


| Escritor: | eccito |
| Públicado: | 17/05/2008 |
"Padre, no te preocupes por mi......"
"....ya verás....."
"Todo saldrá bien."
Los dos hombres caminaban uno junto a otro. Parecían no tener prisa.
"¿Llevas todo....?"
"Sí"
No hablaban mucho aquellos hombres.
El camino era tosco y polvoriento.
Uno de los hombres era joven y se le veía fuerte y animoso, las manos duras por trabajos mas duros aún, y la piel curtida de soles muy fuertes.
La espalda recta y la frente erguida.
"No quiero repetirte los consejos que ya te dio tu madre"
"Gracias, padre"
El otro hombre también tenía las manos duras y la piel curtida, pero sobre su espalda habían pasado muchos años, quizá demasiados.
"Pero los recuerdas, ¿verdad?
"Sí, padre"
Las ropas y el calzado elementales.
"¿te acordarás de nosotros?"
"Claro que sí , padre....."
"De vosotros.... y de mis hermanos.... y de toda la familia...."
El hombre joven llevaba un pequeño fardo a la espalda, en él iban todos sus bienes, los bienes de toda su familia y todo con lo que habían contribuido sus amigos y vecinos.
¿Como voy a poder olvidar que me lo habéis dado todo...?"
"¿Como voy a poder olvidar que todos los vecinos del pueblo me han dado los ahorros de toda la vida para que yo pueda hacer este viaje....?"
"¿Como voy a poder olvidar sus palabras y sus lágrimas....?"
El muchacho miró atrás. Allá, lejos ya, iba quedando el pueblo, y un grupo de figuras inmóviles les seguían con la mirada.
Algunas manos se agitaban a guisa de saludo y despedida.
En la puerta de una choza, inmóvil, una figura cubierta de largos ropajes de la cabeza a los pies dirigía la mirada al suelo. Sus labios se movían murmurando una oración por el hijo que se iba.
"Sé honrado"
"Lo seré"
"No te apartes de las enseñanzas que has recibido"
"No me apartaré"
"No hagas nada que pueda avergonzarnos a tu madre y a mi"
"Descuida padre"
"....y no te preocupes padre, cruzaré y llegaré, aunque sea nadando..."
"...encontraré trabajo..."
"...Devolveré a los vecinos hasta el último céntimo de lo que me han dado..."
El hombre de la espalda vencida miró a la cara de su hijo.
Aquella cara que durante muchos años miró desde arriba ahora la miraba desde abajo.
Reventaba de orgullo.
Su hijo era un hombre valiente que iba a desafiar peligros, quizá de muerte, para encarar un futuro mejor.
Todos en la aldea le envidiarían desde aquel día.
En la garganta del hombre viejo se había formado un nudo
También en la del joven..
"...envíanos noticias en cuanto puedas..."
"Descuida, padre"
El camino se bifurcaba y el pueblo ya se había perdido atrás.
Los dos hombres se detuvieron y se fundieron en un estrecho abrazo.
Estuvieron así un largo tiempo.
Los nudos no aflojaban.
"Ese es el camino que debes seguir" , señaló el viejo con la mano.
El hombre viejo quedó inmóvil viendo como el hombre joven se alejaba.
Hacía un poco de viento, y el viento levantó un poco de polvo
El muchacho empezó a andar, primero despacio y luego mas animadamente.
El viejo venció el nudo y alzó la voz.
"...todas las tardes vendré a este sitio a esperarte...."
"...No te preocupes padre, volveremos a vernos...."
El viento cobraba fuerza.
"....¿donde..."
"En algún lugar"
El polvo ya casi impedía la visión
El hombre viejo ya tuvo que casi gritar:
"¿....cuando....?"
El viento arreciaba.
"Algún día"
Esto último ya no lo oyó el viejo.
El viento se lo había llevado.
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