Al acecho II

Telesforo Barquero

Murió el día en que mi madre celebraba sus 72 años… 27 de octubre de 2006….

Muchos dirían… un ingrato regalo de cumpleaños… Sin embargo, Olga dejó toda una estela de amor a la vida, vida de la que muchos renegamos blasfemando al cielo por nuestras limitaciones materiales… Vida a la que se apegó y amó hasta el último suspiro, hasta su último aliento….

Aún percibo dentro de mí, el pesado y estruendoso golpeteo del reloj, sus ojos perdidos hace seis años, su felicidad al despertar. Mi ansiedad, mi zozobra, aún recuerdo sus gritos implorando una dosis de morfina mayor que apaciguara el sufrimiento que estremecía su cuerpo. Doblegado…Ya cansado por los tratamientos médicos…

Morfina en parche y ampolla, ketamina, parancetamol, tramal, acetaminofén y miles de medicamentos cuyos nombres debí aprender a golpe de tambor… Al son del alivio de sus pesares, al son de mi lucha inútil por aplacar -o al menos suavizar- la llegada de su muerte…tac, tac tac, buscaba en la red los efectos de cada medicamento….tac, tac, tac caminaba hacia lo inevitable.

¡Me preguntaba…Me interrogaba! Me imploraba buscar… Averiguar cómo tratar un mal… Al que aún pese a nuestros adelantos tecnológicos no existe cura…Impotencia.

Maldije a los gringos por gastar millones de dólares en armas y no en algo que la curara. Maldije, sí, a los médicos por no aliviarla… ¡Por Dios! Imploré a los santos, al cielo que la dejaran vivir…!

Minutos antes me abrazó… su cuerpo ya no denotaba la lozanía juvenil. Podía sentir cada uno de los huesos de su cuerpo. Su rostro estaba cansado. Sus ojos… ¡Ahhh mi flaca! Irradiaban ternura…Y dolor.

Una súplica muda por no sufrir más…. Sus brazos frágiles, marcados por las miles de pinchazos a las que durante los dos últimos años había sido sometidos…

No había un solo lugar de su anatomía donde la aguja no había penetrado… Daría esta noche lo poco que tengo por sentir nuevamente su abrazo, firme o su beso sincero… He dicho mil veces y desde su muerte que la vida es una mierda…

Egoísmo no sé. Quería que viviera. Que viera en mis hijos los que años atrás ella perdió... La muerte se los arrebató..  La misma que esa noche nos la quitaría…

Saben.  Al final supe que lo mejor para ella era… Morir.
Seis años de vida… Lo había leído en una página médica era lo más que había sobrevivido alguien con su problema…Sesenta centímetros de intestino, alimentación parenteral y quimioterapia… Seis años de vida que nos permitió conocer, vivir, disfrutar sus risas, sus deseos, sus frustraciones…Sus constantes visitas al hospital, sus constantes anhelos y aspiraciones.    

Mi flaca. Sí mi dulce flaca la que creció a mi lado…con la que de niño peleaba, de jóvenes celaba y de adulto protegía. ¡Cuánto me haces falta!  

Continuará...

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Comentarios:

Escrito por: Poesiacarnivora       22/10/07 03:41
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La mejor manera de continuar con esta historia, es viviendo los buenos momentos, tu flaca, como la llamas sonreira cuando sonrías. Tanta tristeza es veneno, y nadie podra devolverte lo que ya no tienes.Cuando te somentes a tantos quimicos solo deseas que termine.No seas egoista y dejala por fin ser feliz,libre de todo mal, sonriendo desde algun lugar al verte sonreir.
No volveré a leer sobre este dolor, leere sobre la vida, sobre los buenos momentos que pasaron, sobre las travesuras de niños, sobre la sonrisa que se te debe dibujar cuando la pienses.
Barquero amigo, se de tu dolor, pero también se del que ella pasó y te aseguró amigo,que por fin esta feliz, junto con sus hijos, brillando, iluminada y sin dolor.No seas tu ahora la causa que la retenga en este sufrimiento.
Un abrazo amigo, sabes que estoy ahi, y mis hadas tambien.
Páginas: 1

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