Acaríciame y muere

Categoría(s): Relatos, Ciencia Ficción
Nací maldita. Nací Verónica, pero me llaman Luci. Mi cambio de nombre se lo debo a los periodistas, que me apodaron “la Niña Luciérnaga”. De “luciérnaga”: Luci. Hay días, no obstante —la mayoría—, en los que preferiría que me llamaran Muerte, sin eufemismos. Nadie puede tocarme…, si desea seguir vivo. Un extraño desbarajuste químico convirtió mi cuerpo en una central eléctrica a los dos años de edad.

 

La primera en comprobarlo fue mi madre, cuando me quiso agarrar para consolar los chillidos desaforados en los que prorrumpí al desatarse la metamorfosis. Algo debí de sentir, aunque no lo recuerde, que provocó que rompiera a llorar, desesperada; pero sólo fue en el momento del cambio, cuando dejé de ser una persona y me convertí en una batería viviente. Desde entonces convivo sin sentirla con toda esta electricidad, una mínima fracción de la cual fue suficiente para calcinar hasta la muerte a la pobre mujer que sólo quería abrazar a su bebé…, su bebé que era yo.

 

Gracias al Cielo, mi padre, que siempre ha estado ahí, a mi lado —aunque guardando las distancias—, dedujo que si su esposa era un cadáver chamuscado inclinado sobre la cuna de su hija, la cual meramente lloraba, mejor no tocarme (o no tocar la cuna). Eso le salvó, aunque no así a la mujer policía que tras decir —según me han contado—: “¡Por Dios! ¿Es que nadie va a agarrar a ese bebé?”, azuzada por su irrefrenable instinto maternal, y desoyendo las llamadas a la cautela de sus compañeros varones, siguió la misma suerte que mi mamá, aunque al otro lado de la cuna.

 

He visto esa foto miles de veces: en vivo —tengo una copia—, en sueños, en los periódicos, en internet, en la televisión y hasta en el cine. Dos cadáveres femeninos negros como el hollín —pues eso fue, justamente, en lo que se convirtió su carne— inclinados sobre una cunita de barrotes rosas de madera… Dos cadáveres en la misma postura, absolutamente simétricos… Dos cadáveres de madre… La toma cenital que rodó Guillermo para la película —aunque sea falsa— es especialmente espeluznante. En ella se aprecia —aunque sea una simulación— la irrefutable realidad de que el centro del drama soy yo —aunque no sea yo—, un bebé indefenso y esperablemente inofensivo, un bebé portador de muerte. Ese debería ser mi nombre, ya lo he dicho: Muerte.

 

Acumulo unos cuantos difuntos más en mi cuenta particular: varios enfermeros descuidados, un par de médicos temerarios, algún ingeniero confiado, un abogado listillo y doce miembros de una secta que me convencieron (¿cómo pude dejarme convencer?, nunca me lo perdonaré) de que Jesús les protegería y sus manos me sanarían. La mayoría de estas defunciones no sirvieron para nada. Meros accidentes estúpidos. Excepto la de los fanáticos religiosos. Esa sirvió para que perdiera totalmente la esperanza…

 

Nunca sabré cómo es una caricia: es así, cada cual tiene lo suyo. Yo tengo un traje de neopreno híper aislante desarrollado especialmente en un laboratorio de Osaka, unos guantes del mismo material con unos sensores conectados a las yemas de mis dedos que constituyen mi único contacto táctil con el mundo exterior, y una escafandra desarrollada en Múnich a partir de un diseño de la NASA. Al menos conseguí que el mono lo fabricaran en rosa. Adoro el rosa.

 

Irónicamente, aunque nadie ha conseguido explicar por qué mi cuerpo es como es —pese a los centenares de pruebas, estudios, experimentos, hipótesis, y sesudas y eruditas elucubraciones en general—, la explotación de mi “don” fue un éxito en muy poco tiempo… Con la intención de ganar dinero que poder invertir en la búsqueda de una cura, mi padre contactó con los mandamases de la compañía eléctrica más importante del país, sugiriéndoles la idea de que quizás podrían convertirme en una interesante fuente de energía limpia… Y así fue: unos meses después nuestra casa ya había sido ampliada con mi nuevo “despacho”, como lo llamamos sarcásticamente, pues es donde trabajo —desde los cinco años—, aunque para ello sólo deba sentarme en una silla durante cuatro horas… Se me queda el culo cuadrado, muchas veces… Cuatro horitas al día enchufada (o, más bien, todo lo contrario), en mi habitación aislante, y genero tanta energía como dos centrales hidroeléctricas… ¡Sin ningún esfuerzo!

