Algunas anotaciones a la biografía de Huxley...(2)

Huxley ordenó a la persiana cerrarse y miró a Eve. Ambas –Marta y ella- eran de la misma estatura; sólo que una era hermosamente inhumana y la otra era una mujer común y corriente, distinta sólo en su bondadosa mirada.

 

 

-Quién es precisamente, ella, querido?

 

-No lo sé. Nació así. O nunca le ha interesado hablar. Es una intuitiva poderosa. Trabaja con Shelly, con los locos de Cristián y es, con toda seguridad, una de las personas más dulces y compasivas que conozco…

 

-Y esa es la razón por la que todos le temen? Cuéntame más de ella…

 

 

Huxley, más pacificado, sirvió un vaso de agua helada y se lo bebió de dos sorbos; su piel comenzaba a deshidratarse y, conocedor del equilibrio entre sangre y agua, sabía que podía soportar un poco más de luz y calor si lo mantenía. Igual que un ser vivo

 

 

-La encontré no hace mucho…bueno, no puede ser mucho. Unos 30 años. Trabajaba junto con Tim Caronte y Paco Marten…los policías españoles, los recuerdas? Los dos sevillanos…

 

Eve tenía un preciso recuerdo de ellos; Tim, alto, de barba rala, lentes oscuros y aspecto de rockstar viejo, siempre con una broma en la punta de la lengua. Y Paco, aparentemente mucho más sencillo, mucho menos complicado…escondiendo una sagacidad que incluso sus jefes admiraban, aunado a un gusto raro por escribir poesía. Tenía en su haber más casos de suicidio confundidos con asesinatos que ningun otro en todo el Cuerpo. Y solía decir que había personas que se buscaban ser asesinadas, por sus mismos deseos suicidas. Un equipo disparejo e implacable.

 

 

Por un momento, Eve quiso borrar su memoria. Una atribución del don de hipnosis era que funcionaba sobre ellos mismos, haciéndolos recordar todos los momentos de sus vidas. Todos. Trescientos años o tres mil, daba lo mismo.

 

 

Recordaba las grandes parrandas que los tres se daban…después de la muerte de Helena. Pero claro, eso había sido un error de Hux. Estaba hambriento, estaban lejos de cualquier ciudad y quizá Helena fuera demasiado delgada o algo. Eve no sabía. El caso es que no había durado más de dos noches. Steven ni siquiera había logrado llorar y sabía que el silencio de sus amigos tenía un precio.

 

El de Paco fue alto; su esposa tenía las córneas sensibles. Y, como artista, eso acabaría con su carrera, tarde o temprano. Por supuesto, Paco nunca pensó en denunciarlo o en cobrar de alguna forma, pero Huxley necesitaba que cubriera sus huellas y no era un maldito ingrato de mierda. Lo demás, había sido un trabajo obvio de Daniele.

 

 

-Quememos la cabaña-fue idea de Timoteo

 

Carontex era un outcast, un rebelde sin causa, armado asesino con credenciales legales, burlón cáustico de la humanidad entera, que ni siquiera merecía morir sino que era tan mediocre que uno sólo podía reírse de ella.

 

 

Ambos sabían especificamente cómo hacerlo, pues después de todo, tenían más experiencia que Huxley en asuntos criminales. Y aunque los dedos de Hux ya no tenían huellas digitales, su sangre y sus restos de saliva seguían teniendo adn…aunado a las ramas pequeñas del virus, una espiral erizada de espinas es lo que se vería al microscopio…

 

Eve sacudió su cabeza de los recuerdos

 

 

-Qué hacía con ese par? No puedo imaginármela…es una persona pacífica

 

-Trazaba perfiles criminales. Es especialista en comportamiento y no sé en cuántas cosas más…

 

-Una persona que no puede hablar? No puedo imaginármelo..no lo tomes a mal

 

-No, lo que pasa es que me asombras, pero no por lo que crees, querida. Marta es una intuitiva sorprendente. Puede leer a las personas, de una forma muy parecida a como tú y yo lo hacemos. Sólo que nosotros tenemos una educación de mucho tiempo. Ella prácticamente, nació ayer. Por eso la mandé a trabajar con Shelly; ellos terminaron de entrenarla

 

 

Eve miró a Hux, negando con la cabeza. Sabía que las ideas de su amigo rayaban muchas veces en la misma fantasía…y que era eso lo que lo había sostenido vivo durante tanto tiempo, así que no se atrevió a replicar.

 

 

Rupert Shelly era un hereje declarado, de acuerdo al artículo de Nature que lo mencionaba como “un biólogo al que habría que quemar vivo, junto con todos sus libros, en una época en la que se supone que la ciencia ya no quema a sus propios herejes”. Su teoría de campos mórficos –lo que hacemos, crea una fuerza de campo, que modifica la conciencia del universo, sea bueno o malo…y modifica también nuestros genes-, sus investigaciones sobre la telepatía y los lazos invisibles entre todos los seres vivos y un montón de experimentación que avalaba esos estudios, eran suficiente razón para buscarse ser quemado.

 

 

Su fundación –sostenida en buena parte por el dinero de Huxley- se dedicaba a documentar experimentos en serie, dirigidos hacia multitudes de personas, tratando de crear campos que alteraran la realidad de una circunstancia dada. En el caso de Marta, aprovechaban que uno de sus sentidos aparentemente era inservible, para dirigirla hacia otros caminos. Ella funcionaba bien como creadora de campos de “stare-at”, literalmente, “reaccionar a permanecer ante” y se refería, mas que a otra cosa, al mismo fenómeno de percibir la mirada de otras personas sobre uno mismo…estando de espalda ante ellas o en cualquier otra posición que hiciera imposible el mirarla de frente.

