Huxley ordenó
a la persiana cerrarse y miró a Eve. Ambas Marta y ella- eran de la misma
estatura; sólo que una era hermosamente inhumana y la otra era una mujer común
y corriente, distinta sólo en su bondadosa mirada.
-Quién es
precisamente, ella, querido?
-No lo sé.
Nació así. O nunca le ha interesado hablar. Es una intuitiva poderosa. Trabaja
con Shelly, con los locos de Cristián y es, con toda seguridad, una de las
personas más dulces y compasivas que conozco
-Y esa es
la razón por la que todos le temen? Cuéntame más de ella
Huxley, más
pacificado, sirvió un vaso de agua helada y se lo bebió de dos sorbos; su piel
comenzaba a deshidratarse y, conocedor del equilibrio entre sangre y agua,
sabía que podía soportar un poco más de luz y calor si lo mantenía. Igual que
un ser vivo
-La
encontré no hace mucho
bueno, no puede ser mucho. Unos 30 años. Trabajaba junto
con Tim Caronte y Paco Marten
los policías españoles, los recuerdas? Los dos
sevillanos
Eve tenía
un preciso recuerdo de ellos; Tim, alto, de barba rala, lentes oscuros y
aspecto de rockstar viejo, siempre con una broma en la punta de la lengua. Y
Paco, aparentemente mucho más sencillo, mucho menos complicado
escondiendo una
sagacidad que incluso sus jefes admiraban, aunado a un gusto raro por escribir
poesía. Tenía en su haber más casos de suicidio confundidos con asesinatos que ningun otro en todo el Cuerpo. Y solía decir que había personas que se buscaban ser asesinadas, por sus mismos deseos suicidas. Un equipo disparejo e implacable.
Por un
momento, Eve quiso borrar su memoria. Una atribución del don de hipnosis era
que funcionaba sobre ellos mismos, haciéndolos recordar todos los momentos de
sus vidas. Todos. Trescientos años o tres mil, daba lo mismo.
Recordaba
las grandes parrandas que los tres se daban
después de la muerte de Helena.
Pero claro, eso había sido un error de Hux. Estaba hambriento, estaban lejos de
cualquier ciudad y quizá Helena fuera demasiado delgada o algo. Eve no sabía.
El caso es que no había durado más de dos noches. Steven ni siquiera había
logrado llorar y sabía que el silencio de sus amigos tenía un precio.
El de Paco
fue alto; su esposa tenía las córneas sensibles. Y, como artista, eso acabaría
con su carrera, tarde o temprano. Por supuesto, Paco nunca pensó en denunciarlo
o en cobrar de alguna forma, pero Huxley necesitaba que cubriera
sus huellas y no era un maldito ingrato de mierda. Lo demás, había sido un
trabajo obvio de Daniele.
-Quememos
la cabaña-fue idea de Timoteo
Carontex
era un outcast, un rebelde sin causa, armado asesino con credenciales legales,
burlón cáustico de la humanidad entera, que ni siquiera merecía morir sino que
era tan mediocre que uno sólo podía reírse de ella.
Ambos
sabían especificamente cómo hacerlo, pues después de todo, tenían más
experiencia que Huxley en asuntos criminales. Y aunque los dedos de Hux ya no
tenían huellas digitales, su sangre y sus restos de saliva seguían teniendo
adn
aunado a las ramas pequeñas del virus, una espiral erizada de espinas es lo
que se vería al microscopio
Eve sacudió
su cabeza de los recuerdos
-Qué hacía
con ese par? No puedo imaginármela
es una persona pacífica
-Trazaba
perfiles criminales. Es especialista en comportamiento y no sé en cuántas cosas
más
-Una
persona que no puede hablar? No puedo imaginármelo..no lo tomes a mal
-No, lo que
pasa es que me asombras, pero no por lo que crees, querida. Marta es una
intuitiva sorprendente. Puede leer a
las personas, de una forma muy parecida a como tú y yo lo hacemos. Sólo que
nosotros tenemos una educación de mucho tiempo. Ella prácticamente, nació ayer.
Por eso la mandé a trabajar con Shelly; ellos terminaron de entrenarla
Eve miró a
Hux, negando con la cabeza. Sabía que las ideas de su amigo rayaban muchas
veces en la misma fantasía
y que era eso lo que lo había sostenido vivo durante
tanto tiempo, así que no se atrevió a replicar.
Rupert
Shelly era un hereje declarado, de acuerdo al artículo de Nature que lo
mencionaba como un biólogo al que habría que quemar vivo, junto con todos sus
libros, en una época en la que se supone que la ciencia ya no quema a sus
propios herejes. Su teoría de campos mórficos lo que hacemos, crea una fuerza
de campo, que modifica la conciencia del universo, sea bueno o malo
y modifica
también nuestros genes-, sus investigaciones sobre la telepatía y los lazos
invisibles entre todos los seres vivos y un montón de experimentación que
avalaba esos estudios, eran suficiente razón para buscarse ser quemado.
Su
fundación sostenida en buena parte por el dinero de Huxley- se dedicaba a
documentar experimentos en serie, dirigidos hacia multitudes de personas,
tratando de crear campos que alteraran la realidad de una circunstancia dada.