 

Cura, pues no la habido ni la habrá —ya dije que mi esperanza murió con los pobres cristianos ultraortodoxos—, pero gracias a mi electrizante personalidad (con los años he ido desarrollando un marcado humor negro que no quiero evitar) somos multimillonarios y tengo mi traje de “terranauta” rosa —lo llamo así porque es como el de un astronauta, pero para caminar por la Tierra—, entre otras muchas cosas. Como es fácil de imaginar, no obstante, lo cambiaría todo por una caricia. Aunque fuera sólo una… Aunque fuera en mi hombro… Aunque fuera de un extraño…

 

He visto muchas fotos de mi madre. Era muy guapa. A veces creo recordarla, pero es mentira. Yo era demasiado pequeña cuando murió electrocutada al entrar su piel en contacto con la mía. Meramente recuerdo las fotos, pero me gusta pensar que la recuerdo a ella. Yo me parezco mucho… Además, aún soy muy joven —veinte años de edad no pueden calificarse de otra forma— y tengo el cuerpo muy firme como resultado de andar vestida de buzo por la vida. Vamos —no sé para qué tanto circunloquio—, que estoy muy buena.

 

Por ello se me ocurrió abrir esta página web. Podría haberlo hecho de forma anónima, pero quiero aprovechar mi fama, quiero usar el morbo a mi favor… A mi padre lo tengo entre horrorizado y escandalizado. Hace dos semanas que casi ni me habla, pero ya se le pasará. Al fin y al cabo soy mayor de edad.

 

Los titulares no han tenido desperdicio: “La Niña Luciérnaga más eléctrica que nunca en su web erótica” es mi preferido (y en un periódico de información general, nada menos, que si hubiera sido en la prensa amarilla aún lo hubiera entendido). Lo que más me divierte es lo de “erótica”. ¡Que no! ¡Que es pornográfica! ¡Que lo enseño todo!

 

Suerte he tenido de Manuel, para llevar a cabo este “proyecto”. Le pago, pero es por caridad, porque el pobrecillo trabajaría para mí gratis… y feliz. Es el “friki” definitivo: se ha enamorado de la única mujer verdaderamente intocable. Lo adoro. Ha diseñado y supervisado la construcción de nuestro sofisticado estudio de grabación. Una gruesa pared de plástico transparente sin brillo separa mi nuevo cuarto ultra aislante de un buen número cámaras de todo tipo. En mi habitación picante (es como la llamo), puedo desnudarme sin temor —una vez el cierre hermético se ha completado— y acariciar mi cuerpo con los “juguetitos” de conductividad cero (triplemente comprobada) de los que hemos hecho acopio… Son caricias de plástico… Caricias de mentira… Aunque yo no lo puedo saber, porque no sé cómo son las de verdad.

Creo que esta web debe de ser la única página “guarra” sin anuncios, ventanas emergentes ni virus. Tengo más dinero del que necesito: lo que quiero son visitas, visitas, visitas… Quiero que soñéis con acariciarme, que deseéis acariciarme, que imaginéis acariciarme… Y que os acaricies por mí, para mí… Como se acaricia Manuel cuando me graba, tantas veces… Quizás si un día miles de vosotros os conectáis a la vez y pensáis en caricias, en mí, en mi cuerpo…, y os acariciáis, al unísono; quizás entonces, mágicamente, yo podré sentir una caricia real, aunque sea en un sueño.

 

Lo dudo, pero en fin… Reconozco que me mola ser la “suicide girl” definitiva (más aún: la única e inimitable “death girl”), y sin necesidad de “tattoos” ni “piercings”… Y la más guarra de todas… Y con blog incluido, aunque sólo lo lea Manuel y los becarios de todos los medios de comunicación.

 

Posted by PinkDeath at www.cariciasparaluci.porn

 

P.D.: Cuento inspirado en el personaje Pícara de la Patrulla-X (X-Men).

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Comentarios:

Escrito por: IvanCg       22/09/08 13:24
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Eléctrico.
Muy bueno de verdad. Enhorabuena
Escrito por: carontex       20/09/08 22:20
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Muy creible que en la ci/fi es todo un cumplido.....felicidades compañero!
Escrito por: Oderfla       20/08/08 01:05
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Gracias, Stereolady, eres muy amable.
Escrito por: stereolady       20/08/08 00:56
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Sobrecogedor, que no sobre-cogedor. Enhorabuena, tú sí que vales.
Escrito por: Oderfla       19/08/08 20:51
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Gracias Dizfraz, eres muy amable. Un abrazo también para ti.
Escrito por: dizfraz       19/08/08 20:30
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hola..
vaya, me quede sin palabras, una gran historia,
que muchos, mas que Manuel, deberían leer!!

un abrazO! y una cariicia!
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