 

 

-Y como puedes comprender, eso la emparenta con nosotros…-terminó Hux

 

 

Eve entendía en qué los emparentaba. Ellos creaban también un campo…si bien no sabían que lo hacían. Un campo con su Mirada. Ninguno sabía bien a bien cómo o porqué funcionaba y Shelly era el primero que habría dado su fundación entera por saberlo. Pero Huxley no habría revelado su secreto al científico jamás; pese a ser él mismo un científico en muchas formas, tenía demasiado tiempo intentando comprender el don de la Mirada y su significado y temía en el fondo una explicación sencilla.

 

 

-Bueno, me asombraría un poco alguien que tuviera la Mirada, estando ciega. Pero Marta solamente no habla…por qué es tan sensible?

 

Huxley sonrió

 

-Ah…lo notaste? No lo sabemos. La mandé a revisar por todos mis médicos. La llevamos con especialistas del habla, del oído, de todo el sistema. No tiene un solo daño que le impida hacerlo. Al parecer, no quiere. Ha aprendido a sobrevivir así. Se casó y tuvo una niña. Su hija es normal. Normal. Tiene una familia absolutamente común. Pero sus maestros en la escuela de sordomudos notaron pronto que tenía una habilidad especial en TADOMA. Y eso es algo que sobrepasa cualquier frontera…

 

 

Eve lo pensó unos minutos, aliviada de que el entusiasmo infantil de Huxley disminuyese un poco su dolor. El lenguaje TactoDedosOjosMAnos, creado para ayudar a los sordomudosciegos a comunicarse era increíblemente difícil de comprender, aprender y enseñar. Si bien, podía servir para personas que habían perdido los sentidos después de cierto tiempo de vida, para quienes nacían en ese estado, implicaba un encierro en la oscuridad y el silencio y una pérdida de afecto y contacto con el mundo que Huxley no podía concebir. Pero lo había vivido. Hacía mucho tiempo. El recuerdo de su hermano, muerto ritualmente por lapidación, lo hizo temblar. El bebé no podía ver, no podía oír; sólo lloraba y nadie tuvo compasión de él.  Steven tenía seis años y comprendió en ese instante que tal vez, en algún momento, él también moriría. Ahogó el recuerdo dentro de sí. Eve lo percibió como un rayo de luz, dolorosa por instantes…

 

 

(Freddie tiene un juguete favorito. Es un cubo de lego especial para el jardín de infantes, de grandes dimensiones. El pequeño no sabe qué es el cubo de lego amarillo. No sabe para qué sirve. Sólo puede percibir su leve aroma a fruta y la textura suave. Es su juguete favorito. Lo lame y lo huele y lo abraza. Se ríe, ahogadamente, cuando rueda por encima de él. Freddie nunca lo ha visto. No sabe de qué color és. No sabe a qué huele, sólo que el perfume le gusta. Reconoce el aroma de su propia saliva, y el de otras cosas que ama; el de su madre, el de su mantita azul, que tampoco abandona. Tacto, sabor y aroma son todas sus percepciones.

 

Marta pone su mano –de dedos larguísimos- sobre la cara del bebé y esto lo hace reír aún más. La reconoce. Es una vieja amiga. Con cuidado, forma sobre las mejillas una M. Luego, toma las manos de la joven madre de Freddie. La obliga a hacer lo mismo, poner éstas en las mejillas del bebé sordociego. Escribe una “o”. Freddie salta de contento. Es su mamá. La reconoce por el olor. Por el tacto. Y por el trazo en sus mejillas. Ella llora, ante la sonrisa. El pequeño la abraza y se frota contra ella, como lo hace con el cubo de lego, incapaz de detener su afecto. Como un gatito. Ríe, con su risa muda, es evidente que está feliz. Cada palabra que logran formar ambos aumenta el contacto de Freddie con el mundo exterior y sus posibilidades, a la larga, de alguna forma de independencia. Cada una implica comunicación y afecto. Freddie no sabe que es mirado con compasión y en algunos casos, con franco horror. Nació sin ojos y con un defecto en los oídos. En contraste, atrapado en el interior de su pequeño cráneo, hay una inteligencia despierta. Y tiene una carita hermosa…

 

 

Los primeros días, cuando iba a visitarlo, tras comprar la clínica, Huxley lloraba tras los lentes oscuros. Entonces, Marta le enseñó el lenguaje. Estaba por ahí, entrenando a las madres y se limitó a mirarlo y rozar su mejilla, advirtiendo la lágrima bajando tras los anteojos. Tomando la lágrima, escribió la palabra en los labios de Steven. Y éste la comprendió, al instante, los ojos cerrados.

 

 

El leve roce sobre sus labios y rostro le dijo más cosas que las letras en sí. Marta tenía el don de hacerlo sentir. Lo volvía humano, de nuevo. Había escrito las diez canciones de un álbum, en una especie de rapto maníaco, después de aprenderlo.

 

Dejó de usar zapatos, definitivamente, incluso en el escenario, lastimándose innecesariamente los piés muchas veces. El Tacto lo mantenía vivo, ahora, latiendo, comprendiendo, sintiendo…

 

 

Eve lamentaba que esa misma sed de tacto lo enamorase y precipitara todo…)

 

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Comentarios:

Escrito por: fantasmaalineal       22/03/08 05:19
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Hay un error en la teoría. Se trata de campos perceptuales y no de campos mórficos. Una disculpa.
Escrito por: carontex       21/03/08 22:31
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Lo que más me gusta : Rupert Shelly y sus teorias malditas por Nature ,la fundación , por supuesto Marta y su don.

todo me gusta , la verdad.
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