En el caso de Marta, aprovechaban que uno de sus sentidos aparentemente era
inservible, para dirigirla hacia otros caminos. Ella funcionaba bien como
creadora de campos de stare-at, literalmente, reaccionar a permanecer ante
y se refería, mas que a otra cosa, al mismo fenómeno de percibir la mirada de
otras personas sobre uno mismo
estando de espalda ante ellas o en cualquier
otra posición que hiciera imposible el mirarla de frente.
-Y como
puedes comprender, eso la emparenta con nosotros
-terminó Hux
Eve
entendía en qué los emparentaba. Ellos creaban también un campo
si bien no
sabían que lo hacían. Un campo con su Mirada. Ninguno sabía bien a bien cómo o
porqué funcionaba y Shelly era el primero que habría dado su fundación entera
por saberlo. Pero Huxley no habría revelado su secreto al científico jamás;
pese a ser él mismo un científico en muchas formas, tenía demasiado tiempo
intentando comprender el don de
-Bueno, me
asombraría un poco alguien que tuviera
Huxley
sonrió
-Ah
lo
notaste? No lo sabemos. La mandé a revisar por todos mis médicos. La llevamos
con especialistas del habla, del oído, de todo el sistema. No tiene un solo
daño que le impida hacerlo. Al parecer, no quiere. Ha aprendido a sobrevivir
así. Se casó y tuvo una niña. Su hija es normal. Normal. Tiene una familia
absolutamente común. Pero sus maestros en la escuela de sordomudos notaron
pronto que tenía una habilidad especial en TADOMA. Y eso es algo que sobrepasa
cualquier frontera
Eve lo
pensó unos minutos, aliviada de que el entusiasmo infantil de Huxley disminuyese
un poco su dolor. El lenguaje TactoDedosOjosMAnos, creado para ayudar a los
sordomudosciegos a comunicarse era increíblemente difícil de comprender,
aprender y enseñar. Si bien, podía servir para personas que habían perdido los
sentidos después de cierto tiempo de vida, para quienes nacían en ese estado,
implicaba un encierro en la oscuridad y el silencio y una pérdida de afecto y
contacto con el mundo que Huxley no podía concebir. Pero lo había vivido. Hacía
mucho tiempo. El recuerdo de su hermano, muerto ritualmente por lapidación, lo
hizo temblar. El bebé no podía ver, no podía oír; sólo lloraba y nadie tuvo
compasión de él. Steven tenía seis años
y comprendió en ese instante que tal vez, en algún momento, él también moriría.
Ahogó el recuerdo dentro de sí. Eve lo percibió como un rayo de luz, dolorosa
por instantes
(Freddie
tiene un juguete favorito. Es un cubo de lego especial para el jardín de
infantes, de grandes dimensiones. El pequeño no sabe qué es el cubo de lego
amarillo. No sabe para qué sirve. Sólo puede percibir su leve aroma a fruta y
la textura suave. Es su juguete favorito. Lo lame y lo huele y lo abraza. Se
ríe, ahogadamente, cuando rueda por encima de él. Freddie nunca lo ha visto. No
sabe de qué color és. No sabe a qué huele, sólo que el perfume le gusta.
Reconoce el aroma de su propia saliva, y el de otras cosas que ama; el de su
madre, el de su mantita azul, que tampoco abandona. Tacto, sabor y aroma son
todas sus percepciones.
Marta pone
su mano de dedos larguísimos- sobre la cara del bebé y esto lo hace reír aún
más. La reconoce. Es una vieja amiga. Con cuidado, forma sobre las mejillas una
M. Luego, toma las manos de la joven madre de Freddie. La obliga a hacer lo
mismo, poner éstas en las mejillas del bebé sordociego. Escribe una o.
Freddie salta de contento. Es su mamá. La reconoce por el olor. Por el tacto. Y
por el trazo en sus mejillas. Ella llora, ante la sonrisa. El pequeño la abraza
y se frota contra ella, como lo hace con el cubo de lego, incapaz de detener su
afecto. Como un gatito. Ríe, con su risa muda, es evidente que está feliz. Cada
palabra que logran formar ambos aumenta el contacto de Freddie con el mundo
exterior y sus posibilidades, a la larga, de alguna forma de independencia.
Cada una implica comunicación y afecto. Freddie no sabe que es mirado con
compasión y en algunos casos, con franco horror. Nació sin ojos y con un
defecto en los oídos. En contraste, atrapado en el interior de su pequeño
cráneo, hay una inteligencia despierta. Y tiene una carita hermosa
Los
primeros días, cuando iba a visitarlo, tras comprar la clínica, Huxley lloraba tras los lentes oscuros.
Entonces, Marta le enseñó el lenguaje. Estaba por ahí, entrenando a las madres
y se limitó a mirarlo y rozar su mejilla, advirtiendo la lágrima bajando tras
los anteojos. Tomando la lágrima, escribió la palabra en los labios de Steven.
Y éste la comprendió, al instante, los ojos cerrados.
El leve
roce sobre sus labios y rostro le dijo más cosas que las letras en sí. Marta
tenía el don de hacerlo sentir. Lo
volvía humano, de nuevo. Había escrito las diez canciones de un álbum, en una
especie de rapto maníaco, después de aprenderlo.
Dejó de
usar zapatos, definitivamente, incluso en el escenario, lastimándose
innecesariamente los piés muchas veces. El Tacto lo mantenía vivo, ahora,
latiendo, comprendiendo, sintiendo
Eve
lamentaba que esa misma sed de tacto lo enamorase y precipitara todo
)
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