tratamos de mantener las formas, pero para concluir este aspecto, a quien se le habrá ocurrido comer arroz con tenedor o palitos chinos, Dios, si la cuchara es una maravilla.
.- Las mentiras llamadas piadosas.- Hay tela por donde cortar, por ejemplo nos encontramos con una amistad después de cierto tiempo y si es gordo, para entrar en ambiente les espetamos en pleno rostro. ¿Bueno y que estás yendo al gimnasio? y el gordo poniendo cara de guanajo con tonteras, te dice: Y porqué? Y tu de sinvergüenza le dices: no, es que te veo más fino, cuando por dentro piensas no ponerte muy de frente no sea que te saque un ojo con un botón. Y si es flaco allá va a aquello, sabes te veo más repuesto, casi siempre esta gente se lo cree y antes de tomar agua cuando llegan a la casa, van derechito para el espejo a darse tonelete y se miran de lado, de frente, se sonríen y si es mujer los ojos se le van para el trasero rapidito, a ver si ha sido tocado por la suerte.
Cuando nos encontramos con una madre, conocida o no. Guaoo, enseguida le ponemos el ojo al pequeñín y si es amiga le decimos: Oye de verdad que tu hijo es bello, aunque sea más feo que un estornudo. Y si hay vestigios de que sea un huevo robado, en vivo y en directo, le tocamos la cara y soltamos la inmemorial frase: Es igualito a su papá y la pobre madre estoicamente siente un calorcillo que le sube a la cara.
Ocasionalmente nos sale el tiro por la culata con algunos pequeños aunque sea llevados por una buena intención, como agradar: A mi me ocurrió, que vengo en la guagua y me encuentro con una vecina, en un gesto de amistad le pongo la mano en la cabecita al nene y le dije una gracia. Dios yo creo que lo picó una avispa, pues me ha soltado una patada por la espinilla, que no lloré, por aquello de que ;los hombres no lloran.
Y si es una visita de esas que no se olvidan. Ya estás que no aguantas, pues a esa gente le encanta dar perros muertos y a medio estar te dicen: Tenemos que irnos, ya es tarde. Y tu con esa carita de ángel que Dios te dio. Lo miras vivamente y le dices: Que locura es esa, si casi acabas de llegar, ellos lo hacen para darse más permiso y a la vez para cortar la andanada de bostezos que te están matando. Cuando al fin logras que se vayan, como si fueras buena gente, le dices desde el pórtico: No olviden el camino, cuando por dentro quisieras hasta mudarte de barrio.
Aunque hay para miles de casos, voy a rematar con la visita a un enfermo que ya tiene una pata en el otro lado y la otra en el aire. Antes de encontrarte con la familia ya te vas preparando mentalmente, lo que le vas a decir, la cara que vas a poner, la tremenda mentiraza que le vas a soltar, en fin, ya estás frente a la cama y con mucha seguridad y un vistazo rápido a los cercanos del futuro inquilino del reparto boca arriba, le pegas los ojos al infeliz y sueltas aquello de: Sabes te veo mejor color, ahorita estás de pelea.
.- El disimulo.- Que tantas veces usamos. Por ejemplo; quien no tiene que disimular para no reírse; cuando vemos a un semejante tropezar o caerse como un saco de papas contra el piso, no es que seamos malos caballeros, es que parece que eso está inserto en el cerebro desde que somos niños. El más gracioso de todos es cuando el tipo o la tipa viene con las manos repletas de compras y le toca la dicha enorme de pisar un charquito de agua en el piso, ay mamá; primero la cara de espanto del agraciado, luego el reguero volando por el aire y detrás de eso, el estilo de caída: Algunos se explayan como si estuvieran bailando el lago de los cisnes, otros le sueltan las sentaderas al piso como si fuera un cuño y otros se lanzan como si estuvieran en la playa, lo que si no deja de hacer nadie, es agarrase de lo que encuentren al paso. Y que alguien me diga que no le ha pasado y que alguien me diga si no se ha reído cuando le pasa a otro, aunque sea una vez en la vida.
.- Aguantar la cólera.- Es lo más difícil para seguir cayendo bien, digamos cuando un jefe te suelta un regaño delante de la gente y tú como un perro pateado tienes que aguantarte, para no igualarte.
O que vayas con tu niño y el muchacho se antoje de algo que no puedes o no debes comprarle y aunque lo criaste bien, te espante una perreta de esas que se revuelcan por el piso, delante de todo el mundo. Madre, que vergüenza y sin poder ponerle la mano encima, porque si lo haces todos te criticaran, se quedarán hablando bajito cuando te vayas, claro porque no es el de ellos.
Digamos que podríamos estar citando muchos ejemplos, pero ya concluyo diciéndoles:
¡Dios mío! Mira que es difícil caer bien.
Nota aclaratoria:
Guanajo es pavo y así se le dice a los tontos en Cuba.
Guagua es omnibus, bus, buseta, es decir transporte público en Cuba.
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