


| Escritor: | m_carnevali |
| Públicado: | 24/10/2007 |
Y en el continente de sus carnes, se penetraron, macho y hembra, y fueron una sola carne y un solo espíritu. En el universo, se abrió un nuevo agujero negro, preñado de estrellas. Y en aquel lugar secreto ambos cuerpos se fundieron sin que el tiempo transcurriera, ni envejecieran, ni el clima los molestara, ascendieron oleajes tibios, sollozaron sin explicación, se miraron y sonrieron como si fueran niños que se hubieran encontrado, se elevaron hasta montañas inconcebibles y percibieron desde lo alto la perfección del desierto, hasta que se elevaron a espacios inenarrables y el sueño descendió sobre ambos.
Así, Yehoshua aprendió algo más de la naturaleza del hombre. Algo que le daba dicha y que le produciría algún día dolor. Y aprendió que el Amor es un prisma hecho de millones de caras y en cada una de ellas se refleja la imagen de Dios, sentado en el círculo de
Desearía recibir comentarios sobre este material. Dos personas que han leído completa la novela (y ése es un problema, porque el texto pudiera lucir distinto fuera del contexto del libro completo) y que son cristianas practicantes, lo han considerado polémico. Igual, lo dejo aquí para que algún curioso se acerque y vea la naturaleza crística contamidada allí. Sin olvidar que el libro es una novela y no un libro teológico.
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