ACTITUD POSITIVA

Categoría(s): Historias, cotidianas
 
Siempre se dice que es justificable el caos que se genera cuando la población sobrepasa a los límites de un empobrecido y mal funcionamiento del transporte público de una mega ciudad como la nuestra. Pero nada lo justifica, así que diariamente, millones de usuarios deben de padecer la tortura, que a veces se prolonga hasta en unas tres horas, y solamente para llegar a sus trabajos.
Imagínense, viviendo en una zona habitacional de interés social a las afueras de la ciudad, en donde, como desde hace siglos, todos los trabajos están centralizados, y millones se tienen que trasladar a ella para ganarse el sustento de sus familias.
Bien, pues ahora, la cuestión es el horario, ya que la mayoría de empleos comienzan a las 8:00 a.m., así que te tendrías que levantar a eso de las 4:30 a.m., y si no te bañaste esa mañana, esperemos que lo hayas hecho la noche anterior. Ya que por lo regular, sudamos en la madruga mientras el cuerpo descansa, y no digamos de los gases que se escapan involuntariamente cuando el cuerpo esta totalmente relajado.
Ya levantado a esa hora, pasas al baño a desalojar lo ingerido en la cena de la noche anterior. Después te miras al espejo y ves una imagen horripilante, sacada de la imaginación, no dando crédito a lo que tus ojos están viendo. Abres la llave del agua fría y metes las manos cautelosamente, como si el líquido vital estuviera envenenado o que al tacto te quemara. Ya que sientes fluir el agua por tus manos, cierras los ojos aspiras hondo, como si te fueras a aventar un clavado en una piscina desde un trampolín de diez metros. Y de inmediato te hechas agua en el rostro, mojándolo perfectamente, en seguida tomas el jabón, enjabonas las manos y las llevas a tu cara, tallándola, para que se limpie de las impurezas adquiridas en la cama.
Luego te enjuagas el rostro con abundante agua, luego lo secas y listo, quedas como nuevo.
Lo que sigue es lo mas vital, el vestirte, de acuerdo al tipo de empleo que pertenezcas, pero la mayoría no te exige tanto el buen vestir. Sino mas bien medio formal, pero eso si, limpio y presentable.
Buscas una camisa con cuello, de manga corta, un pantalón colgado que no este muy arrugado, unos calcetines que por lo menos los agujeros no estén tan grandes y que combinen, unas truzas que no estén tan lastimadas, los zapatos que por lo menos deben de estar cepillados y listo.
Ya vestido, mientras te peinas y hechas mano al milagroso gel, ya en el micro ondas pusiste a calentar una taza de agua para hacerte por lo menos un café medio cargado y eso te evite que te quedes dormido en el trayecto hasta tu trabajo.
Volteas a ver de reojo el reloj de pared y te marcan las 5:15 a.m. Solo tienes 15 minutos para terminar tu café, peinarte y salir de casa para tomar a tiempo el colectivo que te lleve a la terminal del metro. Ya cepillaste tus dientes, ya moldeaste tu pelo lo  mejor posible con la ayuda del gel, coges un suéter, tu mochila donde llevas, por lo regular cosa innecesarias, te encomiendas a todos los santos habidos y por haber y te medio persignas, y sales con paso de marchista a la base de los colectivos.
Cuando llegas a la base, suspiras ya que hay una fila de por lo menos 20 personas esperando a que llegue alguna camioneta. En cuanto llega una, se llena de inmediato y hay que esperar por lo menos 10 minutos más en lo que llega otra. Por fin te toca irte en la camioneta que sigue y al entrar ruegas que no te toque algún compañero o compañera que su cintura mida más de 80 cm.
En fin, por más que quieras ir lo más placentero o cómodo en tu viaje, es imposible, ya que por lo regular la mayoría van como pollos descabezados, con el cuello colgando y moviéndose de un lado a otro, totalmente dormidos.
Y lo peor de todo, es que se van recargando en ti, y para rematar, el conductor maneja como si llevara reces, sin ninguna consideración.
 Tú por lo menos en el trayecto que dura aproximadamente entre 45 minutos o 1 hora, cabeceas unas cuantas veces, ya que es inevitable aburrirse en tan largo viaje.
Por fin vas viendo la salida del sol cuando te vas acercando a la terminal del metro, y el conductor empieza a exigir se le paguen los pasajes por el viaje.
Te bajas de la camioneta y lo primero que haces es revisar sino se te quedo algo en el asiento y después te acicalas y te acomodas la ropa que quedo toda desalineada por el ajetreo del viaje.
Sino fuiste prevenido en comprar boletos para viajar en el metro, te toca perder otros 5 minutos en las filas de las taquillas para adquirir un par, para tu viaje de ida y de regreso.
Subes las escaleras al andén de espera a que llegue el tren, y meneas la cabeza, ya que hay una multitud de personas esperando lo mismo que tú, así que la aglomeración y el caos es total a la hora de querer abordar un vagón del tren. Y no se diga en los dos primeros vagones que se habilitaron solo para que viajaran las mujeres, niños y personas de la tercera edad. Por fin pudiste entrar al vagón y quedas en posiciones raras e incomodas, ya que vas tan apretado que ni moverte puedes. Pasas alrededor de unas 10 estaciones para bajarte en la que te toca, y a base de empujones y de compermisos, y de disculpe usted, logras bajar del vagón en esa estación, la cual es un transborde a otra línea.
Ya que tienes que abordar otro tren y viajar otras 10 estaciones para llegar a la estación en donde sale otro transporte colectivo y te deje a unas 5 calles de tu empleo.
Por fin cuando te bajas en la esquina y volteas a ver la calle conocida que recorres desde hace 5 años respiras, te vuelves a acicalar y acomodar la ropa que quedo aun mas desalineada.
 Pero llegas a tu trabajo con actitud positiva y con todas las ganas posibles, las que te quedaron por el viaje, para dar lo mejor de ti, aunque a las 12 del día te estés muriendo de hambre y de sueño, tu actitud sigue impecable para seguir haciendo tus labores lo mejor posible.
 Al termino de tu jornada de trabajo, regresas por esas 5 calles a abordar el colectivo de regreso a casa, y solo meneas la cabeza y te resignas de solo pensar de lo que te deparara el viaje.
 Mixtli.
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Comentarios:

Escrito por: beduina       04/10/08 01:06
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Impecable y verdadero!
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